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ACTUALIDAD DENTAL

Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







Las comidas excesivas, los abusos en la mesa, los malos hábitos y la falta de ejercicio son protagonistas en Navidad. En el caso de los más pequeños, más del 50% de las caries son producidas en esta época por un excesivo consumo de azúcar y una inadecuada rutina de higiene.

En nuestra boca viven 20.000 millones de bacterias y cada día que pasa sin que nos cepillemos los dientes ahí se mudan millones de nuevas bacterias dispuestas a hacer de las suyas
En Navidad es casi inevitable hacer algunas cosas en exceso, como comer, beber, fumar, comprar… debido al cambio de nuestros hábitos de vida durante estos días. Consejos básicos para poder disfrutar de las fiestas navideñas sin poner en peligro el presente y futuro de nuestra salud bucodental:

Consejos básicos para poder disfrutar de las fiestas navideñas sin poner en peligro el presente y futuro de nuestra salud bucodental.

1. Controla lo que comes: Debemos controlar qué comemos y cuanto comemos, sobre todo en relación a los típicos dulces navideños, pues este es el primero de los excesos.
2. Evita comer entre horas: Intenta no comerlos todos los días y evita picar entre horas, pues está demostrado que los azúcares (junto con una mala higiene) tienen relación con la aparición de las caries. Se acentúan las caries y los problemas dentales por un excesivo consumo de azúcar y una mala limpieza durante la Navidad.

3. Controla lo que comes: Debemos controlar qué comemos y cuanto comemos, sobre todo en relación a los típicos dulces navideños, pues este es el primero de los excesos.

4. Precaución al morder alimentos duros: Como el turrón o marisco, sobre todo si llevamos restauraciones de composite o carillas, pues podrían fracturarse o despegarse.

5. Cuida tu sensibilidad: Si ya tienes sensibilidad dental al comer, beber o al cepillarte, no olvides que gran número de bebidas son ácidas y que no se suelen identificar como tales, por lo que actuarán empeorando nuestro problema:
· El vino (más el blanco que el tinto)
· La cerveza
· Los refrescos de cola
· Las bebidas energéticas
· Las infusiones (sobre todo, de frutos rojos)
· Los zumos de frutas (especialmente los cítricos)
Los dulces blandos que se quedan adheridos a los dientes y son especialmente perjudiciales, ya que los restos permanecen más tiempo en nuestros dientes y son más difíciles de desprender, incluso con el cepillado.
Los refrescos: que debido a su alto contenido en azúcares favorecen el desgaste del esmalte dental.
Los cítricos: su acidez erosiona el esmalte dental y hace que los dientes se amarilleen.
El vino tinto puede provocar manchas grises en los dientes mientras que el vino blanco puede oscurecer el esmalte dental por su acidez.
El marisco: algunos de ellos son excesivamente duros para nuestra dentadura y se pueden producir accidentes al morderlos dañando los dientes, la ortodoncia o las prótesis.
En estas fechas de celebración solemos cambiar nuestros horarios y hábitos de vida, lo que provoca cierta relajación con respecto a las medidas de higiene bucodental.
El efecto de estas bebidas sobre la sensibilidad dental aún es superior si los combinas entre sí y están fríos y azucarados. El control de estos ácidos nos ayudará a aliviar la hipersensibilidad dental.
6. Escoge bien el turrón: Es mejor escoger el turrón de Jijona o el de Alicante (el duro) ante la posibilidad de comer los de chocolate, café, piña u otros sabores que contienen un elevado porcentaje de azúcar.
Pero si el cacao nos encanta es mucho mejor elegir el chocolate negro y no el que lleva leche, el cual no contiene efectos antioxidantes y viene cargado de azúcares.
7. Cuidado especial con los alimentos “sin azúcar“: Algunos pueden contener otros derivados capaces de perjudicar los dientes de igual o peor forma.
Cuidado con los alimentos “sin azúcar” porque algunos pueden contener otros derivados capaces de perjudicar los dientes de igual o peor forma.
Unos enemigos conocidos son las bebidas azucaradas que atacan continuamente el esmalte dental, por lo tanto si bebemos café o té mejor hacerlo con moderación y sin añadir demasiadas cucharaditas.
Otro punto que debemos controlar son las bebidas alcohólicas. Dentro el vino tinto, el vino blanco y el champán escogeremos el primero si lo que queremos es conseguir una menor erosión dental. Esto no significa ni mucho menos que debamos apartar el resto de copas, pero si sería preferible controlar los brindis.
8. Cepillarse los dientes al menos antes de ir a dormir: Existen cepillos de viaje, más pequeños o plegables que podemos llevar en el bolsillo o en el bolso; con ello eliminaremos los restos de comida y evitaremos la formación de placa bacteriana, previniendo así los problemas de inflamación de las encías.
9. Siempre aceite de oliva: El aceite de oliva protege contra la caries y el desgaste dental, por lo tanto, un punto más para decir adiós al aceite de girasol.
10. Mastica chicles sin azúcar: Masticar chicles sin azúcar estimulará la producción de saliva, encargada de neutralizar la acidez proveniente de lo que ingerimos. El chicle es un gran aliado en estos momentos ya que la saliva que genera también limpia la superficie de los dientes.

 
No debemos olvidar que la salud dental es una de las mejores formas de prevenir otras enfermedades como el infarto de corazón, el ictus cerebral o el cáncer de páncreas, según ha demostrado la Academia Americana de Cardiología. Cuida tu corazón en éstas fiestas Navideñas.
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Las caries dentales constituyen uno de los principales –sino el mayor– problemas de salud bucodental en todo el mundo. Unas cavidades en los dientes y muelas que provocan que la pulpa dental quede expuesta a las infecciones, por lo que deben ser inmediatamente ‘reparadas’. Y para evitar que esto pase, es totalmente necesario de cuidemos de nuestra salud oral, principalmente con el cepillado de nuestros dientes. De hecho, y si bien se ha sugerido una posible predisposición genética, el papel que juegan nuestros genes en el desarrollo de las caries es, de haberla, nimio. No en vano, un estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto J. Craig Venter en Rockville (EE.UU.) ha demostrado que la salud de nuestros dientes es consecuencia de nuestros hábitos de higiene y de nuestra dieta –sobre todo, del consumo de azúcar–. Es decir, nuestras madres tenían toda la razón del mundo al insistir una y otra vez en que nos cepilláramos los dientes.
Como explica Karen Nelson, directora de esta investigación publicada en la revista «Cell Host & Microbe», «durante algún tiempo, el dogma de la comunidad dental ha venido constituido por la limitación del consumo de azúcar y la liberación de ácido en la boca. Ahora nuestro estudio identifica las especies bacterianas que pueden ser adquiridas a través del ambiente y que tienen la capacidad de provocar caries».

Predisposición no heredada

Desde principios del pasado siglo XX se sabe que la formación de caries dentales se encuentra asociada a la composición de nuestra flora bucodental, muy especialmente a la presencia de la bacteria ‘Streptococcus mutans’. Y es que una vez concluimos nuestras comidas, este microorganismo tiene por costumbre liberar ácidos que erosionan el esmalte dental. Pero, ¿qué factor tiene más peso en la composición de nuestra flora bucodental? ¿Los genes o el ambiente?
Con objeto de evaluar la influencia del ambiente, esto es, de la higiene y cuidado bucal, y descartar todo posible condicionante genético, los autores analizaron los microbiomas orales de 280 parejas de mellizos –hermanos que, si bien alumbrados en el mismo parto, no comparten el mismo genoma al haberse desarrollado en óvulos distintos– y de 205 parejas de gemelos idénticos –hermanos desarrollados a partir de un mismo cigoto, y, por tanto, con un genoma similar–, todos con edades comprendidas entre los 5 y los 11 años.
Fuente: abc.es
 
 
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En ninguna de las etapas de la vida nos libramos de padecer las caries. El problema es que durante la infancia y la adolescencia los afectados acuden con asiduidad al dentista por este tema, pero no así en la edad adulta. Y eso que la aparición de este trastorno dental se dispara a partir de los 30 años, llegando a afectar a cerca del 95% de la población.
A pesar de que presenten síntomas comunes, no hay que confundir la caries con la sensibilidad dental (en este último podemos optar por dentífricos especialmente diseñados para paliar los síntomas). Ante la duda, lo mejor es acudir a un especialista para conseguir detectarlas precozmente y ponerles remedio lo antes posible. Cuando esto no ocurre, la caries comienza a desarrollarse y a atravesar diversas fases:

  • Primera fase.
    Tras una primera etapa en que las bacterias atacan el esmalte, deteriorando el brillo natural y dando lugar a pequeñas manchas blancas, el desgaste comienza a avanzar. La mancha que antes era blanca se convierte en negra y se empieza a notar dolor ante el frío, el calor y el dulce.
  • Segunda fase.
    Si no se recibe tratamiento para frenar el avance de la caries comienza a formarse un agujero o cavidad en el diente. En este momento la reparación es todavía superficial y nuestro dentista puede detener el proceso antes de que llegue a las capas más profundas.
  • Tercera fase.
    En esta fase el daño llega hasta la pulpa dentaria, un tejido blando que forma la estructura interna del diente y que contiene nervios y vasos sanguíneos. Es la etapa en la que el dolor va en aumento, complicando tanto comer como dormir. Todavía puede repararse pero el tiempo juega en contra.
  • Cuarta fase.
    Si en esta fase la lesión no ha sido tratada, la cavidad (acompañada por la infección) llega al nervio del diente. El dolor se vuelve insoportable y aumenta el riesgo de sufrir un flemón o absceso dental. Además, la infección puede afectar a la encía y al hueso de la mandíbula. La solución es extirpar el nervio dental (lo que conocemos como endodoncia).
  • Quinta fase.
    Si el paciente llega a esta fase sin recibir tratamiento, es muy probable que la caries haya destruido el diente, invadiendo más del 55% de la parte visible. En esta situación, resulta imposible salvar la pieza. Un problema tanto de salud como estético, que podría haberse evitado con una buena higiene dental y acudiendo al dentista con regularidad.

 
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Ya ha empezado oficialmente el verano y para mucha gente esto significa irse de vacaciones, practicar más actividades al aire libre… y todos queremos estar a punto, pero no solo nos referimos a un cuerpo de playa, sino a nuestra salud en general y bucodental en particular. Porque con el calor, los cambios de rutina y la relajación que nos dan los días de descanso, a veces descuidamos nuestros hábitos de higiene bucodental.
Queremos dar algunos consejos sobre cómo cuidar los dientes durante el verano para disfrutar con la sonrisa más sana:

NUESTROS DIENTES Y LOS DEPORTES DE VERANO.

Actividades acuáticas:

  • Natación: los nadadores habituales suelen desarrollar lo que se llama el “sarro del nadador”, una serie de manchas oscuras o amarillentas en los dientes frontales que se producen por el contacto habitual con el cloro de la piscina. Este sarro suele eliminarse fácilmente con una limpieza dental profunda. Para evitarlo, lo mejor es tener especial cuidado en el tiempo que pasamos en la piscina.
  • Buceo: el síndrome del buceador (barodontalgía) se produce por el cambio de presión y por la manera en que se utilizan los reguladores de aire. Puede causar dolores en la mandíbula, problemas en el tejido de las encías u odontalgia (dolor en el centro del diente). Esta afección siempre se agrava según el estado de la salud dental del buceador, si tiene empastes, enfermedades de las encías, abscesos periodontales.

Deportes de contacto:

En el fútbol, baloncesto o voleibol no es obligatorio el uso de protectores bucales y faciales, lo que aumenta la probabilidad de que se produzcan lesiones en la zona de la boca y el rostro. Ciclismo, escalada, running al aire libre/en la naturaleza…

Usar protector bucal puede evitar que se dañen los correctores dentales u otros trabajos de ortodoncia, así como prevenir cortes en la boca, lesiones en la mandíbula y daños en los dientes.

Existen varios tipos de protectores bucales siendo el más efectivo es aquel que está hecho a tu medida por un dentista. Llevar una protección facial o bucal evita hasta un 60% de estas lesiones.

NUESTROS DIENTES Y EL CAMBIOS EN LOS HÁBITOS DE ALIMENTACIÓN.

En verano, ya sea por vacaciones, reducciones de jornada, los niños sin clase … puede que los hábitos de alimentación varíen, bien porque nos relajamos o porque tenemos más eventos sociales.
Es importante tomar conciencia de lo que supone comer con más asiduidad y tener menos disciplina en el cepillado dental. Siempre y cuando sea posible es importante que introducir alimentos que nos ayuden de forma natural a cuidar nuestra dentadura y si esto no es posible, es aconsejable masticar chicle sin azúcar para ayudar a eliminar restos que puedan causar placa.

Evitar en la medida de lo posible:

  • Evitar la ingesta de refrescos azucarados, granizados, helados y bebidas alcohólicas por ser responsables de la aparición de caries y erosionar los dientes, dañar el esmalte y producir sensibilidad dental, pudiendo incluso multiplicar el riesgo de cáncer. Lo mejor es beberlas con pajita (para reducir el contacto con los dientes).
  • Rehuir de los cambios bruscos de temperatura en los alimentos.

Incluir en la lista de la compra: alimentos refrescantes, ligeros y con mayor contenido en agua. Aunque lo normal es tener productos variados, hay una serie de alimentos para cuidar la salud bucodental que no deben faltar en tu frigorífico:

  • Frutas como el melón y la sandía: un 90% de la composición del melón y la sandía es agua. A su vez, estas frutas destacan por su riqueza en vitaminas de los complejos A y C y minerales como el potasio. El melón también contiene ácido fólico, por lo que reduce el riesgo de formación de úlceras en la boca.
  • Sardinas: por su alto contenido en flúor, los mariscos y pescados previenen la aparición de caries. Los que son fuente de omega 3 también permiten mantener bajo control la inflamación gingival.
  • Productos lácteos: aportan calcio.
  • Ensaladas: los tomates, por ejemplo, ayudan a prevenir distintos tipos de cáncer.

Y sobre todo no te olvides de beber agua con frecuencia: evita la deshidratación y ayuda a mantener la densidad salivar que preserva nuestros dientes y encías de las enfermedades.

 
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Absceso: urgencias dentales. Por muy precavido que se quiera ser, enfrentarse a una emergencia dental, sea del tipo que sea, suele ser complicado. Aunque alguna de ellas se pueden solventar por uno mismo porque, a simple vista, parece que no revisten gravedad, hay ocasiones que pueden resultar algo más escandalosas y paralizar o hacer perder los nervios. En estos casos es cuando se hace más necesario saber cómo actuar adecuadamente. Esto implica reaccionar con tranquilidad y, a la vez, rapidez.

Hoy hablaremos del absceso:

Situación
El absceso tiene un origen infeccioso, ya que se produce cuando las bacterias penetran en el diente debido a una abertura provocada por una caries o una pieza dental rota o astillada. Esto da lugar a una fístula en la encía, que es un bulto por el que supura el pus provocado por la infección.
Solución
Acude a tu dentista para que te recete antibiótico. Además de curar la infección se debe solucionar la causa que la originó.
Mientras acudes al dentista
Puedes visitar la consulta del médico para que te recete antibiótico.
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