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ACTUALIDAD DENTAL

Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







El tratamiento de ortodoncia no termina con la retirada de los brackets. Para asegurar la permanencia de la posición correcta de los dientes, es necesario colocar unos retenedores, y seguir otras pautas que te explicamos a continuación.

Retención

Esta fase comienza nada más retirar los brackets, y dura como mínimo un año, dependiendo del grado de maloclusión inicial del paciente. Existen tres tipos de retenedores en la actualidad:
Fijos. Se cementan en la cara interior de los dientes. Se instalan al retirar los braquets y permanecen durante unos días, hasta la colocación de los removibles.
Removibles. Pueden ser de dos clases: de alambre o transparentes, y habitualmente se colocan durante la noche. Se fabrican a medida, a partir de un molde del paciente, por lo que su colocación demora unos días tras la retirada de los brackets.

Blanqueamiento dental

Se realiza transcurrido un mes, desde la retirada de los braquets y del cemento donde se adherían los mismos. En este período ya se ha recuperado la sensibilidad habitual.

Carillas dentales

Tras la ortodoncia, si el paciente lo requiere. se pueden aplicar carillas dentales, implantes o prótesis fijas para rehabilitar posibles huecos.

Control odontológico después de los brackets

La revisión periódica por parte del ortodoncista, es imprescindible para asegurar la perdurabilidad de la ortodoncia, y no desperdiciar el tiempo y dinero invertido por el paciente. Así, se comprueba si es necesario hacer alguna modificación o cambio de los retenedores.

Higiene

Como es habitual, una buena higiene, tanto en casa con el cepillado tras las comidas y el empleo de hilo dental una vez al día, como una higiene profesional periódica en consulta, es imprescindible para mantener la boca en condiciones óptimas.
El mejor tratamiento es la prevención, pide cita con nosotros en Deltadent y te haremos una revisión completa de manera gratuita.
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Dulce, es el sabor de la Navidad. Ya lo comentábamos en un post anterior, antes de las pasadas fiestas: los efectos de los excesos en navidades, no solo se aprecian en la báscula, también nuestros dientes se pueden ver afectados por el exceso de azúcar, si no tenemos en cuenta una serie de consejos.

Azúcar que se transforma en ácido

Es de sobra conocida la relación entre azúcar y caries. Las bacterias de la boca se alimentan de los azúcares que ingerimos, presentes en bebidas azucaradas, alimentos procesados y, por supuesto, todo tipo de dulces. Los hidratos de carbono son otra fuente de alimento para estas bacterias. Durante la digestión, principalmente de azúcares, las bacterias segregan ácido.

Ácido que ataca el esmalte

El ácido que producen las bacterias, es particularmente agresivo durante los primeros 20 minutos desde la ingestión de azúcar o hidratos de carbono.

Podemos proteger el esmalte dental con unos sencillos consejos:

1- Controlar la ingestión de azúcar. Los azúcares están presentes no solo en dulces o refrescos. Casi todos los alimentos procesados, contienen azúcar: leamos atentamente las etiquetas y decidamos la cantidad de alimentos procesados que nos conviene ingerir. Incrementa la ingestión de agua y sustituye los refrescos azucarados por bebidas saludables como infusiones y zumos naturales.

2- Limitar el tiempo de exposición a los ácidos. Evitemos comer entre horas bollería, dulces, pan, y golosinas que permanezcan largo tiempo en la boca.

3- Una higiene bucal adecuada. Un cepillado correcto de dientes tras las comidas, ayudará a eliminar restos de alimentos y bacterias. El empleo de seda dental una vez al día, es imprescindible para una limpieza adecuada entre los dientes, donde las bacterias se hacen resistentes al cepillado.

4- Prevención y detección. Nadie mejor que nuestro odontólogo para prevenir la aparición de caries y otros problemas bucodentales, así como la detección temprana de posibles patologías. Acude a revisión dos veces al año, y no olvides realizarte limpiezas dentales con la frecuencia que te indique el especialista, con el fin de evitar la formación de placa bacteriana dental.

¿Piensas que tu alimentación no ha sido del todo sana durante estas fiestas? Este es el momento de tomar de nuevo el control de nuestros hábitos saludables.



Son bastantes los estudios que han determinado que tener una mala higiene bucodental puede repercutir de manera negativa en la salud, aumentando el riesgo de sufrir enfermedades graves. Sin embargo, un grupo de expertos de la Universidad de Ciencias Médicas de Teherán (Irán) ha realizado la primera investigación en la que se observan los casos de un territorio en vías de desarrollo, y ha llegado a la conclusión de que una mala salud bucal puede aumentar hasta un 40% el riesgo de fallecimiento prematuro.
Este estudio, publicado en la revista International Journal of Epidemiology, es observacional y, por lo tanto, no se pueden establecer unas causas y efectos relacionados. No obstante, se cree por otros estudios que este aumento de la mortalidad podría deberse a que las bacterias presentes en una infección en la boca pueden pasar al torrente sanguíneo, alcanzando por ejemplo los pulmones o el corazón, y pudiendo incluso provocar un infarto de miocardio.
La investigación fue realizada con una muestra de 50.045 adultos –un un 57,6% de los cuales eran mujeres de entre 40 y 75 años de edad– residentes en Golestán, una provincia de Irán en la que existen dificultades para acceder a los medios necesarios para un buen cuidado bucodental. Los resultados se obtuvieron gracias a una serie de cuestionarios que analizaban sus hábitos relacionados con la higiene dental, como las piezas con caries, empastes o caídas, el uso de prótesis dentales, o la frecuencia diaria del cepillado.

Asocian la falta de higiene bucodental con cáncer y problemas cardíacos

Durante los nueve años que duró la observación del grupo, desde 2004 hasta 2014, fueron 3.820 los miembros que fallecieron, casi la mitad de ellos debido a enfermedades cardiovasculares, y 839 por distintos tipos de cáncer. Con estos resultados los investigadores llegaron a la conclusión de que perder uno o más dientes aumenta un 30% el riesgo de morir como consecuencia de un tumor o por un problema cardiovascular.
Para evitar estos riesgos, Reza Malekzadeh, que ha liderado el estudio, hace hincapié en la importancia de cepillar los dientes al menos dos veces al día, pues de esta manera se puede reducir la probabilidad de padecer cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares, o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Fuente: webconsultas.com
 
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Hilo dental: hoy vamos a explicaros la función de este elemento de higiene bucodental y cómo usarlo.

¿Para qué sirve?

Partiendo de la base de que el cepillado no es suficiente para conseguir una limpieza óptima de nuestros dientes ya que existen zonas de difícil acceso para el cepillo, es necesario utilizar otros elementos que nos permitan un fácil acceso y la limpieza de estos rincones.
El hilo dental es uno de los elementos que nos serán de mayor ayuda para alcanzar la zona interdental, es decir, el espacio existente entre los dientes. Se trata de una zona muy propensa a la acumulación de restos de alimentos, por lo que si no los retiramos podrían generarse caries o enfermedades de encías.
También nos permite acceder sin problema a los espacios interdentarios para remover los restos de alimentos y placa que se alojan en esta zona, siendo además un proceso muy simple y rápido.

¿Cuál es el modo correcto de utilizarlo?

El uso correcto elimina la placa y las partículas de comida de lugares que el cepillo dental no puede alcanzar fácilmente: debajo de la encía y entre los dientes. Como la acumulación de placa puede provocar caries y enfermedades de las encías, se recomienda el uso diario de hilo dental. Es importante realizar el movimiento con suma suavidad para evitar dañar las encías así como también tendremos que llevar a cabo este proceso en la totalidad de espacios interdentarios.
Aproveche las ventajas del uso de hilo dental y adopte la siguiente técnica:

  • Tomando unos 45 cm (18″) de hilo dental, enrolle la mayor parte del mismo alrededor del dedo anular, dejando 3 o 5 cm (1 ó 2″) de hilo para trabajar
  • Sostenga el hilo dental tirante entre los dedos pulgares e índices, y deslícelo suavemente hacia arriba y hacia abajo entre los dientes
  • Curve el hilo suavemente alrededor de la base de cada diente, asegurándose que pase por debajo de la encía. Nunca golpee ni force el hilo, ya que puede cortar o lastimar el delicado tejido gingival
  • Utilice secciones de hilo limpio a medida que avanza de diente en diente
  • Para extraer el hilo, utilice el mismo movimiento hacia atrás y hacia adelante, sacándolo hacia arriba y alejándolo de los dientes

¿Qué tipo de hilo dental debo utilizar?

Existen dos tipos de hilo dental:

  • Hilo dental de nylon (o multifilamento): El hilo dental de nylon puede estar o no encerado, y existen una gran variedad de sabores. Puesto que este tipo de hilo dental está compuesto por muchas hebras de nylon, a veces se desgarra o deshilacha, especialmente entre los dientes con puntos de contacto apretados.
  • Hilo dental PTFE (monofilamento): Si bien es más caro, el hilo dental de un solo filamento (PTFE) se desliza fácilmente entre los dientes, incluso entre aquéllos con espacios reducidos, y generalmente no se deshilacha.

Si los utiliza correctamente, ambos tipos de hilo dental son excelentes para eliminar la placa y los restos alimenticios.

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Utilice unos 45 cm (18″) de hilo dental, dejando 3 ó 5 cm (1 ó 2″) para trabajar.

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Siga suavemente las curvas de sus dientes.

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Asegúrese de limpiar debajo de la encía, pero evite golpear el hilo contra la misma.

Aunque nos hemos cepillado los dientes y hemos usado hilo dental durante años y años, muchos de nosotros nos sorprendemos al saber que no lo hemos hecho correctamente. Un ejemplo: ¿sabía que un buen cepillado lleva como mínimo dos minutos? La mayoría de los adultos no se cepillan tanto tiempo.

Estos cuatro pasos son la manera mejor y más fácil para ayudarlo a recordar cómo cuidarse la boca, los dientes y las encías:

  • Cepíllese al menos dos veces al día con una crema dental con flúor como mínimo durante dos minutos, sobre todo a primera hora de la mañana y antes de irse a dormir.

  • Use hilo dental todos los días, normalmente a la hora de irse a la cama.

  • Limite el número de veces que come bocadillos por día.

  • Vaya al dentista cada 6 meses para que le examine la boca y le realice una limpieza profesional.

En caso de que el espacio entre los dientes sea muy grande, especialmente cuando faltan piezas dentales, se sustituirá el hilo dental por los cepillos interproximales, un cepillo específico que nos servirá para limpiar estos espacios.

La función del hilo dental es imprescindible a la hora de conseguir una higiene oral óptima, por lo que el uso diario de este elemento no solamente nos permitirá prevenir las principales enfermedades bucodentales puesto sino que además mejorará nuestro aliento.

 
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Existen pocas situaciones más incómodas que mantener una conversación con alguien a quien le apesta el aliento. Esta tesitura resulta desagradable para el oyente, por causas obvias, y para el hablante, que al darse cuenta de que el otro ha “olfateado” su problema, empieza a ponerse nervioso, y lo peor es que no se siente abochornado e inseguro solo ante la persona que tiene enfrente, sino en todas sus relaciones: afectivas, sociales y laborales. Efectivamente, según datos divulgados por la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA), el 30% de la población adulta padece o ha padecido halitosis en alguna ocasión y, tal y como comentábamos, esta condición acarrea consecuencias por las posibles implicaciones de salud, pero también porque afecta al individuo que la padece a nivel psicológico.

El plan de acción para combatirla es el siguiente:

1. Acuda al dentista, quien le remitirá al especialista adecuado.
2. Sométase al tratamiento que le proponga su endocrino, otorrino o médico digestivo (esto, según la SEPA, sucede en poquísimas ocasiones, ya que en el 90% de los casos el problema no trasciende de la clínica dental).
3 Evite el consumo de alimentos ricos en grasa, ajo, picante, cebolla o alcohol.
4. Frote su lengua durante el cepillado. 5. Apóyese en productos naturales, como las hojas de menta o el té verde.
“Hay que tratar la halitosis de inmediato, en cuanto una persona lleva cuatro o cinco días con mal aliento, para evitar males mayores”, recomienda la odontóloga experta en halitosis Laiqi Xiang, de la Clínica Core, de Madrid, y miembro activo de la Asociación Internacional para la Investigación del Aliento (IABR). “Para ello, el primer paso radica en acudir a un dentista, pero no a un dentista cualquiera, sino a uno que tenga formación específica en este campo, que aplique los protocolos de actuación aceptados internacionalmente y que disponga de los medios tecnológicos adecuados para diagnosticar y tratar el mal aliento (cromatógrafos, dispositivos de análisis bacterianos, etc.). Solo si reúne estas condiciones podrá localizar el agente etiológico y derivarnos al especialista que sea oportuno para tratarlo pertinentemente”, continúa la doctora Xiang.

Ojo con la dieta y la higiene bucal

Existen infinidad de causas que originan halitosis: el ayuno prolongado, la obstrucción nasal, la sinusitis, diversas enfermedades metabólicas, el consumo de alcohol, el tabaco, el abuso de una dieta hiperproteica… Curiosamente, y al contrario de la creencia popular, las halitosis de origen gastrointestinal representan un porcentaje mínimo del total, mientras que las originadas por causas orales (depósitos bacterianos en la lengua, sequedad bucal, infecciones orales…) suponen más del 90%, según los expertos consultados. En cualquier caso, el mal olor siempre es más desagradable al despertarnos por la mañana, por una razón muy sencilla: el flujo salival disminuye durante la noche y las bacterias han tenido muchas horas para multiplicarse libremente por la lengua y por toda la cavidad bucal (cuando se produce más saliva, estas se resbalan y no se adhieren con tanta facilidad).
Dependiendo de la dolencia que causa nuestra halitosis deberemos ser tratados por el endocrino, el otorrino, el experto en aparato digestivo o el mismo dentista, pero en cualquier circunstancia, mientras el tratamiento surte efecto, es conveniente tomar medidas que nos ayuden a tener un aliento más fresco. La SEPA recomienda dos básicas: la primera, reducir o evitar el consumo de alimentos ricos en grasa, ajo, cebolla, picantes y alcohol; y la segunda, acostumbrarnos a mantener una buena higiene oral. Esto implica que, además de lavarnos muy bien los dientes, incluyamos en nuestro cepillado las zonas interdentales y la lengua por arriba y por abajo. Para lograr que el proceso de higiene bucal sea más efectivo, los expertos de dicha sociedad aconsejan el uso de cepillos y dentífricos de calidad, cepillitos interproximales, hilo dental, limpiador lingual y colutorios. “Los colutorios no resultan efectivos como terapia”, aclara la doctora Laiqi Xiang, “pero sí son relativamente útiles en tratamientos específicos. Por ejemplo, los que en su composición llevan clorhexidina ayudan a solucionar los problemas de encías y los que contienen sales de zinc favorecen la eliminación de la placa bacteriana. Sin embargo, los que cuentan con una cantidad muy elevada de alcohol pueden provocar sequedad bucal y empeorar la halitosis. Por eso, para no equivocarnos con nuestro colutorio, siempre debemos elegir el que nos prescriba el especialista. Y aun así, no hay que olvidar que su efecto es transitorio y que pasado su periodo de acción, que suele durar entre 30 minutos y dos horas, el mal aliento reaparecerá si la causa que lo origina continúa existiendo”.

Un termo de té verde

Además de los consejos anteriores y del tratamiento específico del especialista de turno, hay prácticas naturales a las que podemos recurrir para enmascarar el mal aliento. Por ejemplo: “Es recomendable frotar la lengua con hojas de menta (así eliminamos la película bacteriana depositada en la superficie lingual), masticar hojas de perejil (la mayor producción salival y el olor tan intenso de esta planta ayudan a eliminar el mal olor) y tomar infusiones de té verde”, indica la especialista. ¿Y por qué esa tipología? Porque así lo sugiere un estudio de la Universidad British Columbia (Vancouver, Canadá), recogido en La Revista Científica del Ilustre Consejo de Colegios de Odontólogos y Estomatólogos de España (RCOE). Según dicha investigación, estas infusiones disminuyen de forma asombrosa la concentración de sustancias en descomposición de la boca, además de ejercer un poderoso efecto desodorante. “En ningún, caso podemos dejar que la halitosis dificulte nuestra vida cotidiana”, concluye la doctora Laiqi Xiang. Siempre hay solución.
 
Fuente: elpais.com
 
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