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ACTUALIDAD DENTAL

Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







¿Eres de los que acostumbra a refrescarse con bebidas isotónicas? Si la respuesta es sí, debes saber que este hábito cotidiano, aparentemente inofensivo, podría intervenir negativamente en tu salud bucodental.
Es cierto que este tipo de bebidas pueden ayudar al organismo en determinados momentos, siempre y cuando se consuman de forma moderada. Por ejemplo, después de un duro entrenamiento pueden servirnos para reponer el agua y los electrolitos que nuestro cuerpo ha ido perdiendo durante el ejercicio. También pueden utilizarse a modo de suero fisiológico para reponer el nivel de agua en pacientes que han sufrido procesos diarreicos o vómitos.
Sin embargo, el abuso de este tipo de bebidas puede desencadenar un problema en nuestra salud dental. Además de hidratos, sales minerales y agua, contienen ácido cítrico, un aditivo que puede dañar el esmalte dental dejando la dentina en la superficie, provocando sensibilidad dental e incluso favoreciendo el desarrollo de caries. Este aditivo también está presente en determinadas frutas como manzanas, kiwis, naranjas y limones, por lo que es preferible no abusar de ellas.
Los expertos recomiendan utilizarlas para lo que fueron creadas (reponer las sales minerales o electrolitos perdidos durante el ejercicio a través del sudor) y no consumirlas de manera habitual como si fueran agua. Además, insisten en la importancia de esperar unos minutos para realizar el cepillado después de consumir bebidas isotónicas, muy carbonatadas o frutas ácidas. De esta forma permitimos que el esmalte suavizado pueda volver a endurecerse, evitando su deterioro y el riesgo de erosión.
En este caso el cepillado debe incluir, como en el resto del año, la limpieza de encías, lengua y mucosas. También es recomendable la utilización de dentífricos, cepillos de dientes y enjuagues bucales especialmente diseñados para tratar la sensibilidad dental, ya que además de aliviar las molestias proporcionarán una protección más duradera.
 
Fuente: vivirmasymejor.elmundo.es
 
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Es sabido que la alimentación es determinante en nuestra salud general por lo que, lógicamente, influye en el estado de nuestra salud bucodental.
Existen nutrientes cuya participación en la formación y salud de los dientes y las encías es fundamental. Entre ellos se encuentran: calcio, fósforo, flúor, las vitaminas D, y las del grupo B, indispensables en la dieta a todas las edades si queremos conseguir y mantener una boca sana y una sonrisa bonita.

EL CALCIO

El calcio es un elemento imprescindible en la formación de los huesos y los dientes. El 99% del calcio existente en nuestro cuerpo se encuentra en ellos. El 1% restante está en la sangre  y en el tejido adiposo.
El calcio es necesario para la transmisión de los impulsos nerviosos, para la contracción muscular, para la coagulación de la sangre y para el funcionamiento del corazón y el mantenimiento de la presión arterial. Además, previene la formación de tumores de colon y la formación de cálculos renales.
Si no se ingiere una cantidad suficiente, el organismo se ve obligado a extraerlo de los huesos para asegurar este 1%. Con ello, los huesos se debilitan por lo que, no solo se favorece la aparición de la osteoporosis, sino también de enfermedad periodontal.
El hueso que acusa antes la pérdida de calcio es la mandíbula (especialmente el hueso
alveolar, que es el que soporta al diente). Por ello, el diente pierde su soporte y aumenta su movilidad.
Al aumentar el consumo de calcio se han encontrado mejoras en los procesos inflamatorios y en la movilidad dental. Por esto es especialmente conveniente aumentar el aporte de calcio en personas que sufren enfermedad periodontal.
Dónde se encuentra: principalmente en la leche y sus derivados. El aporte óptimo de calcio se consigue con unos cinco o seis vasos de leche, tanto entera como desnatada, cinco o seis yogurt o unos 150 gr. de queso en porciones, manchego o de bola.
Hay otros alimentos que contienen calcio como los cereales, las verduras u hortalizas de color verde oscuro, las nueces, las habichuelas y el pescado pequeño que pueda comerse con espinas como sardinillas o boqueroncillos.

EL FÓSFORO

El fósforo es el segundo mineral más abundante del organismo (1%). Su metabolismo está muy relacionado con el del calcio. Junto a este, constituye la estructura de los huesos y los dientes. Entre otras funciones, contribuye a mantener la actividad del sistema muscular y el equilibrio ácido-base del organismo.
Dónde se encuentra: en alimentos de origen animal como la leche y sus derivados, los huevos, el pescado y también en alimentos de origen vegetal como las legumbres, las nueces o los calabacines.

EL FLÚOR

El flúor en su forma elemental es un gas y está dentro del grupo de los halógenos. Es el más electronegativo de todos los elementos, por lo que tiene una gran reactividad. Por ello, en la naturaleza se encuentra frecuentemente asociado con otros elementos como el calcio.
El flúor tomado por vía oral es especialmente útil en las etapas de la vida en las que se están formando los dientes. La acción del flúor refuerza la estructura del esmalte dental, protege contra la caries y remineraliza el esmalte. Pero un exceso de dosis puede alterar la estructura dental provocando lo que se conoce como fluorosis.
Dónde se encentra: en el té y en otros alimentos de origen vegetal como tomates, judías, lentejas, cerezas, patatas. En animales, lo encontramos en la caballa, sardina, hígado de vaca, pescados frescos, etc.

LA VITAMINA D

La vitamina D tiene una importante función en el mantenimiento de la salud ósea y dental, ya que facilita la absorción de calcio y fósforo, los cuales son necesarios para tener huesos y dientes sanos, y para mantener en buen estado nuestro sistema nervioso. Además, mantiene los niveles adecuados de calcio en sangre.
Dónde se encuentra: en el pescado azul, aceite de hígado de pescado, margarina, huevos, leche y productos lácteos. Una parte de esta vitamina se forma en la piel por acción de los rayos solares, de ahí la importancia de exponernos al sol moderado, sobre todo los niños (están en época de formación dental y ósea) y los ancianos (disminuye la capacidad de absorción digestiva de la vitamina D aportada por los alimentos).

LA VITAMINA C

La vitamina C, además de intervenir en la formación de glóbulos rojos, favorece la absorción del hierro, aumenta la resistencia a las infecciones y tiene una acción antioxidante o antienvejecimiento.
Además, la vitamina C tiene un papel importante labor en el desarrollo y mantenimiento de la salud de dientes y encías. Interviene en la síntesis de colágeno de las encías y del resto del organismo. El colágeno es necesario en la formación de la piel, músculos, vasos, órganos internos, etc. y su función es fundamental en los procesos de reparación y cicatrización de estos tejidos.
Además, interviene en la formación de cartílago, tendones, huesos y dientes, favoreciendo la adecuada formación de material osteoide y la función de los osteoblastos. Por otro lado, la vitamina C protege la integridad de los vasos sanguíneos, manteniendo su adecuada permeabilidad, con lo que a nivel del periodonto protege de los ataques bacterianos.
Por todo ello, el déficit de vitamina C produce una menor resistencia a las infecciones y una alteración en la cicatrización de las heridas que se hace más lenta.
Si el déficit es pronunciado, se producen síntomas como tumefacción y hemorragia de las encías y facilidad para que salgan hematomas con golpes mínimos.
Si progresa, se producen pérdidas dentarias. Estos son los síntomas característicos del escorbuto. Esta enfermedad era frecuente en los marineros que se embarcaban largas temporadas sin consumir fruta fresca.
Dónde se encuentra: en las frutas conocidas como cítricos (naranja, limón, mandarina, pomelo, etc.), kiwi, soja fresca, tomates, pimiento verde, lechuga, patata, coliflor, etc.

LA VITAMINA A

La vitamina A es una vitamina liposoluble fundamental para el buen estado dela piel y las mucosas e interviene en la función de la visión. Es importante para el desarrollo del sistema nervioso y la formación de hormonas sexuales.
Además, interviene en la formación y desarrollo de los huesos y los dientes, previene las infecciones y tiene función antioxidante y anticancerígena.
Su déficit produce alteración de la estructura de huesos y dientes y resecamiento de las mucosas con lo que aumenta la predisposición a caries e infecciones.
Dónde se encuentra: en alimentos de origen animal (en forma de retinol) como pescado azul, hígado, yema de huevo, mantequilla, queso, leche entera o enriquecida. También se encuentra en alimentos de origen vegetal (en forma de betacaroteno) como albaricoque, melón, zanahoria, mango, melocotón, espinacas, coles de Bruselas, tomate, nísperos, etc.

VITAMINA (Grupo B)

– Vitamina B2
La vitamina B2 o Riboflavina tiene varias funciones, como la participación en la formación de anticuerpos y glóbulos rojo y el mantenimiento de una piel y unas mucosas sanas. Su déficit produce glositis (inflamaciones de la lengua),estomatitis angular (fisuras o grietas en la piel que se irradian desde los ángulos de la boca y a veces hasta la mucosa bucal) y queilosis de los labios (fisuras dolorosas en los labios superior e inferior).
Dónde se encuentra. Son fuentes de vitamina B2 la leche, queso, huevos, hígado, legumbres, vegetales verdes y levadura de cerveza.
– Niacina
Tiene varias funciones en el organismo entre las que se encuentran un papel fundamental en el funcionamiento del sistema nervioso y en la síntesis de hormonas sexuales. Pero además mantiene la salud de la piel.
Parece ser que tiene un papel importante en la prevención de la periodontitis. Su administración mejora las glosistis (inflamación de la lengua) y lengua atrófica (la superficie de la lengua se ve alisada, generalmente enrojecida, carece de las papilas normales y puede ser dolorosa).
Dónde se encuentra: en el hígado, carnes magras, cereales, legumbres y levadura de cerveza.
– Vitamina B12
La vitamina B12 o cianocobalamina tiene importantes funciones en el organismo como la participación en la maduración de glóbulos rojos, en la absorción de hierro, en la estructura del sistema nervioso y en la síntesis de ADN.
Parece ser que corregir los déficit de vitamina B12 mejora las periodontitis.
Dónde se encuentra: en carnes, vísceras, huevos, pescados y productos lácteos. Esta vitamina no está presente en alimentos de origen vegetal, por lo que falta en regímenes vegetarianos estrictos.
 
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La dieta, o lo que es lo mismo, la alimentación, juega un papel clave en nuestra salud. Tal es así que resulta ciertamente común que los médicos nos recomienden evitar ciertos tipos de dietas, caso de aquellas ricas en grasas, para prevenir el desarrollo de enfermedades muy graves y potencialmente mortales, entre otras las cardiovasculares y la diabetes. Y llegados a este punto, ¿qué sucede en el caso específico de la salud oral? Es bien sabido que abusar del azúcar dispara el riesgo de caries y, por ende, de pérdida de nuestras piezas dentales. Pero, más allá de un alimento o nutriente específico como es el azúcar, ¿la dieta en general también tiene un efecto, positivo o negativo, sobre la salud de nuestro dientes y encías? Pues sí. De hecho, un estudio dirigido por investigadores de la Facultad de Odontología de la Universidad de Washington en Seattle (EE.UU.) muestra que las dietas ricas en alimentos pro-inflamatorios, caso de los carbohidratos y las grasas trans, aumentan, y mucho, el riesgo de que perdamos nuestras piezas dentales.
Como explica Georgios Kotsakis, director de esta investigación publicada en la revista «Clinical Nutrition», «los efectos deletéreos de los patrones dietéticos cariogénicos sobre la pérdida dental están bien caracterizados, pero la contribución de la inflamación sistémica transmitida por la dieta permanece inexplorada. Estudios recientes han revelado el papel protector de algunos nutrientes específicos sobre la salud periodontal. Sin embargo, todavía no se ha podido establecer que la dieta en general sea un factor de riesgo modificable para la salud bucodental».

Las dietas ricas en carbohidratos y grasas trans promueven la pérdida de nuestros dientes

Para llevar a cabo la investigación, los autores analizaron los historiales dentales y los hábitos dietéticos de 6.887 adultos participantes en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Estados Unidos 2009-2010 (NHANES 2011-2012) y 2011-2012 (NHANES 2011-2012). Y asimismo, dividieron a los participantes en cuatro grupos –o ‘cuartiles’– en función del grado, mayor o menor, de inflamación potencial asociado a su alimentación, para lo cual utilizaron el denominado ‘Índice de Inflamación de la Dieta’ (IID).
Pero, exactamente, ¿qué es este IID? Pues, básicamente, un parámetro que indica los niveles sistémicos –esto es, en el conjunto del organismo– de citoquinas proinflamatorias asociados al consumo de unos nutrientes específicos. Así, y cuanto mayor sea la inflamación promovida por los nutrientes contenidos en la dieta, mayor será el índice inflamatorio de ese tipo de alimentación.
Como indica Georgios Kotsakis, «consideramos que los pacientes seguían una dieta pro-inflamatoria si su alimentación era particularmente rica en carbohidratos, grasas trans o conllevaba una elevada ingesta calórica».
Los resultados mostraron que, comparados frente a aquellos en el cuartil más bajo de IID –o lo que es lo mismo, el 25% de los participantes cuya alimentación se asociaba al menor IID–, los adultos en el cuartil más alto habían sufrido de media la pérdida adicional de 0,84 piezas dentales. Una diferencia notable –supone prácticamente la pérdida de un diente– relacionada directamente con la dieta y que se mantuvo invariable en todos los subgrupos de edad, incluido el de mayores de 50 años.
Como refiere el director de la investigación, «es importante seguir una dieta rica en alimentos antiinflamatorios, caso de los ácidos grasos omega-3, la fibra y la vitamina D, para prevenir la aparición de enfermedades inflamatorias».

Higiene y alimentación

En definitiva, y con objeto de evitar la pérdida de nuestras piezas dentales, debemos prestar una especial atención no solo a nuestra higiene oral, sino también a nuestra alimentación. Y durante toda la vida, dado que la inclusión en la dieta de nutrientes pro-inflamatorios aumenta el riesgo de perder nuestras piezas dentales a cualquier edad.
Como concluyen los autores, «la adherencia a una dieta antiinflamatoria se asocia con una menor pérdida de piezas dentales. Así, nuestros resultados sugieren que los patrones dietéticos son un factor modificable para la pérdida dental en la población adulta y apoyan la prevención de la pérdida de piezas dentales en la agenda de intervenciones dietéticas de salud pública para prevenir las enfermedades inflamatorias crónicas»
 
Fuente: ABC.es
 
 
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El refresco es el peor enemigo de nuestra sonrisa: silente, invisible, nos acecha día y noche. No vemos el ataque y, sin embargo, cada mañana al despertar nuestro diente desaparece un poco más. Es el terrorífico guión de lo que el desgaste dental está haciendo ahora mismo en su boca. El estrés tiene bastante que ver: además de fatiga, dolor de cabeza, molestias gástricas, tensión muscular… provoca bruxismo y cambios en el pH de la boca que, como mal menor, hacen que sus dientes cambien de color. Veamos qué es, cómo prevenirlo y qué tratamientos corrigen sus consecuencias.
Las alarmas han saltado. Que los dientes se desgastaran era hasta ahora un achaque de la edad, pero hoy se ve demasiado frecuentemente en jóvenes, por lo que hay que frenarlo cuanto antes. La expectativa de vida crece y tenemos que conseguir una dentición sana, bonita y funcional durante más años. Y es que nadie está a salvo: tres de cada cinco adultos padecen este desgaste, aunque vivan relajadamente o se laven los dientes con fruición, a lo que también hay que añador el estrés, la dieta, el estilo de vida y ciertas intolerancias y trastornos alimenticios.

¿Qué ocurre exactamente cuando tomamos un refresco?

Primero se come el esmalte hasta que llega a la dentina, produciendo sensibilidad. Provoca pérdida de altura de los dientes, en longitud y volumen, haciendo que la sonrisa se retraiga marcando arrugas peribucales (la sintomatología de Popeye) y horizontales sobre el labio superior e inferior. Además de limitaciones funcionales por problemas en la oclusión, la relación entre dientes superiores e inferiores puede derivar en molestias musculares en la cara, cuello y espalda. La dificultad de detectarlo e interceptarlo mediante prevención es fundamental, ya que en determinados casos se produce de una manera lenta y puede pasar desapercibida tanto para el paciente como para el dentista. Cada milímetro de longitud de diente que perdemos nos hace envejecer diez años.

De nuevo, el estrés

Cuánto puede afectarle el desgaste dental depende de la estructura genética de su diente, del tipo de agresión y de su capacidad de defensa. Hasta ahora se creía que, sobre todo, era un ataque físico: el que causa el bruxismo. Pero utilizar una férula de descarga solo evita uno de los problemas, ya que en el desgaste dental es casi más importante cómo afecta el pH de la boca, según se demuestra en los último sestudios. Hoy sabemos que, sobre todo, lo originan causas químicas. Internas, por los ácidos del reflujo gastroesofágico, que afecta al 60% en algún momento de su vida, y los que provocan ciertos trastornos de la alimentación o intolerancias alimentarias que cursan vómitos.
El estrés, no desayunar lo que debemos, abrir latas de refrescos sin parar o creernos deportistas de élite; así como seguir a pies juntillas todas las tonterías que dicen las celebridades en Internet (como beber agua con limón, en ayunas o no, o hacer del vinagre de manzana el nuevo elixir antigrasa), son algunas de las causas que llaman externas o medioambientales. Pero, ¿quién no toma un zumo de naranja por la mañana? ¿Y cuántos están limitando los lácteos? Bebidas isotónicas, carbonatadas, colas… Todas ellas contienen ácido cítrico que provoca un descenso en el pH de la boca y acelera el desgaste.

Bebidas que cambian el pH de su boca

Correr a por su cepillo de dientes mientras apura las últimas gotas del zumo o su refresco favorito es aún peor: No sabemos por qué nadie dice que después de tomar una bebida ácida, como el jugo de cítricos del desayuno, hay que esperar al menos 20 minutos antes de lavarse los dientes para no frotar el ácido contra el diente haciendo que se desgaste aún más. Otra recomendación de los especialistas es que si no podemos evitar las bebidas gaseosas, mejor tomar a la vez alimentos. Y si queremos aromatizar la ensalada con limón, poner unas rodajas impregnadas en aceite.
Las bacterias que viven en nuestra boca también atacan. El desgaste por erosión ácida puede provenir de la gran cantidad de bacterias que viven en su interior. Bien por falta de mantenimiento o hábitos, hay veces que las bacterias se descontrolan haciendo que los dientes pierdan hueso sin parar.
La medicación es otra de las amenazas. No solo hablamos de las tetraciclinas, que sabemos que tiñen los dientes, sino que tomar más de tres medicamentos al día hace que nuestras glándulas salivales pierdan la capacidad de proteger nuestro esmalte.

La importancia de la saliva

Cada día se produce una sucesión de agresiones que, si superan los mecanismos de defensa del diente, pueden desencadenar un deterioro precoz que conduzca a la destrucción de la dentición. Empezando por el esmalte, responsable de la dureza, la resistencia y el color.
La saliva es la primera línea de defensa de la boca. Un sistema natural que nos provee de protección, lubricación, humectación, capacidad antimicrobiana, remineralización… Arrastra las bacterias y lubrica las superficies en los constantes movimientos de los dientes. Traducido, la saliva nos protege de sufrir daños ante gestos tan comunes como machacar las tapas de los bolígrafos o abrir botes con las muelas; de que no rayemos los dientes al mordisquear muslos de pollo o costillas; hace de aduana de la fauna (bacteriana) que entra con los besos ajenos y trata de compensar una relativa higiene.

Qué se puede hacer

Como medidas de prevención, combatir el bruxismo diurno con la risa y el nocturno con férulas (miorrelajantes, de descarga o Michigan); comer mientras beba refrescos, zumo de naranja o limón, café o vino; mejorar la higiene y utilizar aceite de oliva para combatir bacterias (el aceite impide que el estreptococo mutans desencadene erosión o desmineralización) y vigilar que la producción de saliva no decaiga (durmiendo con la boca abierta o abusando del alcohol). Si se detecta pronto, la solución pasa por remineralizar el diente (y combatir las causas que lo provocan). Existen tipos de flúor de alta concentración o barnices de flúor que sellan bien. En casa toca cepillarse con pastas remineralizantes y enjuagarse con colutorios que lleven flúor. También se pueden aplicar geles que cubren los dientes con un aceite, ayudando a que los ácidos no viajen bien por la superficie. Y si llegan tarde, siempre quedarán las carillas.

Fuentes: elpais.com

 
 
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TRATAMIENTO DENTAL POST BULIMIA. Bulimia: trastorno alimenticio  y efectos sobre la salud bucal.

La bulimia es un trastorno alimenticio. Las personas que lo padecen entran en un ciclo: atracones de grandes cantidades de comida, con purgas, vómitos, uso de laxantes, ejercicio y ayuno excesivos, varias veces por semana. Existen ciertas condiciones que tienden a presentarse con la bulimia; por ejemplo: tres cuartas partes de los bulímicos tienen trastornos de ansiedad graves, y muchos experimentan depresión. Las personas con bulimia también pueden desarrollar la dependencia hacia el alcohol o las drogas. Estas afecciones pueden también afectar la salud dental y medicamentos para tratarlos pueden afectar a su vez el plan de tratamiento dental.

Para un diagnóstico adecuado es necesaria una entrevista psiquiátrica que desvele la percepción que el enfermo tiene del propio cuerpo y la relación que mantiene con la comida. Asimismo, es necesaria una exploración física completa para detectar los trastornos fruto de su comportamiento alimenticio.

Efectos Bucales

Los cambios dentales en muchas personas con bulimia son a menudo reconocibles.

Con bulimia, los ácidos estomacales de los vómitos pasan a través de la boca y erosionan el esmalte dental, provocando erosión y sensibilidad dental, decoloración y posible pérdida de dientes. Los vómitos frecuentes pueden causar que sus glándulas salivales y los tejidos de la boca se hinchen y la lengua se torne seca, roja y dolorida. Además pueden pueden sufrir de faringitis crónica y pequeñas hemorragias bajo la piel del paladar.

diagnostico
diagnostico

Los vómitos frecuentes pueden erosionar el esmalte de los dientes, especialmente en el lado de la lengua de los dientes delanteros superiores. Esto aumenta el riesgo de caries en estas áreas y puede causar que estos dientes se vuelvan sensibles a las variaciones de la temperatura.

La severa erosión dental puede conducir a cambios en la mordida (oclusión) o en la forma en que sus dientes superiores e inferiores se juntan. Los dientes posteriores pueden reducirse en tamaño y algunos dientes incluso se pueden perder eventualmente. La erosión Dental puede tomar cerca de tres años para llegar a ser obvia, y no todos los bulímicos la experimentan.

Muchas personas con bulimia pueden padecer de desnutrición, la cual puede causar anemia, pobre cicatrización y puede aumentar el riesgo de la enfermedad periodontal.

Durante el tratamiento de los trastorno alimenticio, se puede tomar un tiempo para controlar los episodios de vómito inducido.

Para minimizar el daño causado por el ácido del estómago durante los episodios de vómito, enjuague su boca con bicarbonato de sodio mezclado en agua. También se debe enjuagar la boca con un colutorio que contenga fluoruro al .05 por ciento, que el odontólogo le puede prescribir.

colutorio
colutorio

bicarbonato-agua
bicarbonato-agua

No se deben cepillar los dientes inmediatamente después de vomitar, porque el ácido del estómago debilita el esmalte de los dientes y el cepillado puede causar erosión del mismo. Cuando se cepille los dientes, utilice una crema dental que contenga fluoruro. El fluoruro ayuda a fortalecer los dientes.

Para mejorar la resequedad en la boca, beba agua, la cual ayuda a mantener la boca húmeda. También existen sustitutos de la saliva que le puede recetar su dentista al igual que tratamientos diarios de flúor con prescripción de enjuagues o geles más fuertes.

Al dentista

Si usted padece bulimia, se le pueden aplicar tratamientos con fluoruro durante sus visitas a la clínica, y también, se le puede prescribir un gel de fluoruro para uso doméstico.

Las revisiones periódicas al dentista son fundamentales para detectar de manera precoz posibles caries o infecciones.

El tratamiento dental puede ser una parte importante de un tratamiento integral para la bulimia.

Ya que se puede trabajar conjuntamente con el equipo de atención médica para así coordinar de mejor manera ambos tratamientos para el trastorno de la alimentación.

Si usted tiene daño severo del diente y aún está en fase de tratamiento para la bulimia, se le puede crear una funda que cubra los dientes y los proteja de los ácidos del estómago.

Una vez que la bulimia está bajo control, puede que necesite la restauración de algunos dientes. Si se detiene la pérdida de esmalte en una etapa temprana, puede reemplazarse el esmalte con materiales llamados compuestos de resina o amalgama. La erosión más severa requiere extracción del diente. Los dientes perdidos pueden reemplazarse con puentes o implantes.

De manera primordial debe informar en clínica sobre cualquier medicamento que esté tomando, así como la dosificación respectiva. En Deltadent nos preocupamos por tu salud bucodental para que tu salud general sea plena y estamos aquí para ayudarte en todo lo que podamos.

FUENTES:

http://www.colgate.com.mx/es/mx/oc/oral-health/conditions/anorexia-bulimia/article/bulimia

http://www.dmedicina.com/enfermedades/psiquiatricas/bulimia.html
 
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