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Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.






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Educar a los hijos en unos buenos hábitos de higiene dental es primordial para su salud bucal. Estos hábitos hay que establecerlos desde el momento en que comienzan a salir los primeros dientes e ir adaptándolos en la medida que van creciendo.

En DeltaDent, tu clínica dental en Madrid, te contamos cuándo empezar a cuidar los dientes y cómo crear una rutina.

¿Cuándo hay que empezar a cuidar los dientes?

Nuestros odontopediatras recomiendan cuidar los dientes de tu bebé desde el mismo momento en que aparezca su primer diente de leche. En este momento, son los padres los que se encargan de limpiar los dientes, y hasta los 7 años debe ser así.

La primera visita al dentista debe realizarse al cumplir el primer año de vida. En este momento se revisará el crecimiento del maxilar y la mandíbula, si la dentición ha erupcionado correctamente y si hay presencia de caries. Detectar un problema a tiempo puede simplificar y abaratar mucho el tratamiento.

¿Cómo establecer una rutina?

Las consecuencias de una mala higiene oral, como caries o mal aliento, están muy presentes en la población. La OMS estima que, entre el 60% y el 90% de los niños en edad escolar tiene caries. Nuestros expertos en odontopediatría en Madrid te dan estas recomendaciones.

  • Enseña a tus hijos la importancia de cepillarse los dientes; deben entender que es para eliminar “gérmenes y bacterias malas”
  • Muestrales todo lo que necesitan para limpiar sus dientes: cepillo, dentífrico, enjuague e hilo.
  • Tú eres el ejemplo. Tienes que crear una rutina con ellos e irte a lavar los dientes después de las comidas y asegurarte que los niños también lo hacen.
  • La frecuencia adecuada es 3 veces al día durante dos minutos.
  • Explícales que una mala alimentación y el consumo de azúcar también daña los dientes, por lo que hay que limitar su ingesta.

En DeltaDent somos especialistas en Odontología Infantil. ¡Pide tu cita en tu dentista de confianza en Madrid!



Frecuentemente, no se le presta la debida atención a la dentadura provisional de los niños en edad temprana. Precisamente, esta circunstancia propicia que no se cuide la higiene ni los hábitos saludables, y aparezcan las primeras caries en bebés, con nefastas consecuencias para los dientes de leche, y los definitivos.

10 años de provisionalidad

Los niños comienzan a renovar sus piezas dentales a los 5 años aproximadamente, con los incisivos frontales inferiores en primer lugar. Hasta los 1o años y medio, no termina la renovación, con los segundos molares. Son períodos aproximados: cada niño tiene un ritmo de crecimiento.

Si no son dientes definitivos, ¿por qué son tan importantes?

Existen varios motivos por los que es fundamental mantener una dentadura sana en la edad temprana:

  • Los dientes fueres son muy importantes en la alimentación (digestión), facilitando una mordida eficiente.
  • Unos dientes enfermos, pueden afectar negativamente en el aprendizaje del habla.
  • Las piezas dentales sanas, ayudarán a la formación correcta de la dentadura definitiva.
  • Los buenos hábitos higiénicos y alimenticios con la primera dentadura, obligará de forma automática a tener unos buenos hábitos con la dentadura definitiva, para la que ya no habrá recambios naturales.

Causas de las caries en edad temprana

Tal como ocurre en los adultos, las caries proliferan por unos malos hábitos:

  • Higiene nula o escasa.
  • Alimentos y refrescos ricos en azúcares (zumos, postres, chuches, golosinas…).
  • Alimentos con carbohidratos fermentables que no se eliminan con el correspondiente cepillado.

Pero también hay otros hábitos específicos de la edad:

  • Contacto con la saliva de adultos, que pueda transmitir bacterias nuevas, sin que el bebé tenga aún las defensas desarrolladas.
  • Carencia de vitamina D. Según estudios recientes, puede haber una relación entre un bajo nivel de vitamina D, y la aparición de caries. Aún no se tiene una certeza absoluta de que no se trate de una coincidencia, pero como veremos más adelante, prevenir la carencia de vitamina D, es fácil.
  • Una causa posible, no probada, puede ser la lactancia materna a demanda, que haría que el bebé permaneciera dormido con restos de leche en la boca. Hay estudios que lo corroboran, y estudios que afirman lo contrario: la leche materna protege al bebé de las bacterias que causan las caries. A este respecto, la Asociación Española de Pediatría, afirma: “Dados los probados beneficios de la lactancia y la falta de evidencias sólidas de que pueda estar asociada a caries infantiles debemos aconsejar mantener la lactancia e informar a los padres de lo importante que es un hábito de higiene bucal adecuado desde la erupción de los primeros dientes”.

Prevención de las caries en bebés

Como ya se ha comentado, las medidas de prevención de caries infantiles, no son muy diferentes a las de los adultos:

  • Mantener higiene adecuada desde la aparición del primer diente, sea con un dedal específico, gasa, o cepillo especial cuando esté indicado. Para cada etapa de crecimiento, existe un método específico.
  • Evitar ingerir exceso de azúcar, o permanecer demasiado tiempo con restos de golosinas en la boca.
  • Limpieza después de las comidas, sobre todo si el contenido en carbohidratos o azúcares ha sido alto. Emplear pasta de dientes con la proporción de flúor adecuada a la edad del bebé.
  • Evitar el intercambio de saliva entre el bebé y los adultos en la etapa temprana, cuando las defensas aún no están desarrolladas. Besos en la boca, limpieza de chupetes o tetinas en la boca del adulto, etc.
  • Fomentar la producción o ingestión de vitamina D, que fomenta el crecimiento de los huesos, y su carencia puede tener relación con la aparición de caries. La vitamina D en un 90% se sintetiza por el organismo, con la exposición de la piel a los rayos ultravioleta: más paseos y juegos al aire libre, y menos centro comercial. También se puede ingerir a través de alimentos ricos en vitamina D: hígado de bacalao y carne de pescados azules como salmón, sardinas, caballa y en menos medida, hongos y setas silvestres.

El mejor tratamiento es la prevención, pide cita con nosotros en Deltadent y te haremos una revisión completa de manera gratuita.
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Onicofagia: hábito de ‘morderse las uñas’, daña seriamente la salud bucodental. 
El problema más frecuente de la onicofagia, el hábito de morderse las uñas, afecta al 45% de los niños y al 10% de los adultos, (suele comenzar a los 4–6 años y aumenta hasta los 11 años, momento en que inicia el descenso) es la alteración que produce en la anatomía de la uña (suele volverse más ancha y más corta), además de originar pequeñas heridas alrededor de ellas que, en ocasiones, llegan a infectarse. La deformidad en las uñas puede incluso confundirse con problemas más serios, como la artritis psoriásica, lo que dificulta el trabajo de diagnóstico de los médico.
Antes de volver a morderse las uñas, además de un tema estético y de apariencia, piense en todos los gérmenes que se han ido acumulando bajo las mismas y que irán a parar a su boca: un análisis de las uñas de trabajadores de hospital desveló que los más frecuentes son Staphylococcus y Cándida, y ambos pueden producir infecciones. Más allá del problema estético, la onicofagia produce daños colaterales en otras partes del organismo, como la boca y el intestino. Esta parte del cuerpo no es tóxica en sí misma, lo dañino son los gérmenes o sustancias tóxicas que se hayan tocado y que pueden acumularse en esa zona.

Pero además, la onicofagia o el hábito de morderse las uñas es el culpable de otras alteraciones que afectan a la salud bucodental, a parte de las heridas en los dedos e infecciones intestinales.

1. Desgaste de dientes

Otra consecuencia de morderse las uñas es el desgaste de los dientes, en concreto, de los incisivos superiores e inferiores: provoca microtraumatismos que desprenden partículas de esmalte, lo cual hace que las piezas se vayan recortando. En casos severos, puede haber microfracturas del borde incisal (borde de los incisivos). Otros problemas son el apiñamiento de las piezas dentales, originado por la presión que se ejerce sobre los dientes al morderse las uñas de forma continua y cuya solución pasa por colocar un aparato de ortodoncia para que vuelvan a su lugar; y el desprendimiento de los empastes.

2. Alteración en la mandíbula

El hábito de morderse las uñas produce trastornos en la mandíbula que suelen identificarse por dolor y problemas al masticar. La posición forzada de la mandíbula al morderse las uñas puede provocar alteraciones en la articulación temporomandibular, ocasionando ruidos al morder y dolor. Existen férulas transparentes que cubren todos los dientes para evitar que el paciente se las muerda.

3. Lesión en encías

Al mordisquear la uña pueden clavarse pequeños trozos de las mismas entre la encía y el diente, produciendo lesiones que, en los casos más graves, dan lugar a gingivitis (inflamación de las encías) y enfermedad periodontal (inflamación y sangrado de la encía y mal aliento). “En estos casos, es necesario aplicar antibióticos y realizar raspados en la zona, además de limpieza”, indica la odontóloga.

NO REGAÑE A LOS NIÑOS

Al ser un problema de origen psicológico, puede haber un efecto rebote y provocar angustia. Lo ideal es utilizar refuerzos positivos  premiando al niño cuando no se las muerda. La onicofagia se considera un trastorno nervioso por ello lo recomendable es realizar un tratamiento multidisciplinar, con odontólogo y psicólogo, para obtener mejores resultados.  Es esencial que el sujeto esté dispuesto a abandonar el mordisqueo para tener éxito.

Si te muerdes las uñas, nuestro consejo es que pidas cita en nuestra clínica para realizar una revisión del estado de tu salud bucodental completa para prevenir y solucionar los problemas que se puedan haber desarrollado.

FUENTE: http://elpais.com/elpais/2016/02/02/buenavida/1454403476_927689.html

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En Deltadent somos ocho profesionales expertos en todas las áreas de la odontología, dirigidos por tu dentista de confianza en Madrid: el Dr. Alberto Meriñán Sebastián, reconocido odontólogo a nivel internacional. Nuestro equipo de dentistas en Concha Espina Chamartín, altamente cualificado, junto a las más avanzadas tecnologías, consigue ofrecer siempre los mejores resultados posibles, tanto a nivel estético como de salud bucodental.

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