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Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







En ninguna de las etapas de la vida nos libramos de padecer las caries. El problema es que durante la infancia y la adolescencia los afectados acuden con asiduidad al dentista por este tema, pero no así en la edad adulta. Y eso que la aparición de este trastorno dental se dispara a partir de los 30 años, llegando a afectar a cerca del 95% de la población.
A pesar de que presenten síntomas comunes, no hay que confundir la caries con la sensibilidad dental (en este último podemos optar por dentífricos especialmente diseñados para paliar los síntomas). Ante la duda, lo mejor es acudir a un especialista para conseguir detectarlas precozmente y ponerles remedio lo antes posible. Cuando esto no ocurre, la caries comienza a desarrollarse y a atravesar diversas fases:

  • Primera fase.
    Tras una primera etapa en que las bacterias atacan el esmalte, deteriorando el brillo natural y dando lugar a pequeñas manchas blancas, el desgaste comienza a avanzar. La mancha que antes era blanca se convierte en negra y se empieza a notar dolor ante el frío, el calor y el dulce.
  • Segunda fase.
    Si no se recibe tratamiento para frenar el avance de la caries comienza a formarse un agujero o cavidad en el diente. En este momento la reparación es todavía superficial y nuestro dentista puede detener el proceso antes de que llegue a las capas más profundas.
  • Tercera fase.
    En esta fase el daño llega hasta la pulpa dentaria, un tejido blando que forma la estructura interna del diente y que contiene nervios y vasos sanguíneos. Es la etapa en la que el dolor va en aumento, complicando tanto comer como dormir. Todavía puede repararse pero el tiempo juega en contra.
  • Cuarta fase.
    Si en esta fase la lesión no ha sido tratada, la cavidad (acompañada por la infección) llega al nervio del diente. El dolor se vuelve insoportable y aumenta el riesgo de sufrir un flemón o absceso dental. Además, la infección puede afectar a la encía y al hueso de la mandíbula. La solución es extirpar el nervio dental (lo que conocemos como endodoncia).
  • Quinta fase.
    Si el paciente llega a esta fase sin recibir tratamiento, es muy probable que la caries haya destruido el diente, invadiendo más del 55% de la parte visible. En esta situación, resulta imposible salvar la pieza. Un problema tanto de salud como estético, que podría haberse evitado con una buena higiene dental y acudiendo al dentista con regularidad.

 
El mejor tratamiento es la prevención, pide cita con nosotros en Deltadent y te haremos una revisión completa de manera gratuita.
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Absceso: urgencias dentales. Por muy precavido que se quiera ser, enfrentarse a una emergencia dental, sea del tipo que sea, suele ser complicado. Aunque alguna de ellas se pueden solventar por uno mismo porque, a simple vista, parece que no revisten gravedad, hay ocasiones que pueden resultar algo más escandalosas y paralizar o hacer perder los nervios. En estos casos es cuando se hace más necesario saber cómo actuar adecuadamente. Esto implica reaccionar con tranquilidad y, a la vez, rapidez.

Hoy hablaremos del absceso:

Situación
El absceso tiene un origen infeccioso, ya que se produce cuando las bacterias penetran en el diente debido a una abertura provocada por una caries o una pieza dental rota o astillada. Esto da lugar a una fístula en la encía, que es un bulto por el que supura el pus provocado por la infección.
Solución
Acude a tu dentista para que te recete antibiótico. Además de curar la infección se debe solucionar la causa que la originó.
Mientras acudes al dentista
Puedes visitar la consulta del médico para que te recete antibiótico.
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La caries puede invadir también otras zonas de la pieza o el espacio que hay entre ellas. Cuando la caries afecta a la raíz del diente (la parte hendida en el hueso y que sostiene la corona) los dentistas hablan de caries radicular.
Las personas con algún tipo de enfermedad periodontal (ya sea gingivitis o periodontitis, también vulgarmente denominada “piorrea”) tienen más riesgo de contraer este tipo de caries, ya que la destrucción del tejido periodontal expone las raíces de los dientes. Esto hace que las personas mayores, el grupo de edad más propenso a los problemas de encías, tengan un riesgo mayor de sufrir caries radicular.
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Qué tratamiento recibe la caries radicular?

Las raíces dentales son especialmente vulnerables a las bacterias de la placa porque tienen menos esmalte que las coronas que sostienen. Esto hace que la infección pueda avanzar rápidamente y afectar a las capas internas y más sensibles del diente (dentina y pulpa).
Por ello, en muchos casos, la caries radicular requiere un tratamiento de endodoncia que insensibilice la pieza “matando el nervio” de sus raíces o, cuando el daño es demasiado grave, una extracción dental.
A diferencia del resto de tipos de caries, la caries radicular no requiere tratamientos que restauren la corona dental, como reconstrucciones o coronas protésicas, ya que con mucha frecuencia solo afecta a la raíz del diente.

Cómo prevenir la caries radicular

Cepillarse los dientes después de cada comida y el uso diario de la seda dental son fundamentales para prevenir la caries en cualquiera de sus formas. También pueden ser recomendables los enjuagues con flúor, especialmente las personas mayores, que, como ya hemos comentado, tienen mayor riesgo de desarrollar este problema.
En la salud oral, prevenir es casi literalmente curar, y siguiendo unos hábitos correctos de prevención e higiene es posible evitar casi cualquier tipo de problema o complicación. Mejora tus hábitos y disfruta de una boca sana durante toda tu vida.
Fuente: sanitas.es
 
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La caries dental es un un problema de salud pública muy común y es caracterizada por la destrucción total o parcial de los tejidos de los dientes. La solución a una caries que esté muy avanzada es la endodoncia, la cual nos brinda el beneficio de ya no perder nuestros dientes y sobre todo ser la solución al dolor dental.
La endodoncia consiste en la extracción de la pulpa del diente, un tejido pequeño en forma de hebra que se encuentra en el centro del conducto del diente. Una vez que la pulpa muerta se enferma o es dañada, se extrae; el espacio que queda se limpia, se vuelve a dar forma y se rellena. Este procedimiento sella el conducto radicular. Años atrás, los dientes con pulpas dañadas o enfermas se extraían. En la actualidad, el tratamiento de conducto salva dientes que de otro modo se hubieran perdido

Las causas más comunes de daños o muerte de la pulpa son:

  • Dientes fracturados
  • Caries profundas
  • Lesiones, como golpes severos en la raíz (recientes o pasados)

Una vez que la pulpa está infectada o muerta; si no se trata, se crea un depósito de pus en la punta de la raíz y se forma un absceso por infección. Un absceso puede destruir el hueso circundante al diente y provocar dolor.
Por lo ctanto, es de gran importancia realizar el tratamiento de endodoncia para prevenir alguna infección o curarla, así como para quitar el dolor dental y mantener nuestros dientes.

Pero, ¿qué pasa después de la endodoncia para conservar los dientes?

Una vez que ha finalizada la endodoncia, ya se puede reparar la corona del diente que había sido destruido por caries.
Las caries que son tan grandes como para afectar la pulpa, generalmente han destruido buena parte del diente, además de ello, la desinfección y el trabajo que se realiza con la endodoncia debilita más a la estructura del diente.
Por ambas razones el diente en estas condiciones puede romperse más fácilmente durante la masticación a menos que lo reforcemos mediante un perno o poste de soporte y una corona.
Un poste es como una espiga que se coloca en la raíz del diente la cual absorbe la fuerza de masticación y la distribuye a lo largo de la raíz como en cualquier diente saludable logrando con esto que esta fuerza de masticación no fracture al diente por lo debilitado de la caries.
La corona dental es una estructura de una sola pieza que recubre los dientes, y reemplaza el esmalte dental perdido a causa de la caries dental por porcelana u otro material.
Las coronas son piezas únicas, a la medida de cada paciente y se colocan de manera fija o permanente en la boca después del tratamiento de endodoncia y colocación del poste. Para poderlas colocar es preciso reducir el diente y tallarlo proporcionándole una forma cónica que permita la inserción de la corona, que se colocará después de manera definitiva mediante un cemento de fijación.
Hay diferentes tipos de materiales para hacer las coronas por ejemplo: metal, porcelana o zirconio.
Hay otros casos donde el diente tiene el suficiente soporte y estabilidad para ser rehabilitado con obturaciones de resina solamente.
Es de suma importancia saber que el éxito y tiempo de vida de un tratamiento de endodoncia depende en gran parte de su rehabilitación.

 
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La saliva es un líquido que no tiene color, no huele, es insípido y un poco espumoso. Básicamente está constituido por agua, pero este líquido tiene una importancia vital dentro de nuestra salud bucodental.
La principal función del líquido salival responde en cuanto a protección se refiere. Este actúa sobre la microflora, y ejerce de forma simultánea efectos tanto antimicrobianos como nutricionales (estimulando su crecimiento). Es decir, que excluye agentes patógenos, mantiene la flora normal, aporta los nutrientes necesarios y controla el pH bucal. Todas estas funciones son fundamentales en nuestra boca a la hora de prevenir todo tipo de enfermedades.
La gran mayoría de avances que se han producido en la historia de la humanidad, tanto de carácter científico como técnico y tecnológico han sido conseguido gracias a observar el funcionamiento de todos los seres vivos presentes desde hace millones de años. Naturalmente, en el terreno de la medicina, por ejemplo, una gran multitud de avances en la curación de patologías han sido logrados después de que se imitaran remedios naturales que existían ya en la propia naturaleza.
Es por este motivo por lo que resulta muy importante el siempre tener presente que el cuerpo humano dispone de sus propias “medicinas”, que en muchos casos pueden bastar a la hora de afrontar una patología.
La saliva no es diferente en este aspecto, y es que este fluido orgánico que nos acompaña durante todo el transcurso de la vida se encarga de cumplir diversas funciones en la cavidad oral, y una de estas es la de proteger la cavidad oral y las piezas dentales ante posibles infecciones. Además de esto, también está encargada de reducir el riesgo de padecer patologías como la caries dental.
Se calcula que una persona normal, a lo largo de un día puede producir entre 1 y 1’5 litros de saliva; esta cantidad tiende a disminuir con el paso de la edad en el paciente, por lo que puede llegar a ser una causa directa para la proliferación de patologías relacionadas con la cavidad oral.

La función de la saliva contra las enfermedades

Existen algunos alimentos que pueden estimular la producción de saliva. Esto es importante tenerlo en cuenta en caso de que suframos enfermedades como el Síndrome de la Boca Seca, ya que la xerostomía está caracterizada por la falta o disminución de saliva, con lo cual podríamos tener enfermedades relacionadas con la falta de la misma. La saliva se encarga de lavar aquellos residuos que permanecen en nuestra boca, y actúa como un amortiguador frente a los altos niveles de acidez, ayudando a la remineralización de los dientes cuando están rodeados de ácidos.
Existen algunos estudios realizados por odontólogos que ha demostrado que la saliva posee una vital importancia en el campo de la prevención de la caries dental. Este drástico aumento de lesiones de etiología cariosa en los individuos con un flujo salival reducido debido al empleo de ciertos medicamentos u otras razones, es la muestra más evidente. En este tipo de casos podemos observar con frecuencia la destrucción completa de la dentición en un lapso muy corto de tiempo.
Pero la saliva no sólo resulta de importancia en la prevención de la caries, sino que también juega un papel determinante cuando ya se ha desarrollado la lesión inicial, durante el proceso de remineralización.
Al mejorar nuestra higiene bucodental e incrementar el uso de agentes que posean flúor, la saliva también lo tiene más fácil para lograr hacer llegar sus sales minerales a las piezas dentales, evitando de esta manera la pérdida del tejido dentario.
 

¿Cómo funciona la saliva?

El líquido que nos ocupa ayuda a cumplir una gran parte de las funciones de la cavidad oral, y como comentábamos con anterioridad, está compuesta en un 99% por agua. La saliva está segregada por las glándulas salivares de la boca, como respuesta a un reflejo nervioso complejo que está relacionado con otra gran multitud de aspectos. Pasemos a explicar de qué está compuesta y cuáles son sus funciones.
Como comentábamos anteriormente, la saliva es segregada por las glándulas salivales, estas se encuentran distribuidas por toda la boca. Existen algunas mayores y menores, y hay tres pares de las primeras (patótidas, sublinguales y submaxilares) y más de 600 de las menores que están repartidas a lo largo de la mucosa oral.
Este líquido tiene entre su composición algunos componentes orgánicos y componentes inorgánicos. Los componentes orgánicos son las proteínas, las glucoproteínas, las inmunoglobinas y las enzimas, mientras que entre los componentes de origen inorgánico incluyen el bicarbonato y el fosfato, encargados de neutralizar los ácidos causantes de. La caries. La saliva, junto con otros elementos como la secreción gingival o las partículas de alimentos forman en conjunto un líquido conocido como el fluido oral, que se encarga de la creación del bolo alimenticio y protege las estructuras orales.
Las funciones de la saliva son muy variadas en nuestra cavidad oral. En primer lugar, es una de las responsables de proteger la cavidad oral, además de controlar el pH de la boca, facilitar la creación del bolo alimenticio y ayudar en el proceso digestivo.
Durante el transcurso de la noche, su producción se ve reducida debido a una menor utilización de la boca, por lo que también experimenta una merma la capacidad protectora de la misma. Esto convierte la higiene oral en un aspecto fundamental para todas las personas, por lo que siempre se remarca la importancia de realizar un cepillado dental antes de ir a dormir.
La patología relacionada con la saliva llamada xerostomía tiene que ver con la disminución de la producción. Esto aumenta el riesgo de padecer enfermedades de etiología cariosa, facilita la irritación de la mucosa con una mayor facilidad, dificulta el hecho de tragar alimentos, provoca mal aliento y aumenta la posibilidad de infecciones por hongos.
Es por todo esto, por lo que la saliva es un elemento clave de nuestra salud oral, y al igual que todos los demás aspectos de nuestra boca, esta también tiene que ser tenida en cuenta.
 
 
 
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