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ACTUALIDAD DENTAL

Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







A la hora de elegir entre un cepillo eléctrico o manual hay que señalar que los dos pueden ser igual de eficaces si se utilizan correctamente y, sobre todo, si se adapta a las necesidades de cada persona.
Está claro que la electrónica quiere hacernos la vida más fácil pero ¿hasta que punto estos gadgets son mejores?, ¿son efectivos respecto al tradicional de toda la vida?.

  • El cepillo eléctrico elimina más placa que un cepillo normal y sin necesidad de ejercer más presión.
  • Refuerza el cuidado de las encías.
  • Limpieza más efectiva entre los dientes.
  • El cepillo eléctrico es más rápido por la velocidad de giro del cabezal.
  • El cepillado de los dientes es más cómodo.
  • Incorporan distintas velocidades para la limpieza de cada zona.
  • Fáciles de usar (también para los niños) y más precisos por los temporizadores que incluyen.
  • Requieren del uso de baterías o de fuentes de energía para ser recargados y poder ser utilizados.
  • Son más costosos que los cepillos manuales.
  • Son difíciles de transportar y ocupan mucho espacio.

Es importante elegir un cepillo de dientes eléctrico con sensor de presión (para saber si estamos cepillando demasiado fuerte), botón de parada y temporizador (contadores de tiempo para cada zona de la boca). Los cabezales se tienen que sustituir cada 3 meses.

  • En caso de enfermedad periodontal conviene no utilizar el cepillo eléctrico para evitar que la encía se pueda retraer.
  • En caso de encías sensibles consultar siempre al dentista.

Conclusión

Aunque ambos cepillos, manuales y eléctricos, gozan de ventajas e inconvenientes, la realidad es que el mejor cepillo que usted puede comprar es aquel que vaya a utilizar. Lo importante es cepillarse los dientes al menos 2 veces al día durante 2 minutos. Si no lo tiene claro, lo recomendable entonces es realizar una limpieza mixta, utilizando el cepillo manual durante el día y emplear el cepillo eléctrico para la noche o cuando estamos más cansados.
 
 
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La salud bucodental en la infancia es muy importante ya que, aunque cuidar de nuestros dientes es algo que debemos hacer a cualquier edad, en el caso de los más pequeños de la familia es la mejor forma de prevenir y evitar muchos problemas que puedan surgir tanto en la etapa de crecimiento como ya de adultos. El proceso de erupción dental, cuándo empezar a cepillarles los dientes o cómo prevenir y actuar en caso de golpes son consejos muy útiles y que debemos tener en cuenta para conseguir que nuestros hijos tengan una sonrisa sana.
Tanto la salida de los dientes temporales como de los dientes permanentes son momentos clave en la salud bucodental, requiriendo de una atención especial para que la dentadura que se va formando se mantenga sana.
Los dientes temporales, ambién conocidos como ‘dientes de leche’, empiezan a salir normalmente en los niños a partir del sexto mes. Los primeros en aparecer suelen ser los incisivos centrales inferiores. Este proceso de erupción dental finaliza aproximadamente cuando cumplen su primer año de vida, en ese momento, los niños suelen tener ocho dientes: cuatro incisivos superiores y cuatro inferiores.
Después llegarán los molares y los caninos, a los 16 y 20 meses respectivamente. Por lo general, a los 30 meses suele finalizar el proceso de erupción dental en los niños, aunque estos tiempos son aproximados y varían de cuatro a seis meses de unos niños a otros.
Por su parte, la erupción de los dientes permanentes se realiza en dos fases. En la primera, que suele ser a partir de los seis años aproximadamente, saldrán los primeros molares definitivos y se cambiarán los ocho incisivos centrales, los cuatro superiores y los cuatro inferiores.
La segunda etapa es entre los 10 y los 12 años, que es cuando erupcionan los segundos molares permanentes.
La salida de los dientes definitivos culmina sobre los 20 años cuando aparecen los terceros molares o ‘muelas del juicio’, aunque en el caso de estos dientes, su formación y erupción no es la misma en todas las personas, dependiendo generalmente de la posición, el tamaño de estas piezas dentales y su relación con el espacio disponible en los maxilares.

Higiene bucodental en la infancia

La higiene dental de los niños debe empezar justo cuando aparezca el primer diente. No es necesario utilizar un cepillo de dientes, basta con emplear una gasa mojada en agua dos veces al día –una siempre antes de dormir–, para que los dientes del niño estén limpios.
Siempre que sea posible hay que evitar situaciones como que el niño se duerma con el biberón en la boca. La razón es sencilla, la leche tiene azúcares que pueden provocar caries extensas y múltiples en el bebé y que son conocidas precisamente como ‘caries del biberón’”.
El cepillo de dientes podemos empezar a utilizarlo a partir del año y medio. Hay que inculcar en nuestro hijos el hábito de cepillarse los dientes y para eso lo mejor es empezar en una edad temprana. Primero nosotros cepillaremos con suavidad sus dientes y luego dejaremos que sean ellos mismos los que repitan el proceso para que lo aprendan. También es bueno que ellos nos vean a nosotros cuando nos cepillamos los dientes para que vean que se trata de algo normal y que todos hacemos.

Un consejo útil para que aprendan a cepillarse los dientes correctamente es colocar al niño frente a un espejo para que se mire mientras lo hace y utilizar un reloj con alarma que le avise cuando hayan pasado dos minutos, que es el tiempo que debe durar habitualmente el cepillado.
En el caso de los dentífricos, empezaremos a utilizarlos a partir de los dos años de edad, que es cuando los niños, por lo general, ya controlan el proceso de deglución. Les daremos una pasta de dientes específica para niños que sea baja en flúor y pondremos en el cepillo muy poca cantidad, como aconsejan los expertos en odontopediatría.

¿Cuándo llevarle al dentista por primera vez?

Respecto a la primera visita al dentista, los dos años también es la edad más apropiada para hacerla. Según estudios recientes, el 26% de los niños de menos de cuatro años tiene caries, por eso es muy por importante llevar al niño a un especialista antes de que surjan los problemas. Sin duda, la prevención es la mejor forma de que la boca de nuestros hijos esté sana y, al mismo tiempo, evitaremos que el niño asocie ir al dentista con algo negativo.
Los expertos insisten en que no se debería amenazar a nuestros hijos con llevarlos al odontólogo cuando se porten mal o transmitirles nuestro miedo a ir al dentista. Por el contrario, deberíamos jugar con ellos a ir al dentista o leerles algún cuento que esté relacionado con esto para que no se genere en ellos ningún tipo de miedo y lo vean como algo normal.
Después de la visita de los dos años, lo recomendable es revisar al niño cada seis meses para que en el caso de que surja algún problema bucodental, éste pueda diagnosticarse y tratarse lo antes posible.
 

Fuente: webconsultas.com

 

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Cepillarse los dientes es una de las actividades de higiene diaria más importantes, pero nuestra concepción de la salud bucodental suele estar equivocada a la hora del cepillado, por lo que os presentamos varias recomendaciones que todos deberíamos conocer:
Los dientes no deben lavarse hasta media hora después de comer
Cepillarse los dientes inmediatamente después de comer es uno de los errores más extendidos. Parece lógico pensar que el mejor momento para lavar la dentadura es después de usarla, pero es una idea equivocada. Si hacemos esto frotaremos el ácido, el mayor enemigo de nuestros dientes, contra éstos, haciendo que su efecto sea más intenso y duradero.

Cuando comes o bebes algo ácido el pH de tu boca disminuye y tarda un tiempo en volver a la normalidad. El pH ideal de nuestra boca se sitúa en torno al 7, mientras que un refresco (aunque sea light) puede ser hasta de 2,5, “parecido al del vinagre. El ácido desmineraliza y debilita la superficie del diente, lo que nos hace más propensos a la caries. Si nos cepillamos los dientes justo después de comer el proceso se intensifica, pues repartimos el ácido por toda la boca y, además, empujamos éste contra los dientes. Por el contrario, si nos cepillamos después de 30 minutos, la saliva de nuestra boca hará que disminuya el nivel de acidez sin frotar estas sustancias contra nuestros dientes.
 Tras las comidas lo mejor es enjuagarnos la boca con agua (o colutorio)
En vez de lavarnos los dientes, lo mejor que podemos hacer tras una comida es enjuagar la  boca con agua, que hará que los niveles de pH se situen dentro de la normalidad. Los expertos recomeiendan que tengamos en el trabajo un bote de enjuague bucal antibacteriano antes que un cepillo. Tras las comidas podemos hacer una limpieza para prevenir que la placa se acidifique, una costumbre mucho más saludable que la de cepillarse después de comer.
Debemos barrer los dientes, no fregarlos.
A la hora de lavarnos los dientes nuestro objetivo debe ser eliminar los restos de comida y los microbios, no extenderlos por la boca. La manera correcta de cepillarse los dientes es de arriba a abajo, no de derecha izquierda, pues de esta forma no corremos el riesgo de llevar la porquería debajo de la encía, lo que genera sarro y gingivitis. Además, no debemos olvidarnos de limpiar los dientes por delante y por detrás, así como los espacios entre estos y la lengua. Es más importante limpiarse bien que estar tres minutos llevando el cepillo de un lado a otro.

Masticar chicles (o queso)
Masticar determinadas sustancias puede ayudar a nuestra boca a producir saliva, el mejor mecanismo natural con  el que contamos para reducir los niveles de ácido en los dientes. Los chicles sin azúcar son una buena opción, pues además de ayudarnos a salivar contienen xilitol, un sustituto de la sacarosa que, pese a endulzar, tiene propiedades anticariogénicas. Pero no es lo único que podemos masticar para proteger a nuestros dientes. Uno de los alimentos más recomendables a consumir para finalizar una comida es el queso, pues ayuda a reducir el pH de la placa bacteriana y tiene elementos que ayudan a los dientes a remineralizarse.
No abusar con la pasta de dientes
Si usamos demasiada pasta nuestra boca se llena de espuma, provocando una sensación de limpieza que no tiene por qué ser real. Una buena técnica para cepillarnos los dientes correctamente (como hemos apuntado anteriormente) consiste en realizar un primer lavado de estos sin pasta de dientes, lo que nos ayudará a ser más concienzudos en nuestro cepillado, para después volver a hacer un repaso con la pasta.
Lavarnos siempre los dientes antes de ir a la cama
Cepillarse los dientes antes de acostarnos es básico para mantener una correcta higiene bucal, pues es el momento del día en el que el lavado es más necesario. Por la noche salivamos menos y las sustancias cariogénicas campan a sus anchas por nuestra dentadura, por ello es imprescindible que las eliminemos por completo antes de ir a la cama. El cepillado nocturno, sin embargo, es el que más veces se obvia, sobre todo entre los niños.
Si te cepillas los dientes menos de 4 minutos al día, lo haces mal.
Un detalle como la duración de cada uno de los cepillados puede ser clave para mantener una buena higiene dental. Los expertos recomiendan que como mínimo, hay que cepillar los dientes dos veces al día, de la que una debe tener lugar antes de irse a la cama. Cada uno de estos cepillados debe durar unos dos minutos. Es decir, cuatro al día. La cifra no es aleatoria, ya que un cepillado más largo puede producir el efecto contrario y dañar el esmalte o las encías. Además, hay que evitar enjuagarse con colutorios después de cepillarse, porque eliminará el efecto del flúor de la pasta dental.

Fuentes: elconfidencial.com/20minutos.es

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Cuidado de las prótesis dentales
Cuidado de las prótesis dentales

Las personas que tienen una estructura dental fija o prótesis dentales requieren un cuidado a nivel de la higiene dental muy importante, muchos pacientes comentan que tienen sus protesis, coronas, aparatos de ortodoncia pero que no le dedican el tiempo ni el cuidado necesario para la higiene.
El paciente llega a la consulta inicia el tratamiento y se va muy satisfecho con sus diferentes tipos de aparatos o prótesis dentales, pero el trabajo de mantenerlos con una higiene oral adecuada en su casa es importante, los implantes dentales cuando los colocamos tiene que tener una higiene continua porque éstos se pueden enfermar como se enferman las raíces de los dientes es decir pueden causar gingivitis o periodontitis, que causan el aflojamiento progresivo del implante y la pérdida del implante.


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