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ACTUALIDAD DENTAL

Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







¿Has sentido molestias en los dientes al beber algo frío o al comerte un helado este verano? ¿Te duele cuando te cepillas los dientes o usas el hilo dental? No hay duda, tus síntomas son el reflejo de un problema de sensibilidad dental, un dolor transitorio provocado por la exposición de la dentina a estímulos externos como cambios de temperatura, tomar bebidas y alimentos ácidos , cepillarse los dientes demasiado fuerte o rechinar los dientes, entre otros.
Si la sensibilidad dental no se trata, impide llevar a cabo una correcta higiene bucal y puede derivar en otras patologías como caries y problemas de encías. Para prevenir los síntomas, toma nota de este decálogo de consejos:
Es recomendable cepillarse los dientes con un cepillo de filamentos suaves con extremos redondeados y superficie lisa para prevenir la abrasión del esmalte y la retracción de encías.
Utiliza un gel o una pasta poco abrasiva, usar seda dental para los espacios entre los dientes más cerrados, utiliza un limpiador lingual y cambiar el cepillo cada tres meses.
Evita abusar de alimentos ácidos que pueden desgastar el esmalte del diente, como zumos de frutas, vino, aliños de ensaladas con vinagre y refrescos.
Evita los cambios bruscos de temperatura en las comidas y bebidas.
No introduzcas objetos extraños en la boca que provoquen desgaste en los dientes, como lápices, bolígrafos, agujas…
Utiliza dentífricos y enjuagues bucales especialmente diseñados para ayudar a reducir la sensibilidad dental. Además de aliviar las molestias de los dientes, ayudan a reforzar el esmalte.
En algunos casos el dentista recomienda aplicar un barniz de flúor para proteger tu dentadura. Este método reduce la sensibilidad temporalmente, además de fortalecer los dientes.
En el caso de la sensibilidad provocada por el bruxismo, el tratamiento más efectivo es utilizar una férula nocturna durante las horas de sueño que proteja los dientes del contacto.
Cambia tus malos hábitos. Un ejemplo de ello es utilizar los dientes para un indebido, como para cortar determinados hilos o abrir algún envase.
Si las molestias continúan y se acentúan, es importante acudir al dentista para descartar problemas más graves que puedan derivan en afecciones bucales severas.
 
vivirmasymejor.elmundo.es
 
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Entre aquellos que mantienen una higiene bucal correcta a diario suele darse una duda recurrente. ¿Realmente es indispensable una limpieza? La respuesta es: sí.
Existen zonas de difícil acceso a la higiene, donde sólo puede acceder un profesional con instrumental específico, y es precisamente en esos espacios donde la placa bacteriana se va solidificando en formas de depósitos de sarro. Además, en algunos casos el apiñamiento de los dientes dificulta aún más el acceso a una correcta limpieza, lo que puede derivar en enfermedades periodontales, como la gingivitis o periodontitis.
Por lo tanto, siempre es aconsejable acudir a revisiones periódicas al dentista, que es quien debe recomendar a cada paciente la frecuencia con la que debe ser realizada una limpieza dental profesional, ya que cada persona tiene necesidades diferentes.
¿En qué consiste este tratamiento?
Básicamente en la eliminación de depósitos de sarro con instrumental de ultrasonidos. Además, acabamos la limpieza con una pasta de profilaxis para eliminar las manchas producidas por la dieta o el tabaco.
¿Podría causar algún daño a nuestros dientes o encías?
No. Una limpieza dental realizada por profesionales no debería causar ningún daño a nuestros dientes o encías. Por eso, y para evitar riesgos innecesarios, es importante que acudamos a un especialista para llevarla a cabo.
¿Las limpiezas pueden producir sensibilidad dental?
Sí. Las limpiezas dentales, en casos concretos, pueden causar cierta sensibilidad dental que no deberían durar más de una semana. Esto sucede al dejar al descubierto partes del diente que antes se encontraban cubiertas por el sarro. Esta sensibilidad, que desaparece a los pocos días, puede hacer que comer y beber sea una experiencia dolorosa.
Para evitar o mitigarla se recomienda comer o beber los alimentos templados y evitar alimentos calientes o fríos. Eso sí, si los síntomas de sensibilidad duran más de unas semanas, se debe acudir al dentista.

Fuente: vivirmasymejor.elmundo.es
 
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Si cada vez que ingieres bebidas frías o calientes o cuando comes algo dulce, sientes una punzada breve pero aguda, entonces padeces sensibilidad dental. También conocida como hipersensibilidad dentinaria o dental, se trata de un problema bastante común, de hecho, el 33 por ciento de la población lo sufre. Pero su solución es sencilla y está a tu alcance si le dedicas la atención que merece.
La hipersensibilidad es, por lo general, temporal y se reduce rápidamente. En aquellas ocasiones en que es muy severa y persistente se requerirá un tratamiento odontológico especializado. Ten en cuenta que este problema dental tiene una incidencia aún mayor entre las personas de entre 20 y 40 años y tiende a afectar más a las mujeres que a los hombres.

Causas de la sensibilidad dental

En primer lugar, y para entender por qué se produce la sensibilidad dental, hay que conocer la morfología de nuestros dientes. Cada pieza dental está compuesta por tres partes básicas. En la zona más profunda encontramos el nervio. Sobre él, protegiéndolo como si de un caparazón se tratase, se encuentra la dentina. Ésta, a su vez, está recubierta por el esmalte. Puesto que el esmalte no posee terminaciones nerviosas, la sensibilidad dental se producirá cuando la dentina quede expuesta.
Básicamente las causas de la sensibilidad son cuatro:

  • En primer lugar, la abrasión, o lo que es lo mismo, la pérdida del esmalte por el roce de un objeto. El motivo más común es una incorrecta técnica de cepillado. Un cepillado de dientes brusco o agresivo puede provocar una recesión o pérdida de las encías y que la zona cervical del diente –el cuello– quede al descubierto.
  • En segundo lugar se encontraría la atricción o el desgaste exagerado producido por el contacto diente con diente, ejemplo de ello puede ser el bruxismo –apretar los dientes de manera voluntaria o involuntaria–.
  • La erosión sería el tercero de los motivos causantes de la hipersensibilidad. Los agentes químicos causantes de la erosión de esmalte dental pueden encontrarse en dietas ricas en alimentos con una elevada acidez, en ciertos productos que se utilizan en los blanqueamientos o en los ácidos gástricos. En este sentido, es frecuente encontrar casos de sensibilidad dental puntual en enfermos de bulimia o en mujeres embarazadas que manifiestan vómitos recurrentes durante el período de gestación.
  • Por último, ciertos procesos odontológicos como la ortodoncia pueden ser la causa de la recesión gingival o de encías que, a su vez, desembocaría en la sensibilidad.

Existe la falsa creencia de que otros procedimientos, como la limpieza bucodental o el tratamiento periodontal también provocan la pérdida de encías y, por tanto, hipersensibilidad. En este punto es preciso aclarar que el causante de la sensibilidad es el sarro acumulado en el cuello de los dientes que, tras su eliminación por parte del odontólogo, puede dejar al descubierto la zona cervical.
 
 Fuente: webconsultas.com

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Los problemas dentales que más solemos confundir

¿Tengo una caries o sensibilidad dental? ¿Me sangran las encías como respuesta a una gingivitis o simplemente me cepillo demasiado fuerte? Estas dudas sobre problemas dentales, que se producen cuando los síntomas entre una afección y otra son similares, nos pueden desconcertar a la hora de identificar nuestra afección y, en consecuencia, a no iniciar el tratamiento adecuado.

  • ¿Sensibilidad dental o caries?
    Ésta es una de las grandes dudas que llegan a menudo a las consultas. Cuando el paciente consume bebidas frías o alimentos muy azucarados, puede sentir un dolor punzante en los dientes y traducirlo directamente con una caries. Sin embargo, en muchas ocasiones, es síntoma de sensibilidad dentaria. A diferencia de las caries, se debe a factores químicos o erosivos como las pastas dentales blanqueadoras, tratamientos de blanqueamiento mal realizados en casa o al consumo exagerado de bebidas ácidas. La diferencia entre ambas radica en la zona del dolor. Cuando hablamos de sensibilidad dentaria el dolor suele darse de forma generalizada o en un área concreta, mientras que el dolor por caries se focaliza en un diente o muela puntual. El diagnóstico diferencial es importante ya que comporta un tratamiento diferente.
  • ¿Gingivitis o cepillado agresivo?
    Muchas personas también acuden al dentista por un problema de sangrado de encías. Bastantes pacientes suelen identificarlo directamente como un síntoma de gingivitis, una infección que crean las bacterias en nuestra encía y que hace que se inflamen, sangren y cambien de color. Sin embargo, en muchas ocasiones este sangrado solamente se debe a un cepillado demasiado agresivo. La diferencia radica en el tipo de sangrado: cuando es espontáneo o por cepillado excesivamente fuerte el color de la encía es más rosado y no hay inflamación; mientras que en los casos de enfermedad periodontal la encía está engrosada e inflamada además de tener un color más rojizo.
  • ¿Manchas externas en los dientes o caries?
    Éste antiestético problema es bastante habitual, al igual que la confusión que suele generarse al determinar el origen del mismo. Aunque a priori se puede relacionar con la presencia de caries dentales debido a su apariencia similar, en muchas ocasiones son manchas producidas por el abuso de café y tabaco unido a una mala higiene dental. No deben tratarse a la ligera, ya que pueden ser el primer estadio de un problema mayor. Las manchas por tabaco o café son más extensas y visibles, mientras que las producidas por las caries se localizan en un punto. Lo ideal en estos casos es acudir al dentista para salir de dudas y obtener un diagnóstico certero para ver si lo recomendable es hacer una profilaxis y/o limpieza bucal.

 
Fuente: vivirmasymejor.elmundo.es
 

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Seguro que has tenido la experiencia de notar gran sensibilidad en los dientes cuando se come algo muy frío o muy caliente. Y es que sobre todo el consumo de bebidas y alimentos muy fríos, como pueden ser los helados, contribuye, sin duda, al aumento de la sensibilidad dental. Por ello, los especialistas recomiendan no estimular en exceso los dientes con hielo ni tampoco combinar alimentos fríos con otros calientes sin dejar un espacio de tiempo entre ambos.

¿Por qué se produce?

Existen diferentes motivos por los que puede producirse hipersensibilidad, también conocida como hiperestesia. En algunos casos, el rechinamiento de los dientes y las vibraciones que produce sobre el hueso derivan en una pérdida ósea y, como consecuencia, en la retracción de la encía. En otras ocasiones, la anatomía del hueso del paciente influye directamente en la salud bucodental. Existen las piezas con un hueso en el borde del diente fino, y también con hueso grueso. El fino es estéticamente más bonito y da un perfil a la encía mucho más estético, pero al ser más fino es más frágil y nos encontramos con el efecto conocido como ‘cristal de bohemia’, que va descascarillando el hueso y desgasta el esmalte, lo que contribuye igualmente a la hiperestesia.

¿Se puede evitar?

El tratamiento de la hipersensibilidad dental ha demostrado ser altamente eficaz siempre y cuando se haga correctamente y se actúe sobre la causa que la está provocando. Si se trata del rechinamiento de los dientes, el uso de una férula de descarga nocturna consigue que los síntomas desaparezcan en tres semanas. Si el origen está en una retracción de la encía hay que estudiar cada caso, ya que en algunas situaciones el problema se puede atajar cubriendo la raíz con injertos de encía, mientras que en otros, sin embargo, es preferible el uso prolongado de una pasta de dientes para piezas sensibles que bloquea la transmisión de sensaciones hacia el nervio, para quien el tratamiento más eficaz es la desensibilización con láser, una técnica indolora, inmediata, e irreversible.

La alimentación también cuenta

Una vez más, la elección de una dieta adecuada también puede echarnos una mano frente a este molesto problema. Para mantener una dentadura saludable y evitar la aparición de hipersensibilidad, los expertos siguen apostando por una dieta saludable como el mejor aliado contra los problemas bucodentales. El yogur, los quesos, la leche, los huevos, carnes de vaca, pollo y pescado, así como las frutas, verduras y hortalizas se encuentran entre los alimentos más recomendables para favorecer el desarrollo de los dientes y la absorción del calcio necesario.
Los alimentos que ayudan a limpiar y fortalecer los dientes y las encías, y combatir las bacterias que se acumulan en la placa son los que poseen vitaminas C y A, flúor y calcio, como la naranja, la mandarina y el pomelo. Fortalecen las encías y ayudan a curar la gingivitis y la periodontitis, aunque deben ser consumidas con moderación ya que los ácidos pueden debilitar el esmalte. Otros alimentos como la zanahoria, el plátano, la manzana o las espinacas contienen altos niveles de flúor, lo que ayuda a fortalecer las piezas dentales y el esmalte.
No obstante, por encima de todo, los especialistas recomiendan evitar la acidez y, por ello, las bebidas carbonatadas, que reducen el PH bucal y favorecen la aparición de sensibilidad. Estas recomendaciones deben ser tomadas muy en cuenta por los pacientes que padecen hernia de hiato, cuyo PH bucal suele ser elevado, así como entre las personas que tienen el hábito de comer limones con piel incluida, masticar hielos, y los que sufren o han sufrido episodios de bulimia, ya que aumenta drásticamente la acidez bucal, destruyendo de forma agresiva el esmalte y causando una hiperestesia importante.
 
Fuente: hola.com
 
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