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Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







El síndrome de boca seca o xerostomía afecta al 50% de la población mayor de 60 años. La disminución o incluso ausencia de saliva afecta negativamente a nuestra mucosa y dientes, y por tanto a la digestión.
No parece que se trate de un problema causado por la edad, sino de un síntoma originado por enfermedades o tratamientos médicos que se dan con más frecuencia en personas mayores.

Saliva

La saliva equilibra la boca controlando la población bacteriana y la remineralización dental. Protege las mucosas de erosiones y lubrica el bolo alimenticio, como inicio de la digestión, junto al masticado.
La disminución de secreción de saliva, puede ser un síntoma de déficit nutricional que afecte a las glándulas salivares, como paso previo a una pérdida de peso involuntaria, edentulismo (pérdida de piezas dentales en los adultos), y deterioro general de la salud.

Reversible o irreversible

La xerostomía o boca seca puede ser reversible, si es derivada de ansiedad, deshidratación, infección en las glándulas salivares, o efecto secundario de ciertos medicamentos.
Será crónica o irreversible como consecuencia de enfermedades autoinmunes, psiquiátricas, diabetes, infecciosas, reumatológicas, Alzheimer o tratamientos de radioterapia.

Síntomas y consecuencias

La xerostomía suele manifestarse con una sensación de ardor, ronquera, halitosis, lengua seca, mucosas nasales secas, dificultad para tragar y para hablar. Como ya se ha comentado, sin la acción limpiadora y neutralizadora del ácido que produce la placa bacteriana, la consecuencia puede ser caries masiva.

Remedios

Si las glándulas salivares funcionan, aunque sea parcialmente, se puede estimular la producción natural de saliva mediante sprays, comprimidos o chicles específicos, además de remedios caseros pero que pueden ser efectivos: chicles o caramelos sin azúcar, masticar jengibre, y sobre todo, una buena hidratación.
Si las glándulas salivares no funcionan, solo se podrán paliar los efectos hidratando la cavidad bucal con pasta dental y colutorio específicos, y en casos graves mediante geles humectantes.
Como siempre, unos buenos hábitos ayudarán a paliar los efectos: hidratación, no fumar, e intentar respirar siempre por la nariz, en lugar de hacerlo por la boca.
El mejor tratamiento es la prevención, pide cita con nosotros en Deltadent y te haremos una revisión completa de manera gratuita.
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Dulce, es el sabor de la Navidad. Ya lo comentábamos en un post anterior, antes de las pasadas fiestas: los efectos de los excesos en navidades, no solo se aprecian en la báscula, también nuestros dientes se pueden ver afectados por el exceso de azúcar, si no tenemos en cuenta una serie de consejos.

Azúcar que se transforma en ácido

Es de sobra conocida la relación entre azúcar y caries. Las bacterias de la boca se alimentan de los azúcares que ingerimos, presentes en bebidas azucaradas, alimentos procesados y, por supuesto, todo tipo de dulces. Los hidratos de carbono son otra fuente de alimento para estas bacterias. Durante la digestión, principalmente de azúcares, las bacterias segregan ácido.

Ácido que ataca el esmalte

El ácido que producen las bacterias, es particularmente agresivo durante los primeros 20 minutos desde la ingestión de azúcar o hidratos de carbono.

Podemos proteger el esmalte dental con unos sencillos consejos:

1- Controlar la ingestión de azúcar. Los azúcares están presentes no solo en dulces o refrescos. Casi todos los alimentos procesados, contienen azúcar: leamos atentamente las etiquetas y decidamos la cantidad de alimentos procesados que nos conviene ingerir. Incrementa la ingestión de agua y sustituye los refrescos azucarados por bebidas saludables como infusiones y zumos naturales.

2- Limitar el tiempo de exposición a los ácidos. Evitemos comer entre horas bollería, dulces, pan, y golosinas que permanezcan largo tiempo en la boca.

3- Una higiene bucal adecuada. Un cepillado correcto de dientes tras las comidas, ayudará a eliminar restos de alimentos y bacterias. El empleo de seda dental una vez al día, es imprescindible para una limpieza adecuada entre los dientes, donde las bacterias se hacen resistentes al cepillado.

4- Prevención y detección. Nadie mejor que nuestro odontólogo para prevenir la aparición de caries y otros problemas bucodentales, así como la detección temprana de posibles patologías. Acude a revisión dos veces al año, y no olvides realizarte limpiezas dentales con la frecuencia que te indique el especialista, con el fin de evitar la formación de placa bacteriana dental.

¿Piensas que tu alimentación no ha sido del todo sana durante estas fiestas? Este es el momento de tomar de nuevo el control de nuestros hábitos saludables.



Las comidas excesivas, los abusos en la mesa, los malos hábitos y la falta de ejercicio son protagonistas en Navidad. En el caso de los más pequeños, más del 50% de las caries son producidas en esta época por un excesivo consumo de azúcar y una inadecuada rutina de higiene.

En nuestra boca viven 20.000 millones de bacterias y cada día que pasa sin que nos cepillemos los dientes ahí se mudan millones de nuevas bacterias dispuestas a hacer de las suyas
En Navidad es casi inevitable hacer algunas cosas en exceso, como comer, beber, fumar, comprar… debido al cambio de nuestros hábitos de vida durante estos días. Consejos básicos para poder disfrutar de las fiestas navideñas sin poner en peligro el presente y futuro de nuestra salud bucodental:

Consejos básicos para poder disfrutar de las fiestas navideñas sin poner en peligro el presente y futuro de nuestra salud bucodental.

1. Controla lo que comes: Debemos controlar qué comemos y cuanto comemos, sobre todo en relación a los típicos dulces navideños, pues este es el primero de los excesos.
2. Evita comer entre horas: Intenta no comerlos todos los días y evita picar entre horas, pues está demostrado que los azúcares (junto con una mala higiene) tienen relación con la aparición de las caries. Se acentúan las caries y los problemas dentales por un excesivo consumo de azúcar y una mala limpieza durante la Navidad.

3. Controla lo que comes: Debemos controlar qué comemos y cuanto comemos, sobre todo en relación a los típicos dulces navideños, pues este es el primero de los excesos.

4. Precaución al morder alimentos duros: Como el turrón o marisco, sobre todo si llevamos restauraciones de composite o carillas, pues podrían fracturarse o despegarse.

5. Cuida tu sensibilidad: Si ya tienes sensibilidad dental al comer, beber o al cepillarte, no olvides que gran número de bebidas son ácidas y que no se suelen identificar como tales, por lo que actuarán empeorando nuestro problema:
· El vino (más el blanco que el tinto)
· La cerveza
· Los refrescos de cola
· Las bebidas energéticas
· Las infusiones (sobre todo, de frutos rojos)
· Los zumos de frutas (especialmente los cítricos)
Los dulces blandos que se quedan adheridos a los dientes y son especialmente perjudiciales, ya que los restos permanecen más tiempo en nuestros dientes y son más difíciles de desprender, incluso con el cepillado.
Los refrescos: que debido a su alto contenido en azúcares favorecen el desgaste del esmalte dental.
Los cítricos: su acidez erosiona el esmalte dental y hace que los dientes se amarilleen.
El vino tinto puede provocar manchas grises en los dientes mientras que el vino blanco puede oscurecer el esmalte dental por su acidez.
El marisco: algunos de ellos son excesivamente duros para nuestra dentadura y se pueden producir accidentes al morderlos dañando los dientes, la ortodoncia o las prótesis.
En estas fechas de celebración solemos cambiar nuestros horarios y hábitos de vida, lo que provoca cierta relajación con respecto a las medidas de higiene bucodental.
El efecto de estas bebidas sobre la sensibilidad dental aún es superior si los combinas entre sí y están fríos y azucarados. El control de estos ácidos nos ayudará a aliviar la hipersensibilidad dental.
6. Escoge bien el turrón: Es mejor escoger el turrón de Jijona o el de Alicante (el duro) ante la posibilidad de comer los de chocolate, café, piña u otros sabores que contienen un elevado porcentaje de azúcar.
Pero si el cacao nos encanta es mucho mejor elegir el chocolate negro y no el que lleva leche, el cual no contiene efectos antioxidantes y viene cargado de azúcares.
7. Cuidado especial con los alimentos “sin azúcar“: Algunos pueden contener otros derivados capaces de perjudicar los dientes de igual o peor forma.
Cuidado con los alimentos “sin azúcar” porque algunos pueden contener otros derivados capaces de perjudicar los dientes de igual o peor forma.
Unos enemigos conocidos son las bebidas azucaradas que atacan continuamente el esmalte dental, por lo tanto si bebemos café o té mejor hacerlo con moderación y sin añadir demasiadas cucharaditas.
Otro punto que debemos controlar son las bebidas alcohólicas. Dentro el vino tinto, el vino blanco y el champán escogeremos el primero si lo que queremos es conseguir una menor erosión dental. Esto no significa ni mucho menos que debamos apartar el resto de copas, pero si sería preferible controlar los brindis.
8. Cepillarse los dientes al menos antes de ir a dormir: Existen cepillos de viaje, más pequeños o plegables que podemos llevar en el bolsillo o en el bolso; con ello eliminaremos los restos de comida y evitaremos la formación de placa bacteriana, previniendo así los problemas de inflamación de las encías.
9. Siempre aceite de oliva: El aceite de oliva protege contra la caries y el desgaste dental, por lo tanto, un punto más para decir adiós al aceite de girasol.
10. Mastica chicles sin azúcar: Masticar chicles sin azúcar estimulará la producción de saliva, encargada de neutralizar la acidez proveniente de lo que ingerimos. El chicle es un gran aliado en estos momentos ya que la saliva que genera también limpia la superficie de los dientes.

 
No debemos olvidar que la salud dental es una de las mejores formas de prevenir otras enfermedades como el infarto de corazón, el ictus cerebral o el cáncer de páncreas, según ha demostrado la Academia Americana de Cardiología. Cuida tu corazón en éstas fiestas Navideñas.
El mejor tratamiento es la prevención, pide cita con nosotros en Deltadent y te haremos una revisión completamente gratuita
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Las caries dentales constituyen uno de los principales –sino el mayor– problemas de salud bucodental en todo el mundo. Unas cavidades en los dientes y muelas que provocan que la pulpa dental quede expuesta a las infecciones, por lo que deben ser inmediatamente ‘reparadas’. Y para evitar que esto pase, es totalmente necesario de cuidemos de nuestra salud oral, principalmente con el cepillado de nuestros dientes. De hecho, y si bien se ha sugerido una posible predisposición genética, el papel que juegan nuestros genes en el desarrollo de las caries es, de haberla, nimio. No en vano, un estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto J. Craig Venter en Rockville (EE.UU.) ha demostrado que la salud de nuestros dientes es consecuencia de nuestros hábitos de higiene y de nuestra dieta –sobre todo, del consumo de azúcar–. Es decir, nuestras madres tenían toda la razón del mundo al insistir una y otra vez en que nos cepilláramos los dientes.
Como explica Karen Nelson, directora de esta investigación publicada en la revista «Cell Host & Microbe», «durante algún tiempo, el dogma de la comunidad dental ha venido constituido por la limitación del consumo de azúcar y la liberación de ácido en la boca. Ahora nuestro estudio identifica las especies bacterianas que pueden ser adquiridas a través del ambiente y que tienen la capacidad de provocar caries».

Predisposición no heredada

Desde principios del pasado siglo XX se sabe que la formación de caries dentales se encuentra asociada a la composición de nuestra flora bucodental, muy especialmente a la presencia de la bacteria ‘Streptococcus mutans’. Y es que una vez concluimos nuestras comidas, este microorganismo tiene por costumbre liberar ácidos que erosionan el esmalte dental. Pero, ¿qué factor tiene más peso en la composición de nuestra flora bucodental? ¿Los genes o el ambiente?
Con objeto de evaluar la influencia del ambiente, esto es, de la higiene y cuidado bucal, y descartar todo posible condicionante genético, los autores analizaron los microbiomas orales de 280 parejas de mellizos –hermanos que, si bien alumbrados en el mismo parto, no comparten el mismo genoma al haberse desarrollado en óvulos distintos– y de 205 parejas de gemelos idénticos –hermanos desarrollados a partir de un mismo cigoto, y, por tanto, con un genoma similar–, todos con edades comprendidas entre los 5 y los 11 años.
Fuente: abc.es
 
 
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En ninguna de las etapas de la vida nos libramos de padecer las caries. El problema es que durante la infancia y la adolescencia los afectados acuden con asiduidad al dentista por este tema, pero no así en la edad adulta. Y eso que la aparición de este trastorno dental se dispara a partir de los 30 años, llegando a afectar a cerca del 95% de la población.
A pesar de que presenten síntomas comunes, no hay que confundir la caries con la sensibilidad dental (en este último podemos optar por dentífricos especialmente diseñados para paliar los síntomas). Ante la duda, lo mejor es acudir a un especialista para conseguir detectarlas precozmente y ponerles remedio lo antes posible. Cuando esto no ocurre, la caries comienza a desarrollarse y a atravesar diversas fases:

  • Primera fase.
    Tras una primera etapa en que las bacterias atacan el esmalte, deteriorando el brillo natural y dando lugar a pequeñas manchas blancas, el desgaste comienza a avanzar. La mancha que antes era blanca se convierte en negra y se empieza a notar dolor ante el frío, el calor y el dulce.
  • Segunda fase.
    Si no se recibe tratamiento para frenar el avance de la caries comienza a formarse un agujero o cavidad en el diente. En este momento la reparación es todavía superficial y nuestro dentista puede detener el proceso antes de que llegue a las capas más profundas.
  • Tercera fase.
    En esta fase el daño llega hasta la pulpa dentaria, un tejido blando que forma la estructura interna del diente y que contiene nervios y vasos sanguíneos. Es la etapa en la que el dolor va en aumento, complicando tanto comer como dormir. Todavía puede repararse pero el tiempo juega en contra.
  • Cuarta fase.
    Si en esta fase la lesión no ha sido tratada, la cavidad (acompañada por la infección) llega al nervio del diente. El dolor se vuelve insoportable y aumenta el riesgo de sufrir un flemón o absceso dental. Además, la infección puede afectar a la encía y al hueso de la mandíbula. La solución es extirpar el nervio dental (lo que conocemos como endodoncia).
  • Quinta fase.
    Si el paciente llega a esta fase sin recibir tratamiento, es muy probable que la caries haya destruido el diente, invadiendo más del 55% de la parte visible. En esta situación, resulta imposible salvar la pieza. Un problema tanto de salud como estético, que podría haberse evitado con una buena higiene dental y acudiendo al dentista con regularidad.

 
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En Deltadent somos ocho profesionales expertos en todas las áreas de la odontología, dirigidos por tu dentista de confianza en Madrid: el Dr. Alberto Meriñán Sebastián, reconocido odontólogo a nivel internacional. Nuestro equipo de dentistas en Concha Espina Chamartín, altamente cualificado, junto a las más avanzadas tecnologías, consigue ofrecer siempre los mejores resultados posibles, tanto a nivel estético como de salud bucodental.

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