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Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







El próximo 31 de enero, Colgate presentará en sociedad el nuevo dentífrico Colgate Total, sin triclosán, y lo anunciará a todo el mundo, nada menos que en la Super Bowl del próximo 3 de febrero.

¿Por qué reformular un producto de gran consumo que bate récords de ventas desde hace décadas?

Por el triclosán. Este desinfectante, ampliamente utilizado, ha sido sospechoso de causar efectos adversos en el organismo humano y en el medio ambiente. La multinacional, tras eliminarlo hace años de jabones y geles, finalmente ha cedido a las presiones de grupos de consumidores de Estados Unidos y, según el fabricante, después de 10 años de desarrollo, lo ha retirado del popular dentífrico, al menos del que venden en el mercado estadounidense. En Europa, de momento no lo retira.

¿Qué es el triclosán?

Como hemos dicho, es un desinfectante bactericida y fungicida, presente en infinidad de productos de higiene –como desinfectante– y cosmética –como conservante–: desde un jabón de manos quirúrgico, hasta un colutorio. Actúa sobre la membrana citoplasmática de las bacterias, lo cual, como veremos más adelante, puede ser un arma de doble filo.

¿Es perjudicial el triclosán?

No está del todo claro. Su eficacia como bactericida, hace que también elimine bacterias necesarias que, precisamente protegen nuestro organismo de otras infecciones:

  • Nuestra flora intestinal podría verse mermada, si el acceso es por vía oral –dentífrico, colutorio–, o la flora dérmica también afectada, si es por vía cutánea –jabón, crema, champú–.
  • Podría alterar el sistema hormonal. Algunos estudios han llegado a esta conclusión, aún por probar en humanos.
  • Podría provocar resistencia a antibióticos. El mismo efecto que tiene el uso indiscriminado de antibióticos, sea por automedicación o por su presencia en la industria alimentaria.
  • Se ha relacionado esta sustancia con determinados cánceres en ratas, pero sin resultados concluyentes.
  • Podría causar daños en el medio ambiente. Esta sustancia, presente en aguas residuales, puede terminar afectando al medio acuático, con las consecuencias descritas en los puntos anteriores.

¿Está muy extendido el triclosán? ¿Por qué?

Lo está. Tanto es así, que la sustancia está presente en sangre, orina (75% de los estadounidenses) y leche materna.
Una de las razones, es que el triclosán es eficaz, y no hay tantos conservantes-desinfectantes disponibles para sustituir unos por otros. Reducir el número de conservantes a unos pocos, fomenta la resistencia bacteriana a antibióticos.
Está demostrado que es eficaz contra la placa bacteriana y gingivitis.

¿Es seguro?

La legislación europea, limita el uso de triclosán en productos de higiene bucal a un 0,3% en el caso de detífricos, y un 0,2% en los colutorios. Sin embargo, estudios demuestran que esta proporción se puede multiplicar cuando el cepillo no se ha aclarado suficientemente, y se van acumulando restos de dentífrico con altas proporciones de este bactericida.
Este compuesto se utiliza desde hace décadas en productos de gran consumo, pero la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), periódicamente somete a revisión compuestos que fueron aprobados con estudios que podrían considerarse hoy día obsoletos. Así, que productos tan comunes como los edulcorantes aspartamo o derivados de stevia, glutamato monosódico, parabenostriclosán, etcétera, están siendo revisados.
La retirada del compuesto en EE.UU. por parte de Colgate, y diversas informaciones en redes sociales –vídeos de WhatsApp incluidos– añaden alarma y confusión sobre los efectos en nuestra salud, del que se dice incluso que es cancerígeno, sin estudios concluyentes sobre la población, que lo demuestren.

¿Debo emplear productos con triclosán?

La respuesta sería la misma que para la pregunta: ¿debo tomar tal antibiótico? Sí, siempre que esté indicado por un médico ante una determinada patología, y la duración del tratamiento sea la estrictamente necesaria.
En España no hay tantos productos de higiene bucal con triclosán –los llamados de “Acción Total”–, y siempre se encuentra en proporciones seguras.
En cualquier caso, lo que recomendamos es que utilice los productos con triclosán, cuando su odontólogo se lo indique expresamente, y durante un período de tratamiento concreto.
El mejor tratamiento es la prevención, pide cita con nosotros en Deltadent y te haremos una revisión completa de manera gratuita.
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El mal aliento o halitosis, es un problema común, que afecta aproximadamente a la mitad de la población. Generalmente, el paciente que sufre mal aliento, no lo detecta por sí mismo. El mal olor, en la mayoría de los casos, tiene origen en la propia boca: halitosis oral. En un menor número de pacientes, se puede deber a otras causas ajenas a la boca: halitosis extraoral. Puede que, como veremos más adelante, tengamos la sensación de expirar mal aliento, sin que sea cierto: pseudohalitosis.

Halitosis oral

El 80% de los casos de halitosis, tiene origen dentro de la cavidad bucal. Se puede deber a diversas causas patológicas:

  • Higiene deficiente. La acumulación de placa bacteriana en lengua –fundamentalmente–, dientes y encías.
  • Caries, enfermedad periodontal.
  • Úlceras.
  • Estomatitis. Inflamación de la mucosa oral por infección vírica o bacteriana.
  • Faringitis. Inflamación de la faringe por infección vírica, bacteriana o fúngica.
  • Efectos de radioterapia o quimioterapia.

Causas no patológicas:

  • Xerostomía, falta de saliva o boca seca, causada por:
    • Edad avanzada. Con la edad, las glándulas salivares pierden eficacia.
    • Sueño. Durante el sueño, el flujo salivar disminuye considerablemente.
    • Estrés y ansiedad.
    • Fármacos.
  • Prótesis que dificulten una higiene correcta.
  • Dieta. Algunos alimentos como el ajo o la cebolla, pueden originar mal aliento, así como el consumo de alcohol. Tras la digestión, los agentes desencadenantes del mal olor, pasan al torrente sanguíneo, después a los pulmones, y acaban expulsándose por la boca con la respiración.
    Períodos de ayuno o saltarse alguna de las comidas puede originar halitosis.
  • Deshidratación.
  • Tabaco.

Halitosis extraoral

  • Con origen en el aparato respiratorio:
    • Rinitis, sinusitis. Infecciones de las mucosas nasales y de los senos.
    • Amigdalitis. Inflamación de las amígdalas.
    • Enfermedades graves como neumonías o carcinomas.
  • Con origen en el aparato digestivo:
    • Infecciones, como la causada por la bacteria Helicobacter Pylori.
    • Úlceras gástricas.
    • Reflujos.
    • Eructos.

Pseudohalitosis

El paciente que está convencido de que desprende mal aliento, que sin embargo no es detectado por terceras personas. Puede desembocar en halitofobia, si el paciente persiste en la creencia, tras ser tratado por el odontólogo. Puede estar relacionada con una situación psicológica de inseguridad, y se manifiesta de diversas formas, que pueden complicar las relaciones sociales:

  • Interpretan erróneamente acciones de terceras personas, si estas se alejan, ventilan la estancia, se tapan nariz o boca en una conversación u ofrecen un chicle o caramelo.
  • Huelen obsesivamente el micrófono del teléfono, su propia saliva, su aliento tapándose la boca con la mano, el hilo dental, y detectan un olor que no perciben terceras personas.
  • Se alejan físicamente de su interlocutor al hablar, hablan con la cabeza hacia abajo, o se tapan la boca.
  • Higiene compulsiva. Cepillado extremadamente frecuente o agresivo.

Prevención

Como es habitual, recomendamos una higiene oral óptima –lengua incluida–, hábitos alimenticios saludables, aprender a gestionar el estrés, hidratación frecuente, evitar el tabaco y el alcohol, y revisiones periódicas en la clínica dental.
El mejor tratamiento es la prevención, pide cita con nosotros en Deltadent y te haremos una revisión completa de manera gratuita.
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Frecuentemente, no se le presta la debida atención a la dentadura provisional de los niños en edad temprana. Precisamente, esta circunstancia propicia que no se cuide la higiene ni los hábitos saludables, y aparezcan las primeras caries en bebés, con nefastas consecuencias para los dientes de leche, y los definitivos.

10 años de provisionalidad

Los niños comienzan a renovar sus piezas dentales a los 5 años aproximadamente, con los incisivos frontales inferiores en primer lugar. Hasta los 1o años y medio, no termina la renovación, con los segundos molares. Son períodos aproximados: cada niño tiene un ritmo de crecimiento.

Si no son dientes definitivos, ¿por qué son tan importantes?

Existen varios motivos por los que es fundamental mantener una dentadura sana en la edad temprana:

  • Los dientes fueres son muy importantes en la alimentación (digestión), facilitando una mordida eficiente.
  • Unos dientes enfermos, pueden afectar negativamente en el aprendizaje del habla.
  • Las piezas dentales sanas, ayudarán a la formación correcta de la dentadura definitiva.
  • Los buenos hábitos higiénicos y alimenticios con la primera dentadura, obligará de forma automática a tener unos buenos hábitos con la dentadura definitiva, para la que ya no habrá recambios naturales.

Causas de las caries en edad temprana

Tal como ocurre en los adultos, las caries proliferan por unos malos hábitos:

  • Higiene nula o escasa.
  • Alimentos y refrescos ricos en azúcares (zumos, postres, chuches, golosinas…).
  • Alimentos con carbohidratos fermentables que no se eliminan con el correspondiente cepillado.

Pero también hay otros hábitos específicos de la edad:

  • Contacto con la saliva de adultos, que pueda transmitir bacterias nuevas, sin que el bebé tenga aún las defensas desarrolladas.
  • Carencia de vitamina D. Según estudios recientes, puede haber una relación entre un bajo nivel de vitamina D, y la aparición de caries. Aún no se tiene una certeza absoluta de que no se trate de una coincidencia, pero como veremos más adelante, prevenir la carencia de vitamina D, es fácil.
  • Una causa posible, no probada, puede ser la lactancia materna a demanda, que haría que el bebé permaneciera dormido con restos de leche en la boca. Hay estudios que lo corroboran, y estudios que afirman lo contrario: la leche materna protege al bebé de las bacterias que causan las caries. A este respecto, la Asociación Española de Pediatría, afirma: “Dados los probados beneficios de la lactancia y la falta de evidencias sólidas de que pueda estar asociada a caries infantiles debemos aconsejar mantener la lactancia e informar a los padres de lo importante que es un hábito de higiene bucal adecuado desde la erupción de los primeros dientes”.

Prevención de las caries en bebés

Como ya se ha comentado, las medidas de prevención de caries infantiles, no son muy diferentes a las de los adultos:

  • Mantener higiene adecuada desde la aparición del primer diente, sea con un dedal específico, gasa, o cepillo especial cuando esté indicado. Para cada etapa de crecimiento, existe un método específico.
  • Evitar ingerir exceso de azúcar, o permanecer demasiado tiempo con restos de golosinas en la boca.
  • Limpieza después de las comidas, sobre todo si el contenido en carbohidratos o azúcares ha sido alto. Emplear pasta de dientes con la proporción de flúor adecuada a la edad del bebé.
  • Evitar el intercambio de saliva entre el bebé y los adultos en la etapa temprana, cuando las defensas aún no están desarrolladas. Besos en la boca, limpieza de chupetes o tetinas en la boca del adulto, etc.
  • Fomentar la producción o ingestión de vitamina D, que fomenta el crecimiento de los huesos, y su carencia puede tener relación con la aparición de caries. La vitamina D en un 90% se sintetiza por el organismo, con la exposición de la piel a los rayos ultravioleta: más paseos y juegos al aire libre, y menos centro comercial. También se puede ingerir a través de alimentos ricos en vitamina D: hígado de bacalao y carne de pescados azules como salmón, sardinas, caballa y en menos medida, hongos y setas silvestres.

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El tratamiento de ortodoncia no termina con la retirada de los brackets. Para asegurar la permanencia de la posición correcta de los dientes, es necesario colocar unos retenedores, y seguir otras pautas que te explicamos a continuación.

Retención

Esta fase comienza nada más retirar los brackets, y dura como mínimo un año, dependiendo del grado de maloclusión inicial del paciente. Existen tres tipos de retenedores en la actualidad:
Fijos. Se cementan en la cara interior de los dientes. Se instalan al retirar los braquets y permanecen durante unos días, hasta la colocación de los removibles.
Removibles. Pueden ser de dos clases: de alambre o transparentes, y habitualmente se colocan durante la noche. Se fabrican a medida, a partir de un molde del paciente, por lo que su colocación demora unos días tras la retirada de los brackets.

Blanqueamiento dental

Se realiza transcurrido un mes, desde la retirada de los braquets y del cemento donde se adherían los mismos. En este período ya se ha recuperado la sensibilidad habitual.

Carillas dentales

Tras la ortodoncia, si el paciente lo requiere. se pueden aplicar carillas dentales, implantes o prótesis fijas para rehabilitar posibles huecos.

Control odontológico después de los brackets

La revisión periódica por parte del ortodoncista, es imprescindible para asegurar la perdurabilidad de la ortodoncia, y no desperdiciar el tiempo y dinero invertido por el paciente. Así, se comprueba si es necesario hacer alguna modificación o cambio de los retenedores.

Higiene

Como es habitual, una buena higiene, tanto en casa con el cepillado tras las comidas y el empleo de hilo dental una vez al día, como una higiene profesional periódica en consulta, es imprescindible para mantener la boca en condiciones óptimas.
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Dulce, es el sabor de la Navidad. Ya lo comentábamos en un post anterior, antes de las pasadas fiestas: los efectos de los excesos en navidades, no solo se aprecian en la báscula, también nuestros dientes se pueden ver afectados por el exceso de azúcar, si no tenemos en cuenta una serie de consejos.

Azúcar que se transforma en ácido

Es de sobra conocida la relación entre azúcar y caries. Las bacterias de la boca se alimentan de los azúcares que ingerimos, presentes en bebidas azucaradas, alimentos procesados y, por supuesto, todo tipo de dulces. Los hidratos de carbono son otra fuente de alimento para estas bacterias. Durante la digestión, principalmente de azúcares, las bacterias segregan ácido.

Ácido que ataca el esmalte

El ácido que producen las bacterias, es particularmente agresivo durante los primeros 20 minutos desde la ingestión de azúcar o hidratos de carbono.

Podemos proteger el esmalte dental con unos sencillos consejos:

1- Controlar la ingestión de azúcar. Los azúcares están presentes no solo en dulces o refrescos. Casi todos los alimentos procesados, contienen azúcar: leamos atentamente las etiquetas y decidamos la cantidad de alimentos procesados que nos conviene ingerir. Incrementa la ingestión de agua y sustituye los refrescos azucarados por bebidas saludables como infusiones y zumos naturales.

2- Limitar el tiempo de exposición a los ácidos. Evitemos comer entre horas bollería, dulces, pan, y golosinas que permanezcan largo tiempo en la boca.

3- Una higiene bucal adecuada. Un cepillado correcto de dientes tras las comidas, ayudará a eliminar restos de alimentos y bacterias. El empleo de seda dental una vez al día, es imprescindible para una limpieza adecuada entre los dientes, donde las bacterias se hacen resistentes al cepillado.

4- Prevención y detección. Nadie mejor que nuestro odontólogo para prevenir la aparición de caries y otros problemas bucodentales, así como la detección temprana de posibles patologías. Acude a revisión dos veces al año, y no olvides realizarte limpiezas dentales con la frecuencia que te indique el especialista, con el fin de evitar la formación de placa bacteriana dental.

¿Piensas que tu alimentación no ha sido del todo sana durante estas fiestas? Este es el momento de tomar de nuevo el control de nuestros hábitos saludables.


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