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Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







Es una de las noticias sobre salud del recién estrenado 2019: los resultados de un estudio, relacionan la enfermedad de Alzheimer con la bacteria Porphyromonas gingivalis, presente en la gingivitis, infección bucal común. Esta infección de las encías puede ser el estado anterior a la periodontitis, pero hasta el momento no se consideró que pudiera ser la también una puerta al alzhéimer.

Alzheimer

Aunque es una enfermedad conocida por griegos y romanos, no fue hasta 1901 cuando el psiquiatra Alois Alzheimer diagnosticó esta forma de demencia en una paciente de 51 años. Menos de cinco años después, la paciente moriría, y el doctor alemán, junto a su colega Emil Kraepelin, pudieron examinar los tejidos cerebrales en el microscopio, encontrando una acumulación de fibras en forma de ovillos característicos de esta enfermedad.
Durante gran parte del siglo XX, el alzhéimer se diagnosticaba en personas menores de 65 años, edad a partir de la cual, se denominaba demencia senil. En la actualidad, el alzhéimer se diagnostica en pacientes de cualquier edad, con rasgos de demencia comunes y característicos. A menudo, estos síntomas se confunden con la degeneración cognitiva asociada a la edad avanzada. El deterioro dura diez años de media, y una rápida degeneración a todos los niveles, termina con la vida del paciente. Esta enfermedad incurable, es la cuarta causa de muerte en todo el mundo.
Las causas del alzhéimer no están claras en absoluto, pero se ha relacionado esta enfermedad con alteraciones químicas en neurotransmisores, factores genéticos, exposición al aluminio, a campos magnéticos, ingestión de gluten… y ahora una bacteria.

Una bacteria presente en graves enfermedades

La mencionada bacteria Porphyromonas gingivalis, causa el mayor número de enfermedades periodontales. Pero su presencia se puede manifestar en órganos vitales, como pulmones y corazón, pudiendo causar infecciones que terminen en una neumonía o incluso infarto de miocardio. El cerebro de enfermos de alzhéimer, es el último órgano en el que se ha descubierto su presencia.

El estudio

Hace 10 años, ya se estableció una conexión entre la ezima gingipaina, que segregan estas bacterias, y el alzhéimer. Un 96% de cerebros estudiados afectados por alzhéimer, tenía gingipaina. Cabía la duda de qué patología fue consecuencia de la otra: ¿infección por P. gingivalis por mala higiene causada por el alzhéimer? ¿alzhéimer causado por una gengivitis?
Lo que el estudio publicado hace unos días en la revista Science Advances revela, es que se han encontrado lesiones cerebrales –tejidos en forma de ovillos– originados por gingipaina en individuos no diagnosticados de alzhéimer. De lo cual, deducen los investigadores que dichos pacientes, de haber vivido más tiempo, hubiesen sido diagnosticados de alzhéimer antes o después. Es decir, que la bacteria causante de la infección de las encías pudo colonizar el cerebro y causar alzhéimer.
Habrá que esperar próximos estudios en esta línea de investigación que arrojen luz sobre el origen del alzhéimer.
En cualquier caso, lo que está claro, es que una enfermedad periodontal (lo que antes se llamaba piorrea) puede tener consecuencias graves, si no se trata debidamente.
El mejor tratamiento es la prevención, pide cita con nosotros en Deltadent y te haremos una revisión completa de manera gratuita.
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El mal aliento o halitosis, es un problema común, que afecta aproximadamente a la mitad de la población. Generalmente, el paciente que sufre mal aliento, no lo detecta por sí mismo. El mal olor, en la mayoría de los casos, tiene origen en la propia boca: halitosis oral. En un menor número de pacientes, se puede deber a otras causas ajenas a la boca: halitosis extraoral. Puede que, como veremos más adelante, tengamos la sensación de expirar mal aliento, sin que sea cierto: pseudohalitosis.

Halitosis oral

El 80% de los casos de halitosis, tiene origen dentro de la cavidad bucal. Se puede deber a diversas causas patológicas:

  • Higiene deficiente. La acumulación de placa bacteriana en lengua –fundamentalmente–, dientes y encías.
  • Caries, enfermedad periodontal.
  • Úlceras.
  • Estomatitis. Inflamación de la mucosa oral por infección vírica o bacteriana.
  • Faringitis. Inflamación de la faringe por infección vírica, bacteriana o fúngica.
  • Efectos de radioterapia o quimioterapia.

Causas no patológicas:

  • Xerostomía, falta de saliva o boca seca, causada por:
    • Edad avanzada. Con la edad, las glándulas salivares pierden eficacia.
    • Sueño. Durante el sueño, el flujo salivar disminuye considerablemente.
    • Estrés y ansiedad.
    • Fármacos.
  • Prótesis que dificulten una higiene correcta.
  • Dieta. Algunos alimentos como el ajo o la cebolla, pueden originar mal aliento, así como el consumo de alcohol. Tras la digestión, los agentes desencadenantes del mal olor, pasan al torrente sanguíneo, después a los pulmones, y acaban expulsándose por la boca con la respiración.
    Períodos de ayuno o saltarse alguna de las comidas puede originar halitosis.
  • Deshidratación.
  • Tabaco.

Halitosis extraoral

  • Con origen en el aparato respiratorio:
    • Rinitis, sinusitis. Infecciones de las mucosas nasales y de los senos.
    • Amigdalitis. Inflamación de las amígdalas.
    • Enfermedades graves como neumonías o carcinomas.
  • Con origen en el aparato digestivo:
    • Infecciones, como la causada por la bacteria Helicobacter Pylori.
    • Úlceras gástricas.
    • Reflujos.
    • Eructos.

Pseudohalitosis

El paciente que está convencido de que desprende mal aliento, que sin embargo no es detectado por terceras personas. Puede desembocar en halitofobia, si el paciente persiste en la creencia, tras ser tratado por el odontólogo. Puede estar relacionada con una situación psicológica de inseguridad, y se manifiesta de diversas formas, que pueden complicar las relaciones sociales:

  • Interpretan erróneamente acciones de terceras personas, si estas se alejan, ventilan la estancia, se tapan nariz o boca en una conversación u ofrecen un chicle o caramelo.
  • Huelen obsesivamente el micrófono del teléfono, su propia saliva, su aliento tapándose la boca con la mano, el hilo dental, y detectan un olor que no perciben terceras personas.
  • Se alejan físicamente de su interlocutor al hablar, hablan con la cabeza hacia abajo, o se tapan la boca.
  • Higiene compulsiva. Cepillado extremadamente frecuente o agresivo.

Prevención

Como es habitual, recomendamos una higiene oral óptima –lengua incluida–, hábitos alimenticios saludables, aprender a gestionar el estrés, hidratación frecuente, evitar el tabaco y el alcohol, y revisiones periódicas en la clínica dental.
El mejor tratamiento es la prevención, pide cita con nosotros en Deltadent y te haremos una revisión completa de manera gratuita.
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El síndrome de boca seca o xerostomía afecta al 50% de la población mayor de 60 años. La disminución o incluso ausencia de saliva afecta negativamente a nuestra mucosa y dientes, y por tanto a la digestión.
No parece que se trate de un problema causado por la edad, sino de un síntoma originado por enfermedades o tratamientos médicos que se dan con más frecuencia en personas mayores.

Saliva

La saliva equilibra la boca controlando la población bacteriana y la remineralización dental. Protege las mucosas de erosiones y lubrica el bolo alimenticio, como inicio de la digestión, junto al masticado.
La disminución de secreción de saliva, puede ser un síntoma de déficit nutricional que afecte a las glándulas salivares, como paso previo a una pérdida de peso involuntaria, edentulismo (pérdida de piezas dentales en los adultos), y deterioro general de la salud.

Reversible o irreversible

La xerostomía o boca seca puede ser reversible, si es derivada de ansiedad, deshidratación, infección en las glándulas salivares, o efecto secundario de ciertos medicamentos.
Será crónica o irreversible como consecuencia de enfermedades autoinmunes, psiquiátricas, diabetes, infecciosas, reumatológicas, Alzheimer o tratamientos de radioterapia.

Síntomas y consecuencias

La xerostomía suele manifestarse con una sensación de ardor, ronquera, halitosis, lengua seca, mucosas nasales secas, dificultad para tragar y para hablar. Como ya se ha comentado, sin la acción limpiadora y neutralizadora del ácido que produce la placa bacteriana, la consecuencia puede ser caries masiva.

Remedios

Si las glándulas salivares funcionan, aunque sea parcialmente, se puede estimular la producción natural de saliva mediante sprays, comprimidos o chicles específicos, además de remedios caseros pero que pueden ser efectivos: chicles o caramelos sin azúcar, masticar jengibre, y sobre todo, una buena hidratación.
Si las glándulas salivares no funcionan, solo se podrán paliar los efectos hidratando la cavidad bucal con pasta dental y colutorio específicos, y en casos graves mediante geles humectantes.
Como siempre, unos buenos hábitos ayudarán a paliar los efectos: hidratación, no fumar, e intentar respirar siempre por la nariz, en lugar de hacerlo por la boca.
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Posiblemente, dejar de fumar figure entre tus objetivos, ahora que comienza el año. Si es así, enhorabuena. Y si aún no te has decidido a dejar el tabaco, te recomendamos la lectura de este artículo. Los efectos perjudiciales del tabaco son de sobra conocidos, pero quizá los que afectan a nuestras salud bucodental, se divulguen menos.

La boca es la entrada del tabaco al organismo, y afecta directamente a las encías, originando enfermedades periodontales, asociadas a la pérdida ósea.

Qué percibe el fumador y su entorno

Mal aliento. Además del olor del tabaco y sus aditivos (alquitrán, amoniaco, etc.) agudiza la halitosis provocada por otros motivos. Esto es debido a la sequedad e irritación de las mucosas.

Dientes amarillos.

– Aparición de manchas dentales.

– Posible aparición de úlceras y otras lesiones en la mucosa.

– Se atrofian los sentidos del gusto y del olfato.

Qué percibe el odontólogo del tabaco en el paciente fumador

Disminuye el riego sanguíneo y las encías no sangran, como lo harían sin tabaco. Este hecho puede enmascarar una enfermedad periodontal, como la gingivitis, que se manifestaría con un sangrado, y la consiguiente visita al periodoncista.

– Aumenta la aparición de caries, debida a dos motivos:

  • Cuando se contrae la encía, se expone la raíz, más sensible a la aparición de caries.
  • Disminuye la secreción de saliva (boca seca), que tiene la propiedad de neutralizar la capa.

Bajan las defensas de las encías. Mayor riesgo de infecciones bacterianas.

Baja respuesta al tratamiento periodontal, respecto a los no fumadores.

Baja respuesta a la cirugía periodontal.

Mayor riesgo de infección en implantes dentales.

Ralentiza la cicatrización. Las heridas traumáticas o quirúrgicas tardan más en curar.

Además, asociado al consumo de alcohol, el tabaco eleva el riesgo de sufrir cáncer oral.

Dejar de fumar, también se reflejará en tus dientes.



Dulce, es el sabor de la Navidad. Ya lo comentábamos en un post anterior, antes de las pasadas fiestas: los efectos de los excesos en navidades, no solo se aprecian en la báscula, también nuestros dientes se pueden ver afectados por el exceso de azúcar, si no tenemos en cuenta una serie de consejos.

Azúcar que se transforma en ácido

Es de sobra conocida la relación entre azúcar y caries. Las bacterias de la boca se alimentan de los azúcares que ingerimos, presentes en bebidas azucaradas, alimentos procesados y, por supuesto, todo tipo de dulces. Los hidratos de carbono son otra fuente de alimento para estas bacterias. Durante la digestión, principalmente de azúcares, las bacterias segregan ácido.

Ácido que ataca el esmalte

El ácido que producen las bacterias, es particularmente agresivo durante los primeros 20 minutos desde la ingestión de azúcar o hidratos de carbono.

Podemos proteger el esmalte dental con unos sencillos consejos:

1- Controlar la ingestión de azúcar. Los azúcares están presentes no solo en dulces o refrescos. Casi todos los alimentos procesados, contienen azúcar: leamos atentamente las etiquetas y decidamos la cantidad de alimentos procesados que nos conviene ingerir. Incrementa la ingestión de agua y sustituye los refrescos azucarados por bebidas saludables como infusiones y zumos naturales.

2- Limitar el tiempo de exposición a los ácidos. Evitemos comer entre horas bollería, dulces, pan, y golosinas que permanezcan largo tiempo en la boca.

3- Una higiene bucal adecuada. Un cepillado correcto de dientes tras las comidas, ayudará a eliminar restos de alimentos y bacterias. El empleo de seda dental una vez al día, es imprescindible para una limpieza adecuada entre los dientes, donde las bacterias se hacen resistentes al cepillado.

4- Prevención y detección. Nadie mejor que nuestro odontólogo para prevenir la aparición de caries y otros problemas bucodentales, así como la detección temprana de posibles patologías. Acude a revisión dos veces al año, y no olvides realizarte limpiezas dentales con la frecuencia que te indique el especialista, con el fin de evitar la formación de placa bacteriana dental.

¿Piensas que tu alimentación no ha sido del todo sana durante estas fiestas? Este es el momento de tomar de nuevo el control de nuestros hábitos saludables.


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