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Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.






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En esta época del año es muy común que se comiencen a realizar diferentes dietas para eliminar unos kilos de más y sentirse más cómodo con uno mismo, pero hay que ser conscientes que algunas dietas pueden afectar a la salud bucodental.

Existen muchos tipos de dietas, algunas son perjudiciales si no se lleva un control adecuado. A continuación, analizaremos algunas de ellas dependiendo de sus nutrientes.


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La correcta alimentación es necesaria para tener una buena salud en general y también para nuestra salud bucodental. Una nutrición adecuada termite tener unos dientes sanos, fuertes, resistentes a bacterias, además, de encías sanas y una boca saludable, sin dolores, lo que ayuda a que se puedan masticar los alimentos correctamente, siendo éste, el primer paso a una buena digestión.



La obturaciones dentales o empastes, son casi tan antigua como las caries. Una patología que se extiende con el cambio de alimentación del hombre –hace unos 13.000 años–, que supuso el cultivo de grano. Ya hemos comentado en otras ocasiones, que el azúcar y los carbohidratos, junto a una higiene deficiente, forman la combinación perfecta para generar la placa bacteriana que ataca los dientes.

El pasado: momias con empastes

Los primeros empastes hallados en momias, son de la edad de hielo. La cavidad se limpiaba con algún tipo de piedra afilada, y se rellenaba con betún, pelo o paja. Sin anestesia –o al menos sin una anestesia local moderna– y sin medidas profilácticas. El primer dentista del que se conoce su nombre, el egipcio Hesy-Ra, era un personaje admirado por sus conocimientos y destreza como «Gran de los cortadores de marfil». La población egipcia padecía problemas de caries, debido a la alimentación, y a la nula higiene bucal (no se han encontrado restos de cepillos). Los materiales utilizados para los empastes de esta momia, fueron lino con aceite de cedro.

El presente: obturaciones de composite y metálicas

Afortunadamente, acudir hoy al dentista por una caries, no tiene por qué suponer una experiencia traumática, como sí lo fue hasta hace no demasiados años. Algunos materiales para obturar las cavidades, siguen siendo metales nobles como el oro, pero otros compuestos modernos se han impuesto por su resistencia, estética, precio y tiempo del paciente en consulta.
El origen de la resina compuesta se remonta a 1962. En la actualidad, las resinas o composites, constan de un componente cerámico de calcio o silicio y otro polimérico, que endurece por acción de una fuente de luz ultravioleta.

El futuro: adiós a los empastes

Sería, sin duda, una gran noticia: «Dientes con caries se regeneran por sí solos. Adiós a los empastes.» De momento, nos tenemos que conformar con saber que un medicamento contra el alzhéimer (enfermedad de la que hablamos recientemente por otros motivos) podría hacer que un diente produjera suficiente dentina como para autorregenerarse.
Los dientes son capaces de reparar con dentina lesiones de poca profundidad, de forma natural, pero esta producción de dentina se interrumpe por la acción de una enzima que el medicamento en cuestión, neutraliza.
La solución propuesta, consiste en combinar dicho medicamento con la aplicación de unas esponjas (desaparecerían de forma natural), que activen la formación de células madre de la pulpa dental, y así regenerar el diente en 6 semanas.
Incluso en ese futuro esperanzador sin empastes, deberemos mantener el cuidado de nuestra alimentación y hábitos de limpieza, así como las revisiones periódicas.
El mejor tratamiento es la prevención, pide cita con nosotros en Deltadent y te haremos una revisión completa de manera gratuita.
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El próximo 31 de enero, Colgate presentará en sociedad el nuevo dentífrico Colgate Total, sin triclosán, y lo anunciará a todo el mundo, nada menos que en la Super Bowl del próximo 3 de febrero.

¿Por qué reformular un producto de gran consumo que bate récords de ventas desde hace décadas?

Por el triclosán. Este desinfectante, ampliamente utilizado, ha sido sospechoso de causar efectos adversos en el organismo humano y en el medio ambiente. La multinacional, tras eliminarlo hace años de jabones y geles, finalmente ha cedido a las presiones de grupos de consumidores de Estados Unidos y, según el fabricante, después de 10 años de desarrollo, lo ha retirado del popular dentífrico, al menos del que venden en el mercado estadounidense. En Europa, de momento no lo retira.

¿Qué es el triclosán?

Como hemos dicho, es un desinfectante bactericida y fungicida, presente en infinidad de productos de higiene –como desinfectante– y cosmética –como conservante–: desde un jabón de manos quirúrgico, hasta un colutorio. Actúa sobre la membrana citoplasmática de las bacterias, lo cual, como veremos más adelante, puede ser un arma de doble filo.

¿Es perjudicial el triclosán?

No está del todo claro. Su eficacia como bactericida, hace que también elimine bacterias necesarias que, precisamente protegen nuestro organismo de otras infecciones:

  • Nuestra flora intestinal podría verse mermada, si el acceso es por vía oral –dentífrico, colutorio–, o la flora dérmica también afectada, si es por vía cutánea –jabón, crema, champú–.
  • Podría alterar el sistema hormonal. Algunos estudios han llegado a esta conclusión, aún por probar en humanos.
  • Podría provocar resistencia a antibióticos. El mismo efecto que tiene el uso indiscriminado de antibióticos, sea por automedicación o por su presencia en la industria alimentaria.
  • Se ha relacionado esta sustancia con determinados cánceres en ratas, pero sin resultados concluyentes.
  • Podría causar daños en el medio ambiente. Esta sustancia, presente en aguas residuales, puede terminar afectando al medio acuático, con las consecuencias descritas en los puntos anteriores.

¿Está muy extendido el triclosán? ¿Por qué?

Lo está. Tanto es así, que la sustancia está presente en sangre, orina (75% de los estadounidenses) y leche materna.
Una de las razones, es que el triclosán es eficaz, y no hay tantos conservantes-desinfectantes disponibles para sustituir unos por otros. Reducir el número de conservantes a unos pocos, fomenta la resistencia bacteriana a antibióticos.
Está demostrado que es eficaz contra la placa bacteriana y gingivitis.

¿Es seguro?

La legislación europea, limita el uso de triclosán en productos de higiene bucal a un 0,3% en el caso de detífricos, y un 0,2% en los colutorios. Sin embargo, estudios demuestran que esta proporción se puede multiplicar cuando el cepillo no se ha aclarado suficientemente, y se van acumulando restos de dentífrico con altas proporciones de este bactericida.
Este compuesto se utiliza desde hace décadas en productos de gran consumo, pero la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), periódicamente somete a revisión compuestos que fueron aprobados con estudios que podrían considerarse hoy día obsoletos. Así, que productos tan comunes como los edulcorantes aspartamo o derivados de stevia, glutamato monosódico, parabenostriclosán, etcétera, están siendo revisados.
La retirada del compuesto en EE.UU. por parte de Colgate, y diversas informaciones en redes sociales –vídeos de WhatsApp incluidos– añaden alarma y confusión sobre los efectos en nuestra salud, del que se dice incluso que es cancerígeno, sin estudios concluyentes sobre la población, que lo demuestren.

¿Debo emplear productos con triclosán?

La respuesta sería la misma que para la pregunta: ¿debo tomar tal antibiótico? Sí, siempre que esté indicado por un médico ante una determinada patología, y la duración del tratamiento sea la estrictamente necesaria.
En España no hay tantos productos de higiene bucal con triclosán –los llamados de «Acción Total»–, y siempre se encuentra en proporciones seguras.
En cualquier caso, lo que recomendamos es que utilice los productos con triclosán, cuando su odontólogo se lo indique expresamente, y durante un período de tratamiento concreto.
El mejor tratamiento es la prevención, pide cita con nosotros en Deltadent y te haremos una revisión completa de manera gratuita.
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El mal aliento o halitosis, es un problema común, que afecta aproximadamente a la mitad de la población. Generalmente, el paciente que sufre mal aliento, no lo detecta por sí mismo. El mal olor, en la mayoría de los casos, tiene origen en la propia boca: halitosis oral. En un menor número de pacientes, se puede deber a otras causas ajenas a la boca: halitosis extraoral. Puede que, como veremos más adelante, tengamos la sensación de expirar mal aliento, sin que sea cierto: pseudohalitosis.

Halitosis oral

El 80% de los casos de halitosis, tiene origen dentro de la cavidad bucal. Se puede deber a diversas causas patológicas:

  • Higiene deficiente. La acumulación de placa bacteriana en lengua –fundamentalmente–, dientes y encías.
  • Caries, enfermedad periodontal.
  • Úlceras.
  • Estomatitis. Inflamación de la mucosa oral por infección vírica o bacteriana.
  • Faringitis. Inflamación de la faringe por infección vírica, bacteriana o fúngica.
  • Efectos de radioterapia o quimioterapia.

Causas no patológicas:

  • Xerostomía, falta de saliva o boca seca, causada por:
    • Edad avanzada. Con la edad, las glándulas salivares pierden eficacia.
    • Sueño. Durante el sueño, el flujo salivar disminuye considerablemente.
    • Estrés y ansiedad.
    • Fármacos.
  • Prótesis que dificulten una higiene correcta.
  • Dieta. Algunos alimentos como el ajo o la cebolla, pueden originar mal aliento, así como el consumo de alcohol. Tras la digestión, los agentes desencadenantes del mal olor, pasan al torrente sanguíneo, después a los pulmones, y acaban expulsándose por la boca con la respiración.
    Períodos de ayuno o saltarse alguna de las comidas puede originar halitosis.
  • Deshidratación.
  • Tabaco.

Halitosis extraoral

  • Con origen en el aparato respiratorio:
    • Rinitis, sinusitis. Infecciones de las mucosas nasales y de los senos.
    • Amigdalitis. Inflamación de las amígdalas.
    • Enfermedades graves como neumonías o carcinomas.
  • Con origen en el aparato digestivo:
    • Infecciones, como la causada por la bacteria Helicobacter Pylori.
    • Úlceras gástricas.
    • Reflujos.
    • Eructos.

Pseudohalitosis

El paciente que está convencido de que desprende mal aliento, que sin embargo no es detectado por terceras personas. Puede desembocar en halitofobia, si el paciente persiste en la creencia, tras ser tratado por el odontólogo. Puede estar relacionada con una situación psicológica de inseguridad, y se manifiesta de diversas formas, que pueden complicar las relaciones sociales:

  • Interpretan erróneamente acciones de terceras personas, si estas se alejan, ventilan la estancia, se tapan nariz o boca en una conversación u ofrecen un chicle o caramelo.
  • Huelen obsesivamente el micrófono del teléfono, su propia saliva, su aliento tapándose la boca con la mano, el hilo dental, y detectan un olor que no perciben terceras personas.
  • Se alejan físicamente de su interlocutor al hablar, hablan con la cabeza hacia abajo, o se tapan la boca.
  • Higiene compulsiva. Cepillado extremadamente frecuente o agresivo.

Prevención

Como es habitual, recomendamos una higiene oral óptima –lengua incluida–, hábitos alimenticios saludables, aprender a gestionar el estrés, hidratación frecuente, evitar el tabaco y el alcohol, y revisiones periódicas en la clínica dental.
El mejor tratamiento es la prevención, pide cita con nosotros en Deltadent y te haremos una revisión completa de manera gratuita.
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