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ACTUALIDAD DENTAL

Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







La odontofobia o fobia dental, es un problema aparentemente menor, que puede acarrear consecuencias graves en la salud bucodental. El 15% de la población tiene miedo al dentista, según la Organización Mundial de la Salud.
El paciente con fobia al dentista, tratará de evitar la situación que lo provoca: dejará de acudir a revisiones, limpiezas o tratamientos, provocando un grave deterioro dental. Anulará citas, llegará tarde, aplazará los tratamientos. Todo lo contrario a exponernos a la fobia, que es lo que hemos de hacer para superarla.

Síntomas

Además de los comportamientos descritos, encaminados a evitar la situación de sentarse en el sillón de la clínica dental, el paciente experimentará una serie de síntomas característicos de esta situación de ansiedad:

  • – Rigidez muscular
  • – Rigidez de mandíbula
  • – Sequedad de boca (xerostomía)
  • – Palpitaciones
  • – Sudor
  • – Mareo
  • – Náuseas
  • – Disminuye la tolerancia de umbral de dolor

Motivos

El terror al dentista puede deberse a una reacción natural, primitiva, de autoprotección, cuando un extraño manipula una zona vital de nuestro cuerpo. Una mala experiencia en la infancia, o posterior; no todos los dentistas o auxiliares son igual de comprensivos con los pacientes que sienten pánico simplemente con el olor de la clínica, los sonidos, las batas, agujas, jeringas y demás instrumental.

Consejos para el paciente con miedo al dentista

Nos gustaría indicar algunos consejos para estos pacientes, así como algunos comentarios obvios, pero que no está de más tener presente:

  • – El miedo al dentista se supera.
  • – Una buena salud bucodental es imprescindible. Tenemos que acudir con regularidad a la clínica dental.
  • – Nosotros elegimos cómo vivir la experiencia de visitar al dentista: como algo bueno para nosotros y nuestra salud, o como una experiencia negativa.
  • – Hoy día, el paciente no pasa dolor en el dentista, si no es presa del pánico.
  • – No te anticipes al dolor: no sufras por una situación que no va a llegar.
  • – Cuanto más relajado esté, más rápido será el tratamiento.
  • – Cuanto más relajado esté, más rápida será la recuperación.
  • – Cuanto más relajado esté, más cómodo trabajará el equipo de la clínica.
  • – Conoce la clínica y al equipo que te va a tratar, antes de acudir a la primera sesión. Cuéntales tu fobia, ellos están perfectamente acostumbrados a la situación, y pondrán los medios para que la superes con éxito.
  • – Te contaremos la intervención, hasta el nivel de detalle que tu indiques.
  • – El día de tratamiento, no acudas con demasiada antelación.
  • – No te apegues a pensamientos como » el doctor va a ver que tengo la boca fatal», «seguro que me huele mal el aliento», «me va a doler», y trata de concentrarte en tu cuerpo, en tus sensaciones presentes, en la respiración, mediante unas sencillas técnicas de relajación:
    • – Obsérvate mentalmente, cuando estás sentado en el sillón de la clínica, como si estuvieras pasando un escáner, despacio, desde tus pies. Imagínate flotando en una piscina.
    • – Adopta una postura cómoda, relajada, las piernas sin cruzar, dedos de los pies estirados, relajados.
    • – Vientre relajado, intenta que se hinche y deshinche acompañando la respiración.
    • – Seguimos subiendo hasta el tórax. Párate y presta atención a tu respiración, a cómo se llenan tus pulmones con un ritmo pausado. Haz más profunda tu respiración.
    • – Sube hasta tus hombros, relaja la espalda y cuello, continúa por los brazos, relaja las manos, déjalas una sobre otra en tu abdomen.
    • – Ya estás en la cabeza. Si te vienen pensamientos negativos, no los bloquees, obsérvalos desde un plano superior, no los juzgues, y déjalos marchar sin más.
    • – Vuelve a observar tu respiración, y concéntrate en ella.

Comparte con nosotros cómo vives tu experiencia en el dentista, y verás cómo vas a ser capaz de superar el miedo.
El mejor tratamiento es la prevención, pide cita con nosotros en Deltadent y te haremos una revisión completa de manera gratuita.
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La luxación de mandíbula es un problema que se puede presentar de forma imprevista, y lo indicado es acudir al especialista cuanto antes, ya que además de resultar doloroso, puede derivar en mayores complicaciones, si no se trata.

Mandíbula

La mandíbula o maxilar inferior, se une con los huesos temporales del cráneo mediante la articulación temporomandibular o ATM. La mandíbula cuenta con dos articulaciones, una en cada extremo de la «herradura».
Esta articulación está formada por un extremo convexo del hueso (cóndilo), a modo de bola, que encaja en otra parte cóncava del cráneo. Es similar a las articulaciones de la cadera, hombro o rodilla, y se encuentra en la parte inferior del oído.
La principal característica de esta articulación, es la amplia variedad de movimientos que permite (de arriba hacia abajo, lateral y delante hacia atrás –protrusión–) y para ello cuenta con numerosos ligamentos, desde los largos y gruesos que parten de la base del cráneo, hasta los frenos meniscales, que limitan el recorrido del menisco, y devuelven la mandíbula a la posición de reposo.

Síntomas de la luxación de mandíbula

Dolor, inflamación, chasquido al mover, dificultad para abrir la boca o movimiento lateral, bloqueo y desalineación de los dientes. En un grado superior, imposibilidad de cerrar la boca

Causas

Pueden ser variadas: traumatismos, apertura forzada de la boca, alineación dental defectuosa, bruxismo… que pueden tener origen en movimientos bruscos, dentaduras postizas mal alineadas, o enfermedades como artritis o fibromialgia.

Diagnóstico

El odontólogo examinará el movimiento del maxilar mediante pruebas y palpación, y hará una observación radiológica en caso de ser necesaria.

Tratamiento

Generalmente, la mandíbula se puede recolocar en la clínica, siempre contando con la relajación del paciente. Si fuera necesario, se suministrarán relajantes o antiinflamatorios. En casos más agudos, puede ser necesaria la tracción o sujeción mediante gomas elásticas, o incluso cirugía.
Cambiar de hábitos en la alimentación, aprender a gestionar el estrés, cuidar nuestra higiene postural, pueden ser medidas indicadas en caso de que el problema se reproduzca con frecuencia.



Hoy hablaremos de fractura de mandíbula:

Requiere atención médica inmediata. El Instituto Nacional de la Salud (National Institute of Health) dice que una mandíbula rota o fracturada usualmente se debe a algún tipo de lesión en la cara, como una lesión deportiva o una ocasionada por actividades recreativas, lesiones por accidentes y atentados industriales o accidentes con vehículos motorizados. El tratamiento específico es variable dependiendo de su gravedad.

Síntomas

Entre los síntomas se encuentran los hematomas faciales, la hinchazón, el entumecimiento y la sensibilidad o dolor en la mandíbula que se intensifica al masticar o morder.
Puede haber sangrado de la boca, dientes flojos o dañados y un bulto o apariencia inusual en la mandíbula o la mejilla. Una persona que se ha roto la mandíbula puede tener dificultades para abrir su boca ampliamente.

Autotratamiento inmediato

Una mandíbula rota requiere atención médica inmediata debido a la posibilidad de un sangrado considerable y dificultades para respirar. La Asociación Dental Estadounidense (American Dental Association) recomienda la aplicación inmediata de una compresa fría para tratar la hinchazón.
Sujeta suavemente la mandíbula en su lugar al ir de camino a la sala de emergencias. Es posible envolver con un vendaje alrededor de la parte superior de la cabeza y por debajo de la mandíbula, pero debe ajustarse para que sea fácil de retirar, ya que es posible que el paciente vomite.

Tratamiento profesional

Tu doctor confirmará que tu mandíbula está facturada tomando radiografías estándar o usando una panorámica dental de rayos X (Panorex).
Una mandíbula rota o fracturada puede tratarse volviendo a alinear los fragmentos de hueso fracturados con alambre o usando delgados tornillos y placas de metal.
Si los fragmentos de hueso han perforado la piel o si hay dientes flojos o faltantes, tu médico te recetará un antibiótico como la penicilina o clindamicina (Cleocin) para reducir la posibilidad de adquirir una infección.

Cómo tratar fracturas severas

Cuando la mandíbula ha sufrido un daño moderado o grave a menudo es necesaria una cirugía. Con el fin de fomentar la firmeza, la mandíbula debe ser atada a los dientes durante un periodo de 6 a 8 semanas.
Los dientes se mantienen juntos con pequeñas bandas de goma. Algunas de las bandas son retiradas después de un par de semanas para aliviar la rigidez articular y permitir el movimiento.
Es posible usar tijeras de punta roma para cortar las bandas de goma en caso de asfixia o si se produce vómito. Ponte en contacto con tu médico para que estas sean reemplazadas.
Durante este período tu dieta estará limitada a los líquidos y a alimentos muy suaves.

Posibles complicaciones

Además del riesgo de infección, otras de las complicaciones pueden ser el respirar sangre o comida e introducirlos en los pulmones, la obstrucción de las vías respiratorias (los tubos de respiración que van hacia los pulmones), el dolor en la articulación de la mandíbula (TMJ) y dificultades asociadas con la alineación de los dientes. Puede resultar difícil para los pacientes el comer y beber temporalmente.

Pronóstico

Cuando una fractura de mandíbula recibe cuidado profesional inmediato, usualmente se cura en un par de meses. Las complicaciones a largo plazo como la deformidad facial, el movimiento restringido y el dolor crónico son extremadamente raras y ocurren solamente cuando la fractura no es tratada o cuando no se cura correctamente.
 
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La diabetes es una enfermedad en la cual el cuerpo no produce o no utiliza adecuadamente la insulina. La insulina es una hormona indispensable para convertir azúcar, almidones y otros alimentos en energía necesaria para la vida diaria.

La diabetes supone ya una auténtica epidemia mundial con una prevalencia estimada de alrededor del 9% de adultos mayores de 18 años, lo que equivaldría a unos 400 millones de personas de forma global. Además se estima que para el 2035 se podría doblar el número de casos y supondría la séptima causa de muerte.

Toda estrategia encaminada a controlar esta enfermedad es bienvenida por la comunidad científica, por los gobiernos y por la población general, y en este sentido la salud bucal o más bien su ausencia parecen tener un papel relevante.
Así mismo, las enfermedades periodontales son de las más prevalentes en el ser humano, y en concreto la periodontitis crónica afecta alrededor del 50% de la población adulta.
La presencia de periodontitis activa, y en especial sus formas más severas, supone un auténtico desafío al organismo ya que el aumento de la inflamación local lleva consigo un aumento de la inflamación sistémica con consecuencias a todos los niveles.

periodontitis

De esta forma, la presencia de periodontitis activa se ha asociado con alteraciones del control de la glucosa y con un aumento de la prevalencia de diabetes. Los mecanismos biológicos que explican esta asociación vienen dados tanto por las  bacterias periodontopatógenas que se alojan en las bolsas periodontales como por la desregulación de las citoquinas inflamatorias. Unas y otras pueden influir negativamente aumentando la resistencia del organismo a la insulina y produciendo un decrecimiento de la función de las células beta del páncreas. También se ha observado que la enfermedad cardiovascular puede ser más prevalente y grave en pacientes diabéticos con enfermedad periodontal, y la mortalidad puede ser mayor.

Los factores importantes a considerar al momento de la evaluación del estado periodontal y de la formulación de planes de tratamiento para los pacientes con diabetes, incluyen:

  • El grado de control metabólico
  • La duración de su enfermedad
  • La presencia de otras complicaciones a largo plazo de la diabetes
  • La presencia de factores de riesgo simultáneos
  • El nivel general de salud.

Se debe enfatizar la reducción de bacterias y la eliminación del biofilm, tanto por encima como por debajo de la línea de las encías. Esto puede lograrse con el curetaje y alisado radicular tradicional además de un excelente cuidado en casa.
Del mismo modo, se ha observado en algunos estudios que el tratamiento periodontal puede mejorar el control glucémico disminuyendo significativamente los valores de hemoglobina glicosilada, un valor referente para el buen control de la diabetes.
El tratamiento debe enfocarse en la prevención de la enfermedad periodontal y de la inflamación oral, que es esencial en controlar las complicaciones orales asociadas con diabetes. Y, porque sabemos que la exposición bacterial es un factor de riesgo para la gingivitis incluso entre pacientes diabéticos sanos, bien controlados, los pacientes deben ser animados a utilizar el hilo dental regularmente y a cepillarse dos veces al día con una crema dental que ofrezca protección antibacteriana.
En definitiva, un control adecuado de la salud bucal puede reportar muchos efectos beneficiosos tanto a nivel local como a nivel sistémico mejorando enormemente la calidad de vida y disminuyendo las complicaciones graves de las personas que sufren diabetes.
 


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