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Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







¿Estás vigilando la salud bucodental de tus hijos?

Los padres lo saben: es muy difícil establecer el hábito entre los niños de cepillarse los dientes. Suelen ser bastante reacios y hay que insistir hasta que se convierte en un hábito. Lo mejor, como siempre, es el ejemplo y explicarles, con vídeos infantiles si hace falta, por qué cepillarse los dientes es tan importante.

Establecer unos buenos hábitos de higiene bucal desde pequeños es el primer paso para tener unos dientes sanos toda la vida. El cuidado dental es un hábito que se aprende desde la infancia y que perdura toda la vida. Los dientes y encías bien cuidados ayudan a los niños a mantener una buena salud a nivel general, no sólo dental. Cuando los niños presentan caries, infecciones u otro tipo de enfermedad oral, los resultados pueden ser negativos, generando deficiencias en la nutrición, desarrollo del lenguaje, dolor y en muchas ocasiones problemas con su autoestima.

A continuación explicamos las precauciones, hábitos higiénicos y cuidados bucales que debemos tener en cuenta durante el crecimiento y desarrollo infantil. Es importante mantener una buena salud bucodental a cualquier edad, pero durante la infancia su importancia se incrementa. Disfrutar de una boca bonita será el resultado de un cuidado temprano de ésta” nos explica la doctora.

¿Cómo debemos actuar, qué debemos tener en cuenta?

De 0 a 6 meses de edad

Durante esta etapa aunque los niños aun no tengan dientes es importante higienizarle la boca con una gasa y prestar atención a las encías.

De 6 a 12 meses de edad

Ésta es la etapa donde comienzan a salir los dientes de leche y a consecuencia de éstos el niño sentirá molestia y dolor en sus encías. Para aliviar este síntoma debemos frotar las encías con un cepillo dental de cabezal suave manteniéndolas a su vez limpias y sanas.

Recomendamos también las primeras revisiones periódicas con su odontopediatra . Una vez tenga piezas dentales debemos cepillar los dientes del niño después de cada comida con un cepillo adecuado a su edad y sin pasta dental. Los dientes de leche muchas veces no tienen la atención y el cuidado que merecen debido a su futura caída. Esto es un grave error ya que los dientes de leche serán la guía para que los dientes permanentes salgan en su sitio.

De 12 a 24 meses de edad

Es muy importante crear en el niño hábitos de higiene dental. Un buen cepillado será imprescindible para tener una boca sana. Los padres deben comprar un cepillo infantil con textura suave y cabezal pequeño y la pasta dentífrica debe contener flúor para que este actúe de manera positiva en los dientes y ser ellos quienes cepillen los dientes a los pequeños de la casa.

De 3 a 5 años

Aconsejamos la ayuda de los adultos en la actividad del cepillado ya que ellos por si solos no poseen la habilidad para cepillarse correctamente.

¿Cómo? Hay que cepillar los lateral de la lengua y la zona de masticado.

Los dientes hay que cepillarlos a base de movimientos circulares y no olvidar nunca las encías. Es importante enseñarles un orden para no olvidar ninguna zona y crearles un hábito.

De 6 a 12 años

En este periodo de tiempo se produce el cambio de los dientes de leche y comienzan a salir las piezas dentales permanentes.

Los niños deben seguir los hábitos de salud dental y empezar sus visitas al dentista cada 6 meses.

Algunas recomendaciones:

1. Prohibido pasarse objetos de una boca a otra, gestos tan cotidianos e inocentes como chupar su chupete, caramelo…son un peligro para la higiene bucal.

2. Cuidado con los alimentos y bebidas azucarados. Las golosinas, los zumos…contienen un alto grado de azúcar, lo cual resulta perjudicial para su salud dental.

 
Fuente: larazon.es
 
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La higiene bucodental es un hábito básico y cotidiano. Estos consejos te ayudarán a que sea la más apropiada:
La higiene bucal es una de las más importantes en el cuidado diario de nuestro cuerpo. Los dientes cumplen una función fundamental en el organismo humano. Su limpieza es parte de las tareas cotidianas que deben aprender los niños desde pequeños, pero que también deben cumplir los adultos. A continuación, te damos pautas para que tu limpieza bucodental sea la más apropiada.

Un cepillado correcto

A la hora de cepillarnos los dientes, es conveniente saber que el movimiento del cepillo debe ser de arriba a abajo y no de izquierda a derecha, ya que de esa manera se puede contribuir a mover los restos de un lado a otro de la boca, generando problemas de sarro y gingivitis. Una limpieza efectiva no es mover el cepillo de un lado a otro, sino saber moverlo por las zonas más ocultas, como la parte trasera de los dientes y también los espacios que hay entre cada uno de ellos.

La saliva, una aliada

Beber agua es otro de los gestos que ayudan a mantener la higiene de los dientes. Es una acción que contribuye a generar saliva, una aliad en la prevención de caries o sarro. La saliva contribuye a reducir el nivel de ácido que desgasta el esmalte de nuestros dientes. Masticar chicles sin azúcar puede ser también un buen método para generar saliva. Los expertos dicen que masticar una pequeña pieza de queso después de las comidas también es beneficioso, puesto que ayuda a disminuir el PH de la placa bacteriana.

La pasta de dientes, con moderación

La abundancia de pasta en nuestro cepillo no garantiza una mejor limpieza, aunque tampoco hay que quedarse corto. Colocarla a lo largo del cepillo ayudará a llegar con él a zonas fundamentales de la boca, como las encías o la parte situada bajo la lengua. Si se abusa de las pasta de dientes, se produce una espuma en la boca que puede dificultar que hagamos una limpieza correcta.

Esperar media hora después de la comida

Una de las pautas más extendidas desde siempre es aquella que dice que los dientes deben lavarse inmediatamente después de las comidas. Muchos expertos lo desmienten. Al parecer, después del acto de comer, el esmalte de los dientes necesita un tiempo para recuperarse. Cepillarse los dientes justo después podría dañar al esmalte, por lo que se recomienda esperar una media hora. Ese período de tiempo ayuda, además, a que se recupere saliva dentro de la boca, un elemento importante para luchar contra los ácidos.

Dos veces al día, innegociables

Las prisas hacen que muchas veces nos ´saltemos´ el hábito de lavarnos los dientes. Por lo general, los dentistas recomiendan proceder a la higiene bucodental dos veces al día como mínimo. Una por la mañana, después de desayunar, y otra a la noche, después de cenar. Durante el sueño, la menor actividad de la saliva y de la lengua hacen que las bacterias encuentren un mejor caldo de cultivo dentro de la boca. Además, si se duerme con la boca abierta, se incrementa el riesgo de que los dientes queden menos protegidos.

Los tres minutos, como mínimo

Ya hemos indicado que el movimiento del cepillo debe hacerse de arriba abajo, tanto en las partes frontales como traseras del diente. ¿Durante cuánto tiempo? La duración no debería ser inferior a los tres minutos, siempre de manera firme pero sin provocar un daño innecesario a nuestras encías. El sangrado habitual a la hora de lavarse los dientes puede ser un síntoma de problemas de sarro o gingivitis. Y no debemos olvidarnos de que también hay que pasar el cepillo por las encías y la lengua, que acumula muchos restos de comida.

¿Qué cepillo me conviene?

Los dentistas aconsejan que se cambie de cepillo cada tres meses. Tras este tiempo, las cerdas perpendiculares se desgastan y corren el riesgo de no cumplir con su función. Los cepillos, en cualquier caso, no deben ser excesivamente duros, puesto que se corre el riesgo de que se dañe el esmalte. Los expertos también aconsejan no colocar un capuchón sobre el cepillo una vez hayamos acabado de lavar los dientes, puesto que de esa manera no se eliminarían correctamente las bacterias acumuladas en él. Por supuesto, conviene limpiarlo cuando terminemos.
 
Fuente: diarioinformacion.com
 
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La caries es el enemigo número uno de la salud oral. Afecta al 33% de los niños menores de cinco años en España, porcentaje que asciende al 40% en los menores de 15 años, al 95% en los adultos a partir de 30 años y al 100% en los ancianos.

La caries en la infancia

Durante la infancia, los dentistas han informado de que la media global de un diente cariado por niño es de uno, si bien se eleva a 3,5 dientes con carios entre aquellos que presentan la enfermedad periodontal. Además, el 18% de los menores de cinco años necesita terapia dental compleja y solo dos de cada 10 dientes temporales (que erupcionan a los dos años y medio de edad y son la guía para los dientes permanentes) recibe tratamiento dental.
Ante esto, y para conseguir que los menores tengan una adecuada salud bucodental, el Consejo General de Dentistas ha aconsejado empezar a cepillar los dientes a los bebés a partir de los seis meses de vida, momento en el que suele aparecer el primer diente temporal; usar un cepillo pediátrico raspando las cerdas en pasta dentífrica fluorada; colocar pasta dentífrica del tamaño de un guisante a partir de los dos años; y cepillar los dientes hasta los 3 años, momento en el que se debe dejar a los menores limpiarse ellos mismos los dientes, siempre con supervisión de los padres.
Del mismo modo, es necesario que «cuanto antes» se inculquen a los niños hábitos de vida saludables; retirarles el chupete a partir del año; controlar posibles hábitos nocivos como, por ejemplo, la succión del pulgar; acudir de urgencia al dentista en caso de golpe o fractura dentaria; y llevarles al especialista cuando cumpla un año de vida para su primer control bucodental.
A partir de los 6 años suelen aparecer los primeros molares, completándose la dentadura a los 12 años. Es en esta etapa de la vida en la que hay que es más importante reforzar la higiene y cuidar la alimentación, ya que pueden empezar a aparecer problemas de malposición dentaria más o menos severa, así como otros trastornos bucodentales. De hecho, uno de cada dos menores de 15 años en España presenta gingivitis o sarro, uno de cada tres necesita ortodoncia, el 10 por ciento ya ha experimentado dolores dentales y el 33 por ciento no acude cada año al dentista.
En esta etapa, los dentistas han destacado la necesidad de cepillar los dientes dos veces al día con pasta dentífrica fluorada de adultos y durante un mínimo de dos minutos; escupir la pasta pero no enjuagarse con agua; utilizar cepillos interdentales una vez al día a partir de los 12 años; proteger los dientes con selladores y/o barniz de flúor en aquellos menores con mayor riesgo de caries; evitar bebidas carbonatadas, excesos de azúcar y comidas entre horas; no fumar ni beber alcohol; no ponerse piercing orales; y acudir una vez al año al dentista.
Una vez cumplidos los 30 años es cuando hay que prestar especial atención a las enfermedades periodontales y prevenir la aparición de cáncer oral. Y es que, tal y como han alertado los dentistas, uno de cada cuatro adultos presentan enfermedad periodontal moderada o severa; el 30% de los signos en la articulación temporo-mandibular; y cada adulto tiene en torno a los 8 dientes afectados por caries, de los cuales un tercio ya han sido extraídos.
En esta etapa, se recomienda cepillarse, al menos, dos veces al día con pasta dentífrica fluorada y durante dos minutos; no enjuagarse con agua; utilizar cepillos interdentales una vez al día; evitar bebidas carbohidratadas, los excesos de azúcar y las comidas entre horas; no fumar ni beber alcohol; acudir de inmediato al dentista en el caso en el que se detecte una lesión, bulto o úlcera en labios, paladar o lengua de más de dos semanas de duración; y visitar al dentista una vez al año.

Cuidados durante la vejez

Finalmente, el Consejo ha avisado de que cada persona mayor tiene 16 dientes afectados por caries, de los cuales 12 ya se han extraído; uno de cada cuatro presenta caries en la raíz de un diente; el 20% necesita, al menos, una extracción urgente; el 37% tiene enfermedad periodontal moderada o severa; uno de cada cuatro ha sufrido dolor dental en el último año; y sólo uno de cada cuatro ha visitado al dentista en el último año.
En estos casos, además de los recomendados durante la edad adulta, los dentistas han aconsejado extremar la higiene en el caso de que se tenga prótesis o implantes dentarios; acudir a las revisiones cuando se padece diabetes o se es portador de una válvula cardiaca; y preguntar al dentista cómo puede hacer para explorarse la boca para detectar una posible lesión.
La salud bucodental es un problema mayor aparentemente menor y es necesario vigilarla ya que está relacionada con la aparición de enfermedades cardiacas, accidentes cerebrovasculares, diabetes, problemas respiratorios y partos prematuros.
Fuente: heraldo.es
 
Más información sobre las caries en el siguiente vídeo:

 
 
 
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El principal enemigo del esmalte dental son los ácidos que generan la placa bacteriana, que producen una pérdida de minerales conocido como desmineralización.
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Si no la frenamos, el esmalte puede debilitarse, romperse y llegar a crear una cavidad en el diente. Por ello te mostramos los pasos a seguir:

  • Modera los ácidos
    Los expertos recomiendan reducir, que no evitar por completo, los alimentos o bebidas con un nivel de acidez muy alto, que rebajan el PH de nuestra boca. Hablamos de las frutas cítricas como la lima, el limón y la naranja, las bebidas energéticas, el vinagre o el vino, entre otros.
  • Usa una pasta dentífrica específica
    Existen dentífricos cuya fórmula protege el esmalte contra el efecto de los ácidos diarios. Ayudan a que los minerales penetren en la superficie, consiguiendo reforzarlo y endurecerlo. Además, protegen contra la caries dental y ayuda a mantener las encías sanas.
  • Utiliza un cepillo dental de dureza media o baja
    A diferencia de lo que se pueda pensar, un cepillo más duro no es más eficaz, ya que puede provocar desgaste en el esmalte, retracción de las encías y sensibilidad. Elige uno de dureza suave o media y no ejerzas demasiada presión en el cepillado.
  • Espera 30 minutos para cepillarte los dientes después de cada comida
    Se ha demostrado que cepillarse los dientes inmediatamente después de comer intensifica el efecto de los ácidos en el esmalte. Debemos esperar aproximadamente 30 minutos para que la saliva disminuya el nivel de acidez.
  • Bebe mucha agua y mastica chicle
    Una buena hidratación contribuye a que se genere más saliva, ayudando a remineralizar y proteger el esmalte. Los chicles sin azúcar, por su parte, estimulan la producción de saliva, al mismo tiempo que ayudan a retirar los restos de alimentos y reducen los niveles de ácido.
  • Toma lácteos
    La leche y los productos lácteos ayudan a reducir el PH de la placa bacteriana y son ricos en caseína, una proteína que evita la desmineralización del esmalte y por tanto su fragilidad. Los quesos curados, además, tienen un efecto neutralizador de los ácidos.

Fuente: www.vivirmasymejor.elmundo.es
 
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Las comidas excesivas, los abusos en la mesa, los malos hábitos y la falta de ejercicio son protagonistas en Navidad.

¿Sabías que durante la época navideña aumentan las caries un 50%?

En el caso de los más pequeños, más del 50% de las caries son producidas en esta época por un excesivo consumo de azúcar y una inadecuada rutina de higiene.
En nuestra boca viven 20.000 millones de bacterias y cada día que pasa sin que nos cepillemos los dientes ahí se mudan millones de nuevas bacterias dispuestas a hacer de las suyas

En Navidad es casi inevitable hacer algunas cosas en exceso, como comer, beber, fumar, comprar… debido al cambio de nuestros hábitos de vida durante estos días. Consejos básicos para poder disfrutar de las fiestas navideñas sin poner en peligro el presente y futuro de nuestra salud bucodental:

Consejos básicos para poder disfrutar de las fiestas navideñas sin poner en peligro el presente y futuro de nuestra salud bucodental.

1. Controla lo que comes: Debemos controlar qué comemos y cuanto comemos, sobre todo en relación a los típicos dulces navideños, pues este es el primero de los excesos.
2. Evita comer entre horas: Intenta no comerlos todos los días y evita picar entre horas, pues está demostrado que los azúcares (junto con una mala higiene) tienen relación con la aparición de las caries. Se acentúan las caries y los problemas dentales por un excesivo consumo de azúcar y una mala limpieza durante la Navidad.

3. Controla lo que comes: Debemos controlar qué comemos y cuanto comemos, sobre todo en relación a los típicos dulces navideños, pues este es el primero de los excesos.

4. Precaución al morder alimentos duros: Como el turrón o marisco, sobre todo si llevamos restauraciones de composite o carillas, pues podrían fracturarse o despegarse.

5. Cuida tu sensibilidad: Si ya tienes sensibilidad dental al comer, beber o al cepillarte, no olvides que gran número de bebidas son ácidas y que no se suelen identificar como tales, por lo que actuarán empeorando nuestro problema:
· El vino (más el blanco que el tinto)
· La cerveza
· Los refrescos de cola
· Las bebidas energéticas
· Las infusiones (sobre todo, de frutos rojos)
· Los zumos de frutas (especialmente los cítricos)
Los dulces blandos que se quedan adheridos a los dientes y son especialmente perjudiciales, ya que los restos permanecen más tiempo en nuestros dientes y son más difíciles de desprender, incluso con el cepillado.
Los refrescos: que debido a su alto contenido en azúcares favorecen el desgaste del esmalte dental.
Los cítricos: su acidez erosiona el esmalte dental y hace que los dientes se amarilleen.
El vino tinto puede provocar manchas grises en los dientes mientras que el vino blanco puede oscurecer el esmalte dental por su acidez.
El marisco: algunos de ellos son excesivamente duros para nuestra dentadura y se pueden producir accidentes al morderlos dañando los dientes, la ortodoncia o las prótesis.
En estas fechas de celebración solemos cambiar nuestros horarios y hábitos de vida, lo que provoca cierta relajación con respecto a las medidas de higiene bucodental.
El efecto de estas bebidas sobre la sensibilidad dental aún es superior si los combinas entre sí y están fríos y azucarados. El control de estos ácidos nos ayudará a aliviar la hipersensibilidad dental.
6. Escoge bien el turrón: Es mejor escoger el turrón de Jijona o el de Alicante (el duro) ante la posibilidad de comer los de chocolate, café, piña u otros sabores que contienen un elevado porcentaje de azúcar.
Pero si el cacao nos encanta es mucho mejor elegir el chocolate negro y no el que lleva leche, el cual no contiene efectos antioxidantes y viene cargado de azúcares.
7. Cuidado especial con los alimentos “sin azúcar“: Algunos pueden contener otros derivados capaces de perjudicar los dientes de igual o peor forma.
Cuidado con los alimentos “sin azúcar” porque algunos pueden contener otros derivados capaces de perjudicar los dientes de igual o peor forma.
Unos enemigos conocidos son las bebidas azucaradas que atacan continuamente el esmalte dental, por lo tanto si bebemos café o té mejor hacerlo con moderación y sin añadir demasiadas cucharaditas.
Otro punto que debemos controlar son las bebidas alcohólicas. Dentro el vino tinto, el vino blanco y el champán escogeremos el primero si lo que queremos es conseguir una menor erosión dental. Esto no significa ni mucho menos que debamos apartar el resto de copas, pero si sería preferible controlar los brindis.
8. Cepillarse los dientes al menos antes de ir a dormir: Existen cepillos de viaje, más pequeños o plegables que podemos llevar en el bolsillo o en el bolso; con ello eliminaremos los restos de comida y evitaremos la formación de placa bacteriana, previniendo así los problemas de inflamación de las encías.
9. Siempre aceite de oliva: El aceite de oliva protege contra la caries y el desgaste dental, por lo tanto, un punto más para decir adiós al aceite de girasol.
10. Mastica chicles sin azúcar: Masticar chicles sin azúcar estimulará la producción de saliva, encargada de neutralizar la acidez proveniente de lo que ingerimos. El chicle es un gran aliado en estos momentos ya que la saliva que genera también limpia la superficie de los dientes.

 
No debemos olvidar que la salud dental es una de las mejores formas de prevenir otras enfermedades como el infarto de corazón, el ictus cerebral o el cáncer de páncreas, según ha demostrado la Academia Americana de Cardiología. Cuida tu corazón en éstas fiestas Navideñas.
 
 
 
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