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Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







Frecuentemente, no se le presta la debida atención a la dentadura provisional de los niños en edad temprana. Precisamente, esta circunstancia propicia que no se cuide la higiene ni los hábitos saludables, y aparezcan las primeras caries en bebés, con nefastas consecuencias para los dientes de leche, y los definitivos.

10 años de provisionalidad

Los niños comienzan a renovar sus piezas dentales a los 5 años aproximadamente, con los incisivos frontales inferiores en primer lugar. Hasta los 1o años y medio, no termina la renovación, con los segundos molares. Son períodos aproximados: cada niño tiene un ritmo de crecimiento.

Si no son dientes definitivos, ¿por qué son tan importantes?

Existen varios motivos por los que es fundamental mantener una dentadura sana en la edad temprana:

  • Los dientes fueres son muy importantes en la alimentación (digestión), facilitando una mordida eficiente.
  • Unos dientes enfermos, pueden afectar negativamente en el aprendizaje del habla.
  • Las piezas dentales sanas, ayudarán a la formación correcta de la dentadura definitiva.
  • Los buenos hábitos higiénicos y alimenticios con la primera dentadura, obligará de forma automática a tener unos buenos hábitos con la dentadura definitiva, para la que ya no habrá recambios naturales.

Causas de las caries en edad temprana

Tal como ocurre en los adultos, las caries proliferan por unos malos hábitos:

  • Higiene nula o escasa.
  • Alimentos y refrescos ricos en azúcares (zumos, postres, chuches, golosinas…).
  • Alimentos con carbohidratos fermentables que no se eliminan con el correspondiente cepillado.

Pero también hay otros hábitos específicos de la edad:

  • Contacto con la saliva de adultos, que pueda transmitir bacterias nuevas, sin que el bebé tenga aún las defensas desarrolladas.
  • Carencia de vitamina D. Según estudios recientes, puede haber una relación entre un bajo nivel de vitamina D, y la aparición de caries. Aún no se tiene una certeza absoluta de que no se trate de una coincidencia, pero como veremos más adelante, prevenir la carencia de vitamina D, es fácil.
  • Una causa posible, no probada, puede ser la lactancia materna a demanda, que haría que el bebé permaneciera dormido con restos de leche en la boca. Hay estudios que lo corroboran, y estudios que afirman lo contrario: la leche materna protege al bebé de las bacterias que causan las caries. A este respecto, la Asociación Española de Pediatría, afirma: «Dados los probados beneficios de la lactancia y la falta de evidencias sólidas de que pueda estar asociada a caries infantiles debemos aconsejar mantener la lactancia e informar a los padres de lo importante que es un hábito de higiene bucal adecuado desde la erupción de los primeros dientes».

Prevención de las caries en bebés

Como ya se ha comentado, las medidas de prevención de caries infantiles, no son muy diferentes a las de los adultos:

  • Mantener higiene adecuada desde la aparición del primer diente, sea con un dedal específico, gasa, o cepillo especial cuando esté indicado. Para cada etapa de crecimiento, existe un método específico.
  • Evitar ingerir exceso de azúcar, o permanecer demasiado tiempo con restos de golosinas en la boca.
  • Limpieza después de las comidas, sobre todo si el contenido en carbohidratos o azúcares ha sido alto. Emplear pasta de dientes con la proporción de flúor adecuada a la edad del bebé.
  • Evitar el intercambio de saliva entre el bebé y los adultos en la etapa temprana, cuando las defensas aún no están desarrolladas. Besos en la boca, limpieza de chupetes o tetinas en la boca del adulto, etc.
  • Fomentar la producción o ingestión de vitamina D, que fomenta el crecimiento de los huesos, y su carencia puede tener relación con la aparición de caries. La vitamina D en un 90% se sintetiza por el organismo, con la exposición de la piel a los rayos ultravioleta: más paseos y juegos al aire libre, y menos centro comercial. También se puede ingerir a través de alimentos ricos en vitamina D: hígado de bacalao y carne de pescados azules como salmón, sardinas, caballa y en menos medida, hongos y setas silvestres.

El mejor tratamiento es la prevención, pide cita con nosotros en Deltadent y te haremos una revisión completa de manera gratuita.
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Las aftas o llagas se manifiestan en la mucosa bucal; interior de las mejillas, encías, paladar o lengua, en forma de pequeñas llagas blancas o amarillentas, rodeadas por una zona enrojecida.

¿Aftas o herpes labial?

Las aftas no son contagiosas, pero se las suele confundir con el herpes labial, causado por el virus del herpes. La diferencia es que, mientras las aftas aparecen en el interior de la boca, el herpes –también llamado ampollas de fiebre o herpes simplex– lo hace en el exterior –alrededor de los labios, bajo la nariz o en mentón– y es contagioso, de origen vírico.
La primera infección por herpes se suele producir en la infancia, sin síntomas o confundido con otra dolencia como gripe o resfriado. De adulto, este virus se puede manifestar de forma recurrente o permanecer inactivo.

Causas del afta

No está claro el origen exacto de esta dolencia, pero la aparición de aftas se relaciona con déficit de vitaminas, estrés, tabaquismo, traumatismos –mordeduras accidentales– algunos medicamentos como antibióticos, cambios hormonales o predisposición genética, entre otros.
Algunos dentífricos o enjuagues bucales contienen sustancias que pueden provocar la aparición de aftas, así como un cepillado agresivo con un cepillo de cerdas excesivamente duras.

Consejos para tratar y prevenir las aftas

Habitualmente desaparecen solas, pero si persisten durante varias semanas, es conveniente acudir al médico para prevenir otras enfermedades. No está de más seguir unas sencillas pautas para aliviar los síntomas:
Evitar picantes, alimentos ácidos y bebidas muy calientes.
Enjuagues con agua y sal, o agua y bicarbonato.
Dieta equilibrada con aporte de ácido fólico –verduras de hoja verde, legumbres–, vitamina B –carnes, mariscos, lácteos, huevos, cereales– y hierro –carnes rojas, frutos secos–.
Higiene adecuada con cepillo no excesivamente duro, evitando un cepillado agresivo.

 



Existen nutrientes cuya participación en la formación y salud de los dientes y las encías es fundamental. Entre ellos se encuentran: calcio, fósforo, flúor, las vitaminas D, y las del grupo B, indispensables en la dieta a todas las edades si queremos conseguir y mantener una boca sana y una sonrisa bonita.
EL CALCIO
El calcio es un elemento imprescindible en la formación de los huesos y los dientes. El 99% del calcio existente en nuestro cuerpo se encuentra en ellos. El 1% restante está en la sangre  y en el tejido adiposo.
El calcio es necesario para la transmisión de los impulsos nerviosos, para la contracción muscular, para la coagulación de la sangre y para el funcionamiento del corazón y el mantenimiento de la presión arterial. Además, previene la formación de tumores de colon y la formación de cálculos renales.
Si no se ingiere una cantidad suficiente, el organismo se ve obligado a extraerlo de los huesos para asegurar este 1%. Con ello, los huesos se debilitan por lo que, no solo se favorece la aparición de la osteoporosis, sino también de enfermedad periodontal.
El hueso que acusa antes la pérdida de calcio es la mandíbula (especialmente el hueso
alveolar, que es el que soporta al diente). Por ello, el diente pierde su soporte y aumenta su movilidad.
Al aumentar el consumo de calcio se han encontrado mejoras en los procesos inflamatorios y en la movilidad dental. Por esto es especialmente conveniente aumentar el aporte de calcio en personas que sufren enfermedad periodontal.
Dónde se encuentra: principalmente en la leche y sus derivados. El aporte óptimo de calcio se consigue con unos cinco o seis vasos de leche, tanto entera como desnatada, cinco o seis yogurt o unos 150 gr. de queso en porciones, manchego o de bola.
Hay otros alimentos que contienen calcio como los cereales, las verduras u hortalizas de color verde oscuro, las nueces, las habichuelas y el pescado pequeño que pueda comerse con espinas como sardinillas o boqueroncillos.
EL FÓSFORO
El fósforo es el segundo mineral más abundante del organismo (1%). Su metabolismo está muy relacionado con el del calcio. Junto a este, constituye la estructura de los huesos y los dientes. Entre otras funciones, contribuye a mantener la actividad del sistema muscular y el equilibrio ácido-base del organismo.
Dónde se encuentra: en alimentos de origen animal como la leche y sus derivados, los huevos, el pescado y también en alimentos de origen vegetal como las legumbres, las nueces o los calabacines.
EL FLÚOR
El flúor en su forma elemental es un gas y está dentro del grupo de los halógenos. Es el más electronegativo de todos los elementos, por lo que tiene una gran reactividad. Por ello, en la naturaleza se encuentra frecuentemente asociado con otros elementos como el calcio.
El flúor tomado por vía oral es especialmente útil en las etapas de la vida en las que se están formando los dientes. La acción del flúor refuerza la estructura del esmalte dental, protege contra la caries y remineraliza el esmalte. Pero un exceso de dosis puede alterar la estructura dental provocando lo que se conoce como fluorosis.
Dónde se encentra: en el té y en otros alimentos de origen vegetal como tomates, judías, lentejas, cerezas, patatas. En animales, lo encontramos en la caballa, sardina, hígado de vaca, pescados frescos, etc.
LA VITAMINA D
La vitamina D tiene una importante función en el mantenimiento de la salud ósea y dental, ya que facilita la absorción de calcio y fósforo, los cuales son necesarios para tener huesos y dientes sanos, y para mantener en buen estado nuestro sistema nervioso. Además, mantiene los niveles adecuados de calcio en sangre.
Dónde se encuentra: en el pescado azul, aceite de hígado de pescado, margarina, huevos, leche y productos lácteos. Una parte de esta vitamina se forma en la piel por acción de los rayos solares, de ahí la importancia de exponernos al sol moderado, sobre todo los niños (están en época de formación dental y ósea) y los ancianos (disminuye la capacidad de absorción digestiva de la vitamina D aportada por los alimentos).
LA VITAMINA C
La vitamina C, además de intervenir en la formación de glóbulos rojos, favorece la absorción del hierro, aumenta la resistencia a las infecciones y tiene una acción antioxidante o antienvejecimiento.
Además, la vitamina C tiene un papel importante labor en el desarrollo y mantenimiento de la salud de dientes y encías. Interviene en la síntesis de colágeno de las encías y del resto del organismo. El colágeno es necesario en la formación de la piel, músculos, vasos, órganos internos, etc. y su función es fundamental en los procesos de reparación y cicatrización de estos tejidos.
Además, interviene en la formación de cartílago, tendones, huesos y dientes, favoreciendo la adecuada formación de material osteoide y la función de los osteoblastos. Por otro lado, la vitamina C protege la integridad de los vasos sanguíneos, manteniendo su adecuada permeabilidad, con lo que a nivel del periodonto protege de los ataques bacterianos.
Por todo ello, el déficit de vitamina C produce una menor resistencia a las infecciones y una alteración en la cicatrización de las heridas que se hace más lenta.
Si el déficit es pronunciado, se producen síntomas como tumefacción y hemorragia de las encías y facilidad para que salgan hematomas con golpes mínimos.
Si progresa, se producen pérdidas dentarias. Estos son los síntomas característicos del escorbuto. Esta enfermedad era frecuente en los marineros que se embarcaban largas temporadas sin consumir fruta fresca.
Dónde se encuentra: en las frutas conocidas como cítricos (naranja, limón, mandarina, pomelo, etc.), kiwi, soja fresca, tomates, pimiento verde, lechuga, patata, coliflor, etc.
LA VITAMINA A
La vitamina A es una vitamina liposoluble fundamental para el buen estado dela piel y las mucosas e interviene en la función de la visión. Es importante para el desarrollo del sistema nervioso y la formación de hormonas sexuales.
Además, interviene en la formación y desarrollo de los huesos y los dientes, previene las infecciones y tiene función antioxidante y anticancerígena.
Su déficit produce alteración de la estructura de huesos y dientes y resecamiento de las mucosas con lo que aumenta la predisposición a caries e infecciones.
Dónde se encuentra: en alimentos de origen animal (en forma de retinol) como pescado azul, hígado, yema de huevo, mantequilla, queso, leche entera o enriquecida. También se encuentra en alimentos de origen vegetal (en forma de betacaroteno) como albaricoque, melón, zanahoria, mango, melocotón, espinacas, coles de Bruselas, tomate, nísperos, etc.
VITAMINA (Grupo B)
– Vitamina B2
La vitamina B2 o Riboflavina tiene varias funciones, como la participación en la formación de anticuerpos y glóbulos rojo y el mantenimiento de una piel y unas mucosas sanas. Su déficit produce glositis (inflamaciones de la lengua),estomatitis angular (fisuras o grietas en la piel que se irradian desde los ángulos de la boca y a veces hasta la mucosa bucal) y queilosis de los labios (fisuras dolorosas en los labios superior e inferior).
Dónde se encuentra. Son fuentes de vitamina B2 la leche, queso, huevos, hígado, legumbres, vegetales verdes y levadura de cerveza.
– Niacina
Tiene varias funciones en el organismo entre las que se encuentran un papel fundamental en el funcionamiento del sistema nervioso y en la síntesis de hormonas sexuales. Pero además mantiene la salud de la piel.
Parece ser que tiene un papel importante en la prevención de la periodontitis. Su administración mejora las glosistis (inflamación de la lengua) y lengua atrófica (la superficie de la lengua se ve alisada, generalmente enrojecida, carece de las papilas normales y puede ser dolorosa).
Dónde se encuentra: en el hígado, carnes magras, cereales, legumbres y levadura de cerveza.
– Vitamina B12
La vitamina B12 o cianocobalamina tiene importantes funciones en el organismo como la participación en la maduración de glóbulos rojos, en la absorción de hierro, en la estructura del sistema nervioso y en la síntesis de ADN.
Parece ser que corregir los déficit de vitamina B12 mejora las periodontitis.
Dónde se encuentra: en carnes, vísceras, huevos, pescados y productos lácteos. Esta vitamina no está presente en alimentos de origen vegetal, por lo que falta en regímenes vegetarianos estrictos.
 
 
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La bulimia es un trastorno alimenticio. Las personas que lo padecen entran en un ciclo: atracones de grandes cantidades de comida, con purgas, vómitos, uso de laxantes, ejercicio y ayuno excesivos, varias veces por semana. Existen ciertas condiciones que tienden a presentarse con la bulimia; por ejemplo: tres cuartas partes de los bulímicos tienen trastornos de ansiedad graves, y muchos experimentan depresión. Las personas con bulimia también pueden desarrollar la dependencia hacia el alcohol o las drogas. Estas afecciones pueden también afectar la salud dental y medicamentos para tratarlos pueden afectar a su vez el plan de tratamiento dental.

Para un diagnóstico adecuado es necesaria una entrevista psiquiátrica que desvele la percepción que el enfermo tiene del propio cuerpo y la relación que mantiene con la comida. Asimismo, es necesaria una exploración física completa para detectar los trastornos fruto de su comportamiento alimenticio.

Efectos Bucales

Los cambios dentales en muchas personas con bulimia son a menudo reconocibles.

Con bulimia, los ácidos estomacales de los vómitos pasan a través de la boca y erosionan el esmalte dental, provocando erosión y sensibilidad dental, decoloración y posible pérdida de dientes. Los vómitos frecuentes pueden causar que sus glándulas salivales y los tejidos de la boca se hinchen y la lengua se torne seca, roja y dolorida. Además pueden pueden sufrir de faringitis crónica y pequeñas hemorragias bajo la piel del paladar.

Los vómitos frecuentes pueden erosionar el esmalte de los dientes, especialmente en el lado de la lengua de los dientes delanteros superiores. Esto aumenta el riesgo de caries en estas áreas y puede causar que estos dientes se vuelvan sensibles a las variaciones de la temperatura.

La severa erosión dental puede conducir a cambios en la mordida (oclusión) o en la forma en que sus dientes superiores e inferiores se juntan. Los dientes posteriores pueden reducirse en tamaño y algunos dientes incluso se pueden perder eventualmente. La erosión Dental puede tomar cerca de tres años para llegar a ser obvia, y no todos los bulímicos la experimentan.

Muchas personas con bulimia pueden padecer de desnutrición, la cual puede causar anemia, pobre cicatrización y puede aumentar el riesgo de la enfermedad periodontal.

Durante el tratamiento de los trastorno alimenticio, se puede tomar un tiempo para controlar los episodios de vómito inducido.

Para minimizar el daño causado por el ácido del estómago durante los episodios de vómito, enjuague su boca con bicarbonato de sodio mezclado en agua. También se debe enjuagar la boca con un colutorio que contenga fluoruro al .05 por ciento, que el odontólogo le puede prescribir.

No se deben cepillar los dientes inmediatamente después de vomitar, porque el ácido del estómago debilita el esmalte de los dientes y el cepillado puede causar erosión del mismo. Cuando se cepille los dientes, utilice una crema dental que contenga fluoruro. El fluoruro ayuda a fortalecer los dientes.

Para mejorar la resequedad en la boca, beba agua, la cual ayuda a mantener la boca húmeda. También existen sustitutos de la saliva que le puede recetar su dentista al igual que tratamientos diarios de flúor con prescripción de enjuagues o geles más fuertes.

Al dentista

Si usted padece bulimia, se le pueden aplicar tratamientos con fluoruro durante sus visitas a la clínica, y también, se le puede prescribir un gel de fluoruro para uso doméstico.

Las revisiones periódicas al dentista son fundamentales para detectar de manera precoz posibles caries o infecciones.

El tratamiento dental puede ser una parte importante de un tratamiento integral para la bulimia.

Ya que se puede trabajar conjuntamente con el equipo de atención médica para así coordinar de mejor manera ambos tratamientos para el trastorno de la alimentación.

Si usted tiene daño severo del diente y aún está en fase de tratamiento para la bulimia, se le puede crear una funda que cubra los dientes y los proteja de los ácidos del estómago.

Una vez que la bulimia está bajo control, puede que necesite la restauración de algunos dientes. Si se detiene la pérdida de esmalte en una etapa temprana, puede reemplazarse el esmalte con materiales llamados compuestos de resina o amalgama. La erosión más severa requiere extracción del diente. Los dientes perdidos pueden reemplazarse con puentes o implantes.

 
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Ya ha empezado oficialmente el verano y para mucha gente esto significa irse de vacaciones, practicar más actividades al aire libre… y todos queremos estar a punto, pero no solo nos referimos a un cuerpo de playa, sino a nuestra salud en general y bucodental en particular. Porque con el calor, los cambios de rutina y la relajación que nos dan los días de descanso, a veces descuidamos nuestros hábitos de higiene bucodental.
Queremos dar algunos consejos sobre cómo cuidar los dientes durante el verano para disfrutar con la sonrisa más sana:

NUESTROS DIENTES Y LOS DEPORTES DE VERANO.

Actividades acuáticas:

  • Natación: los nadadores habituales suelen desarrollar lo que se llama el “sarro del nadador”, una serie de manchas oscuras o amarillentas en los dientes frontales que se producen por el contacto habitual con el cloro de la piscina. Este sarro suele eliminarse fácilmente con una limpieza dental profunda. Para evitarlo, lo mejor es tener especial cuidado en el tiempo que pasamos en la piscina.
  • Buceo: el síndrome del buceador (barodontalgía) se produce por el cambio de presión y por la manera en que se utilizan los reguladores de aire. Puede causar dolores en la mandíbula, problemas en el tejido de las encías u odontalgia (dolor en el centro del diente). Esta afección siempre se agrava según el estado de la salud dental del buceador, si tiene empastes, enfermedades de las encías, abscesos periodontales.

Deportes de contacto:

En el fútbol, baloncesto o voleibol no es obligatorio el uso de protectores bucales y faciales, lo que aumenta la probabilidad de que se produzcan lesiones en la zona de la boca y el rostro. Ciclismo, escalada, running al aire libre/en la naturaleza…

Usar protector bucal puede evitar que se dañen los correctores dentales u otros trabajos de ortodoncia, así como prevenir cortes en la boca, lesiones en la mandíbula y daños en los dientes.

Existen varios tipos de protectores bucales siendo el más efectivo es aquel que está hecho a tu medida por un dentista. Llevar una protección facial o bucal evita hasta un 60% de estas lesiones.

NUESTROS DIENTES Y EL CAMBIOS EN LOS HÁBITOS DE ALIMENTACIÓN.

En verano, ya sea por vacaciones, reducciones de jornada, los niños sin clase … puede que los hábitos de alimentación varíen, bien porque nos relajamos o porque tenemos más eventos sociales.
Es importante tomar conciencia de lo que supone comer con más asiduidad y tener menos disciplina en el cepillado dental. Siempre y cuando sea posible es importante que introducir alimentos que nos ayuden de forma natural a cuidar nuestra dentadura y si esto no es posible, es aconsejable masticar chicle sin azúcar para ayudar a eliminar restos que puedan causar placa.

Evitar en la medida de lo posible:

  • Evitar la ingesta de refrescos azucarados, granizados, helados y bebidas alcohólicas por ser responsables de la aparición de caries y erosionar los dientes, dañar el esmalte y producir sensibilidad dental, pudiendo incluso multiplicar el riesgo de cáncer. Lo mejor es beberlas con pajita (para reducir el contacto con los dientes).
  • Rehuir de los cambios bruscos de temperatura en los alimentos.

Incluir en la lista de la compra: alimentos refrescantes, ligeros y con mayor contenido en agua. Aunque lo normal es tener productos variados, hay una serie de alimentos para cuidar la salud bucodental que no deben faltar en tu frigorífico:

  • Frutas como el melón y la sandía: un 90% de la composición del melón y la sandía es agua. A su vez, estas frutas destacan por su riqueza en vitaminas de los complejos A y C y minerales como el potasio. El melón también contiene ácido fólico, por lo que reduce el riesgo de formación de úlceras en la boca.
  • Sardinas: por su alto contenido en flúor, los mariscos y pescados previenen la aparición de caries. Los que son fuente de omega 3 también permiten mantener bajo control la inflamación gingival.
  • Productos lácteos: aportan calcio.
  • Ensaladas: los tomates, por ejemplo, ayudan a prevenir distintos tipos de cáncer.

Y sobre todo no te olvides de beber agua con frecuencia: evita la deshidratación y ayuda a mantener la densidad salivar que preserva nuestros dientes y encías de las enfermedades.

 
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