Blog DeltaDent

ACTUALIDAD DENTAL

Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







No se trata sólo de alinear un par de dientes porque están torcidos y se ven feos. La ortodoncia va más allá y persigue corregir problemas en la mordida, la mandíbula o la cara. Aunque la obsesión de los nuevos tiempos por estar perfectos parece haber desdibujado la línea entre la necesidad de someterse a una ortodoncia y la moda de hacerlo para estar milimétricamente perfectos, el auge de las ortodoncias dentales se debe al avance en los diagnósticos y las nuevas técnicas de tratamiento, así como un incremento de los adultos con ortodoncia.

Qué es la ortodoncia

La Sociedad Española de Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial (SEDO) explica que la ortodoncia persigue la normalidad en el paciente, pero no alcanzar lo ideal, es decir, la perfección. Esto significa que un tratamiento ortodóncico pretende hacer que los pacientes obtengan lo que se considera un crecimiento y desarrollo de sus dientes y maxilares dentro de su propia normalidad, con un ensamblaje “armónico” de todas las piezas.
En general, el tratamiento de ortodoncia utiliza diferentes dispositivos con la finalidad de corregir anomalías de los dientes y los huesos maxilares, obteniendo mejoras en mayor o menor grado -dependiendo del problema y las características del paciente- tanto en la función de los dientes como en el aspecto estético de la cara, así como el estado de las encías.
Como medida preventiva de cualquier alteración, se recomienda visitar al ortodoncista a los 6 años de edad -cuando empiezan a salir los primeros molares definitivos- con el fin de analizar si hacia los 12 años -cuando erupcionen los segundos molares definitivos- todo encajará. En general, el ortodoncista revisará a esas edades cómo se produce el cambio de dientes y la oclusión de los incisivos, así como el contacto que mantienen los dientes horizontal y verticalmente.
En esta etapa temprana, es posible que una radiografía revele la necesidad de colocar en los niños ‘mantenedores de espacio’ para que los molares permanentes no reduzcan el hueco reservado a las piezas dentarias definitivas cuando se caigan los dientes de leche o alteren la relación que deben mantener los dientes para una mordida u oclusión correcta.
También es posible corregir problemas generados por hábitos anormales, como la succión del dedo pulgar, mediante un tratamiento simple de tipo interceptivo, es decir, para evitar que cualquier anomalía incipiente llegue a asentarse. Cuando no se ponen medidas de ortodoncia o éstas no impiden que se desarrolle una mala mordida, la solución está en el tratamiento correctivo mediante aparatos funcionales, fijos o removibles.

Quién necesita una ortodoncia

A rasgos generales, necesitan una ortodoncia todos aquellos que presenten maloclusión de los dientes, puesto que esta anomalía puede impedir una masticación adecuada, la correcta limpieza de los dientes -con consecuencias negativas para la salud dental, como caries, pérdida de dientes, problemas de encías o desgaste del esmalte- o, incluso, generar inseguridad o hacer que los aquejados se sientan cohibidos.
Las maloclusiones o problemas de mordida pueden heredarse o ser la consecuencia de una enfermedad dental, pérdida temprana de los dientes de leche o los permanentes, un accidente o trastornos médicos, entre otras causas. Por lo tanto, puede darse en los niños, pero también estar presente en los adultos -cuando no han sido tratados durante la infancia o por problemas desarrollados a lo largo de los años, como un accidente o la pérdida de una pieza por una infección, por ejemplo-.
La desalineación de la mordida se clasifica en:

  • Tipo I: aunque los maxilares están correctamente relacionados, las piezas dentarias están adelantadas con respecto al hueso del que nacen. Puede existir apiñamiento de los dientes o no.
  • Tipo II: el maxilar superior está desplazado hacia delante, con los dientes muy adelantados con respecto a su base ósea.
  • Tipo III: la mandíbula ha superado en crecimiento al maxilar de arriba y provoca una mordida cruzada.

Entre los síntomas de una mordida incorrecta están una alineación anormal de los dientes, apariencia anormal de la cara, dificultad o molestia al masticar o morder, problemas en el habla respiración bucal y problemas de articulaciones temporomandibulares (articulaciones que unen la mandíbula con el cráneo). Para diagnosticar quién lo necesita y cómo es el tratamiento de ortodoncia que requiere y si debe ir acompañado de extracción de piezas o intervención quirúrgica, hace falta determinar el patrón morfogenético del paciente. Se trata de valorar los problemas de engranaje de los dientes y determinar dónde se origina la deformidad.
Normalmente, el ortodoncista evalúa al paciente mediante un examen clínico, a través de una radiografía panorámica de toda la boca una radiografía lateral de cráneo y gracias a unas fotografías intra y extraorales y unos modelos de yeso de la boca del paciente para registrar cómo es la mordida. No hay límites de edad para la ortodoncia; sólo en algunos movimientos ortopédicos, que únicamente es posible realizar en jóvenes, es mejor practicarlos antes de los 14 años, como es el caso de la expansión del paladar.

Problemas y enfermedades que se tratan con ortodoncia

Entre las alteraciones que necesitan ortodoncia, cabe destacar:

  • Malposición dentaria: se recurre a la ortodoncia cuando la corona de un diente está gravemente desplazada de su posición correcta.
  • Incisivos con mal ángulo: la ortodoncia con dispositivos fijos corrigen el ángulo de los incisivos superiores, inferiores y ambos, en bloque.
  • Pérdida prematura de dientes de leche: como hemos comentado anteriormente, cuando se pierde un molar es posible que se necesite colocar un ‘mantenedor de espacio’ para que el nuevo diente tenga su sitio reservado.
  • Sobremordida: los dientes anteriores de la arcada superior sobrepasan en la mordida más de la mitad de la altura de los dientes inferiores, un problema de maloclusión de tipo II, que puede solucionarse hasta cierto punto con la ortodoncia. Cuando esta alteración es fruto de problemas esqueléticos, debe corregirse en la infancia y la adolescencia (ortodoncia interceptada), porque al llegar a la edad adulta, los brackets modificarán la posición del maxilar sólo parcialmente.
  • Submordida o prognatismo mandibular: los dientes inferiores se extienden excesivamente hacia delante o bien los superiores se posicionan muy hacia atrás o hay adelantamiento de la mandíbula inferior. Se puede corregir con un expansor que se fija a la mandíbula superior para expandirla y se va ensanchando a medida que crece la mandíbula. En ocasiones se emplea una máscara facial anti prognatismo colocada alrededor de la cabeza para aplicar una fuerza en la mandíbula inferior que la va reubicando en su sitio o una mentonera alrededor de la cabeza que ejerce fuerza en la barbilla para recolocarla en su posición ideal.
  • Mordida cruzada: esta alteración en la que uno o varios de los dientes de la arcada superior quedan por detrás de los inferiores al morder es fácil de corregir en niños con un expansor fijado sobre el paladar y que se va ensanchado progresivamente cada día mediante una llave hasta que el hueso se fija. En los adultos, puede ser necesario ayudar a esta ortodoncia con una cirugía correctora.
  • Mordida abierta: cuando los dientes superiores e inferiores no se solapan y queda un hueco entre ellos al morder, se puede usar un expansor en niños como medida preventiva; aparatos y brackets en los adolescentes, pero se suele recurrir a la cirugía en el caso de los adultos.
  • Dientes rotados: la ortodoncia consigue hacer movimientos de rotación para ubicar de manera precisa el diente.
  • Línea media desplazada: se suelen emplear los brackets para hacer coincidir la línea media de los dientes superiores con la línea media de los inferiores.
  • Espacio excesivo entre los dientes: los aparatos de ortodoncia fijos consiguen cerrar espacios moviendo en bloque todo el diente (corona y raíz).
  • Apiñamiento de los dientes: se trata de una cuestión más estética, para la cual es posible utilizar la ortodoncia con el fin de ubicar los dientes o dar a la forma de la cara una posición más normal.
  • Problemas con el habla: los dispositivos de ortodoncia pueden solucionar problemas con el habla -es decir, dificultad para pronunciar ciertos fonemas correctamente- ocasionados por proyección de la mandíbula, mordida abierta, protrusión de los incisivos superiores, sobremordida horizontal, ausencia de molares superiores permanentes o deglución atípica.
  • Respiración por la boca: una placa vestibular que impida al paciente respirar por la boca puede resultar de gran ayuda en el tratamiento determinado por un otorrinolaringólogo para estos casos.
  • Apnea del sueño: hay algunas ocasiones en las que este trastorno es fruto de una alteración de la oclusión cuando el desarrollo de la mandíbula inferior no ha sido normal, por lo que el uso de la ortodoncia para arreglar la mordida puede ayudar en este trastorno.
  • Problemas de articulación de la mandíbula: en ocasiones puede resultar útil el uso de protectores bucales o de la mordida, también conocidos como férulas o aparatos. Su efectividad varía mucho entre los pacientes aquejados de trastornos de los músculos y la articulación temporomandibular, los cuales afectan a las articulaciones y los músculos de la masticación que conectan la mandíbula inferior al cráneo. Sus síntomas son dificultad o molestia al morder o masticar; chasquido o chirrido al abrir o cerrar la boca; dolor facial sordo en la cara; dolores de cabeza y oído o sensibilidad o bloqueo de la mandíbula.

Más información en el siguiente vídeo:

 
Fuente: muysaludable.sanitas.es
 
El mejor tratamiento es la prevención, pide cita con nosotros en Deltadent y te haremos una revisión completamente gratuita
pie-de-entradas



Los adornos en la dentadura están de moda. Desde hace unos años, hemos visto cómo algunos referentes del mundo del espectáculo se han lanzado a esta tendencia estética en apariencia inofensiva. Sin embargo, las repercusiones que puede producir en nuestra salud bucodental son múltiples e incluso de gravedad, por lo que debemos tener en cuenta a qué nos exponemos realmente.
1489058079_adornos-jpg
Los grillz dentales se hicieron populares en los años 80 y son uno de los adornos que hemos visto lucir últimamente a varias estrellas. Se trata de unas cubiertas que se sitúan sobre los incisivos y que están hechas de distintos materiales, como metal, oro o incluso piedras preciosas. A pesar de que son “de quita y pon”, pueden ocasionar problemas como caries dentales, roturas de los dientes, pérdida de esmalte, aumento de la sensibilidad dental e incluso enfermedad periodontal.
Otro de las tendencias dentales que se han visto en los últimos años es el “tateeth”, o lo que es lo mismo: tatuajes sobre el diente. Existen dos categorías. Los temporales son diseños que se imprimen sobre unas pegatinas que el odontólogo adhiere al diente, y que suelen durar en torno a 15 días. En cambio los permanentes, hechos con porcelana, se imprimen sobre carillas, fundas o implantes y se hornea a más de 200 grados para asegurar que no se borre con el cepillado diario. Si no se nos realiza adecuadamente se puede dañar el esmalte original, donde por cierto nunca debe realizarse directamente. Como consecuencia puede haber pérdida de esmalte, sobreexposición de la dentina y aumento de la sensibilidad dental, entre otras consecuencias negativas.
Y no nos olvidamos de los piercings dentales, que ya llevan más años popularizados entre los jóvenes. Entrarían tanto los pendientes en la lengua o el frenillo de la encía como las pequeñas incrustaciones en los dientes. Como acarrea una mayor dificultad de limpieza, las personas que los usan tienen una mayor propensión a la acumulación de bacterias, alitosis e infecciones de las encías. Además, pueden provocar erosión y fractura dental y otros daños colaterales que pueden afectar a distintas partes del cuerpo, como el sistema digestivo.
 
Fuente: vivirmasymejor.elmundo.es

 
El mejor tratamiento es la prevención, pide cita con nosotros en Deltadent y te haremos una revisión completa de manera gratuita.
pie-de-entradas



La obsesión por tener los dientes blancos o blancorexia, que impulsa a las personas a realizarse tratamientos de blanqueamiento dental frecuentes y sin control médico, puede afectar negativamente a la salud oral.
Resultado de imagen de dientes blancos
A todo el mundo le gusta lucir una sonrisa radiante porque unos dientes sanos, blancos, y correctamente dispuestos, contribuyen a dar armonía al rostro y aumentan el atractivo de una persona. Quizás por eso en los últimos años los dentistas han observado que se ha producido un significativo aumento en la demanda de tratamientos estéticos como el blanqueamiento dental.
Pero si este deseo se convierte en una obsesión por tener los dientes blancos, lo que se conoce como blancorexia, y se abusa de estos tratamientos –lo normal es realizarse uno cada cinco o seis años– o, lo que es peor, se utilizan sustancias blanqueantes sin supervisión profesional, se puede llegar a perjudicar la salud bucodental.
El blanco no es el color natural de los dientes, afirman los expertos, sino que este se asemeja más a un tono marfil y, además, está condicionado por aspectos genéticos y hábitos de alimentación e, incluso, por el consumo de ciertos medicamentos. Los tratamientos aclaran el tono, pero no siempre se puede conseguir el blanco que demandan algunos pacientes.
Las personas con blancorexia, obsesionadas por tener la sonrisa perfecta de los famosos y los modelos publicitarios, suelen recurrir a productos que se comercializan en farmacias, parafarmacias y supermercados, y hacerse los tratamientos por su cuenta, con mayor frecuencia de la recomendable, y sin supervisión especializada. Este trastorno, que afecta a ambos sexos, requiere atención psicológica, como ocurre con otro tipo de obsesiones o manías.

Riesgos del blanqueamiento sin control

Aplicarse tratamientos para blanquearse los dientes sin control puede afectar negativamente a la salud bucodental y, según advierten los dentistas, provocar efectos secundarios como grietas, hipersensibilidad dental, o lesiones en la pulpa dentaria que pueden incluso causar la muerte y pérdida del diente por una necrosis pulpar.
El blanqueamiento dental es una técnica que tiene que ser realizada por profesionales, que son los que están cualificados para determinar si una persona tiene una buena salud oral, y cuál es el tratamiento más adecuado y menos invasivo en cada caso, ya que las sustancias químicas que contienen los blanqueantes pueden irritar las encías o dañar el esmalte, y es necesario dejar pasar un tiempo entre un tratamiento y el siguiente.
Para realizar el blanqueamiento el especialista tiene que aumentar la porosidad de los dientes para que ciertas sustancias penetren en su interior, y se protegen las encías del paciente, ya que algunos de los productos utilizados, como el peróxido de hidrógeno o de carbamida, pueden resultar tóxicos a determinadas dosis, y dañar dientes y encías.
En las clínicas odontológicas se emplean, además, técnicas como el láser o el blanqueamiento por luz fría con el fin de activar las sustancias que se aplican sobre la dentadura, y el tratamiento se combina con el uso de productos en el domicilio, siempre bajo la supervisión del especialista, lo que resulta más eficaz y evita efectos secundarios indeseados.

Fuente: webconsultas.com

 
El mejor tratamiento es la prevención, pide cita con nosotros en Deltadent y te haremos una revisión completa de manera gratuita.
pie-de-entradas



El diastema es el espacio o separación existente entre dos dientes y que se produce, especialmente, en los incisivos centrales del maxilar superior (las paletas).Se trata de un problema bastante común en los niños cuando aún conservan los dientes de leche. Es más, el 97% de los niños de hasta 5 años y hasta un 50% de los que tienen entre 6 y 8 años presentan diastemas. Sin embargo, la situación mejora una vez que erupcionan los dientes permanentes, de tal manera que son únicamente entre un 2 y 7% los individuos que presentan esta anomalía.
Pero las imperfecciones de la naturaleza a veces terminan siendo ‘cools’. Si la calvicie ahora es sexy o las gafas dan un toque de intelectualidad que han convertido la miopía en trendy, ahora le llega el turno a los dientes separados. Tan «original» se ha vuelto eso de tener un pasillo interdental que algunos famosos han llegado a provocárselo artificialmente porque consiguen así un aspecto más juvenil ya que, según dicen, el defecto da una apariencia infantil. Ésta ha sido una de las múltiples extravagancias ‘made in David Delfín’: “Me puse un aparato de ortodoncia para separármelos”, confesaba en 2008.
distemia
Cuentan los rumores que Dani Martín, el ex vocalista del ‘El Canto del Loco’ también se potenció artificialmente esta separación interdental. Sea como fuere, es uno de las celebrities patrias que lucen con orgullo este tipo de sonrisa tan peculiar.
distemia
Madonna, uno de los grandes iconos de la diastema, se tuvo que corregir la dentadura para su papel en Evita pero tras el rodaje se sometió a un tratamiento que le volvió a separar la piñata y devolverle a su sonrisa su característica seña de identidad.
distemia
Terelu Campos también luce diastema en los últimos tiempos. La presentadora suplente de ‘Sálvame Deluxe’ luce una sonrisa que poco o nada tiene que ver con la que tenía cuando era la conductora de ‘Con T de Tarde’.
distemia

Iconos del diente separado

Esta tendencia en realidad tiene su origen en el sensual cine francés del siglo XX; la sonrisa imperfecta de Brigitte Bardot, con dientes separados, fue un icono en los años 50-60.
distemia
En la actualidad Anna Paquin, Vanessa Paradis o Georgina Jagger son algunas de las herederas de esa peculiar sonrisa que confiere la diastema.
diastema
Pero la idea viene de mucho atrás: en plena Edad Media, cuando Chaucer escribió los Cuentos de Canterbury, un personaje de la obra describía a las mujeres con los dientes separados como llenas de sensualidad y lujuria. Desde luego, actrices como Brigitte Bardot o Anna Paquin encajarían bien con esta descripción.
Como curiosidad, en el continente africano, tan alejado de las pasarelas de moda o de las revistas de tendencias, nacer con los dientes separados se considera una señal de buena suerte.
Aún así, no todas las celebridades están a gusto con la diastema y las hay que se arreglan este defecto bucal. Un ejemplo lo tenemos con Patricia Conde.
distemia

Pero, ¿es esta moda perjudicial para la salud bucal?

La separación de los dientes, aunque sea una cuestión esencialmente de estética, sí tiene consecuencias negativas para la salud bucal del paciente, así como para su misma salud general. La verdad es que el diastema puede producir lesiones en las encías y promover la aparición de caries, ya que los restos de alimentos pueden acumularse en el espacio interdental. Además, puede incluso originar problemas en el habla y originar una incorrecta mordida, lo que incrementa el riesgo de padecer puntuales dolores de cabeza, mandíbula, oído y cuello.
Ante la situación, los dentistas recomiendan corregir el diastema dental a través de su cierre. Son variadas las posibilidades terapéuticas para tratar la imperfección, pero uno de los más frecuentes, por razones de mínima agresión al diente y por la posibilidad de poder ser reversible, es el cierre usando carillas composite. Así, el dentista puede restablecer el aspecto de dientes rectos y cerrar los espacios entre ellos sin necesidad de acudir a la ortodoncia.
Por otro lado, también es importante destacar que se debe diagnosticar cuál es la causa de los diastemas, ya que en ocasiones será necesario no solo resolver el problema sino su misma causa. Un ejemplo de ello sería el frenillo de baja inserción, que precisaría de un tratamiento quirúrgico específico. Además, cuanto mayor es el espacio a corregir más posibilidades terapéuticas existen para solucionar el caso.
Los resultados finales del tratamiento dependen más de un correcto análisis de la sonrisa y un amplio conocimiento de reglas y patrones estéticos que del mismo tratamiento empleado. Sin embargo, para escogerlo, los dentistas clasifican los diastemas en distintos grados, que determinan el protocolo clínico que se deberá confeccionar y seguir.
Todos sabemos que las tendencias estéticas son de lo más subjetivas, y que en función de la época y del lugar son unas u otras. Sin embargo, es aconsejable no guiarse solo por circunstancias estéticas, sino tener en cuenta las consecuencias que una moda puede tener en nuestra salud. Los dentistas recomiendan corregir las imperfecciones bucales para evitar consecuencias que puedan condicionar nuestro estado general.

Fuente: divinity.es / beautyetc.es

 

El mejor tratamiento es la prevención, pide cita con nosotros en Deltadent y te haremos una revisión completa de manera gratuita.
pie-de-entradas

Las tecnologías más avanzada en

Nuestra Clínica DeltaDent


En Deltadent somos ocho profesionales expertos en todas las áreas de la odontología, dirigidos por tu dentista de confianza en Madrid: el Dr. Alberto Meriñán Sebastián, reconocido odontólogo a nivel internacional.

Más información sobre nuestra Clínica
ESPECIALIDADESFINANCIACIÓNPROMOCIONESI+DBLOG

LLÁMANOS

91 344 03 80



PIDE CITA

639 457 816



Síguenos en

Redes Sociales



SUBIR

© Deltadent 2019. Todos los derechos reservados.