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Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







¿Qué provoca la sensiblidad dental y cómo puede evitarte o tratarse?
Es fácil saber cuándo tienes dientes sensibles. Si te duelen al comer tu helado favorito o al tomarte una taza de café caliente, eso quiere decir que tus dientes están más sensibles de lo normal. Aunque muchos padecen este problema, pocos saben que lo tienen y otros ignoran que se puede tratar. 
La sensibilidad en los dientes, por lo general, es causada por comer o beber algo caliente, frío, dulce o acídico. Bajo condiciones normales, la dentina subyacente del diente (la capa que rodea directamente el nervio) está cubierta por el esmalte en la corona dental, y las encías que rodean el diente. Con el tiempo, el recubrimiento de esmalte puede hacerse más delgado, proporcionando así menos protección. Las encías pueden también retraerse con el paso del tiempo, exponiendo la superficie de la raíz subyacente de la dentina.
¿Qué relación hay entre el helado o un refresco fríos y el café o una sopa calientes con tus dientes? No es que a tus dientes no les gusten, es que cuando padeces de dientes sensibles, los extremos de temperatura (muy frío o muy caliente) se sienten aún más. El helado y el café son buenos ejemplos, pero sucede también con un vaso de agua fría o una sopa. Incluso, puedes sentir ese mismo estremecimiento cuando te cepillas o usas el hilo dental.
Normalmente los dientes están protegidos y no tienen esa hipersensibilidad. El esmalte cubre la corona de los dientes, la parte blanca de tu sonrisa. El cemento dental protege la raíz de los dientes y las encías la cubren. Pero cuando falta esa protección, las sensaciones externas llegan, como decíamos anteriormente,  directo a la dentina y esta las transmite al nervio interno del diente.
Los dientes se vuelven sensibles por muchas causas. La falta de higiene de tu boca, así como el sarro y la edad, pueden desgastar el esmalte. También puede suceder cuando te fracturas un diente. Y lo más común es cuando tus encías se retractan, es decir se suben, dejando al descubierto la raíz. Tus encías se pueden retractar cuando te cepillas muy fuertemente resintiendo tus encías, o cuando desarrollas una enfermedad de las encías causada por el exceso de placa bacteriana que las inflama y con el tiempo destruye sus tejidos haciendo que se despeguen del diente.
Afortunadamente los dientes sensibles pueden tratarse. La pasta dental especial para dientes sensibles es el tratamiento más sencillo y económico. Esta pasta cubre tus dientes con componentes que bloquean la transmisión de sensaciones hacia el nervio. Pero eso no sucede de la noche a la mañana, debes usarla durante varias semanas para obtener resultados. Como hay tantas marcas de pastas en el mercado, elige las que tienen el sello de aprobación de la Asociación Dental Americana (American Dental Association).
Cuando la pasta no es suficiente, tu dentista te puede recomendar otros tratamientos. Si tu problema es por el esmalte dental desgastado, el gel de fluoruro ayuda a fortalecerlo y así reducir la transmisión de sensaciones a los nervios. Por otro lado, si tu problema se debe a que tus encías se retractaron, tu dentista puede aplicarte un sellante que une la encía a la raíz del diente.
Si definitivamente no te funciona ningún tratamiento, puede ser que la raíz del problema sea más profunda, es decir, que el problema esté en la raíz de tus dientes. En ese caso necesitarás un tratamiento de endodoncia, más conocido como “tratamiento de conductos”. Pero no te angusties, pues no es lo más común. Lo importante es que sepas que los dientes sensibles tienen muchas soluciones, y mientras más rápido descubras que tienes este problema, y empieces a tratarlo, mejor.
¿Qué la causa?
La exposición de la dentina puede ocurrir debido a varios factores. Algunas de las razones más comunes son:

  • La retracción de encías debido a la edad o al cepillado dental inadecuado.
  • El consumo de bebidas acídicas (tales como el agua carbonatada), las cuales causan la erosión del esmalte y la exposición de la dentina.
  • El “rechinamiento” de dientes – de hecho, esto puede causar que una persona sienta sensibilidad en la mayoría, o en todos, los dientes.
  • El cepillarse con una crema dental muy abrasiva, cepillarse de forma incorrecta y/o cepillarse más de tres veces al día podría dar como resultado la pérdida de esmalte.
  • La enfermedad de las encías, que puede causar la retracción de encías.
  • Un diente astillado o quebrado puede exponer la dentina.

Además, algunos tratamientos dentales pueden causar sensibilidad. Se sabe que los tratamientos tales como el blanqueamiento de dientes, las limpiezas dentales profesionales, la colocación de brackets o de un implante dental causan sensibilidad durante o después del procedimiento.
¿Qué puedo hacer al respecto?

  • Utilizar un cepillo dental de cerdas muy suaves.
  • Cepillarse correctamente para ayudar a prevenir la abrasión del esmalte y la retracción de encías.
  • Utilice una crema dental especialmente formulada para ayudar a reducir la sensibilidad.
  • Un odontólogo profesional puede:
  • Aplicar un barniz de flúor en las áreas sensibles para ayudar a fortalecer el diente.
  • Recetar una crema dental con alta concentración de flúor para utilizar todos los días.
  • Colocar una restauración dental para fortalecer las áreas que han perdido el esmalte.

Al final, ya sea que necesite un procedimiento en la clínica dental o productos sin receta médica, el paso más importante es visitar a un profesional de la salud bucodental para que determine la causa de la sensibilidad en los dientes y le ayude a encontrar una solución que funcione.
 
 
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¿Has sentido molestias en los dientes al beber algo frío o al comerte un helado este verano? ¿Te duele cuando te cepillas los dientes o usas el hilo dental? No hay duda, tus síntomas son el reflejo de un problema de sensibilidad dental, un dolor transitorio provocado por la exposición de la dentina a estímulos externos como cambios de temperatura, tomar bebidas y alimentos ácidos , cepillarse los dientes demasiado fuerte o rechinar los dientes, entre otros.
Si la sensibilidad dental no se trata, impide llevar a cabo una correcta higiene bucal y puede derivar en otras patologías como caries y problemas de encías. Para prevenir los síntomas, toma nota de este decálogo de consejos:
Es recomendable cepillarse los dientes con un cepillo de filamentos suaves con extremos redondeados y superficie lisa para prevenir la abrasión del esmalte y la retracción de encías.
Utiliza un gel o una pasta poco abrasiva, usar seda dental para los espacios entre los dientes más cerrados, utiliza un limpiador lingual y cambiar el cepillo cada tres meses.
Evita abusar de alimentos ácidos que pueden desgastar el esmalte del diente, como zumos de frutas, vino, aliños de ensaladas con vinagre y refrescos.
Evita los cambios bruscos de temperatura en las comidas y bebidas.
No introduzcas objetos extraños en la boca que provoquen desgaste en los dientes, como lápices, bolígrafos, agujas…
Utiliza dentífricos y enjuagues bucales especialmente diseñados para ayudar a reducir la sensibilidad dental. Además de aliviar las molestias de los dientes, ayudan a reforzar el esmalte.
En algunos casos el dentista recomienda aplicar un barniz de flúor para proteger tu dentadura. Este método reduce la sensibilidad temporalmente, además de fortalecer los dientes.
En el caso de la sensibilidad provocada por el bruxismo, el tratamiento más efectivo es utilizar una férula nocturna durante las horas de sueño que proteja los dientes del contacto.
Cambia tus malos hábitos. Un ejemplo de ello es utilizar los dientes para un indebido, como para cortar determinados hilos o abrir algún envase.
Si las molestias continúan y se acentúan, es importante acudir al dentista para descartar problemas más graves que puedan derivan en afecciones bucales severas.
 
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Si cada vez que ingieres bebidas frías o calientes o cuando comes algo dulce, sientes una punzada breve pero aguda, entonces padeces sensibilidad dental. También conocida como hipersensibilidad dentinaria o dental, se trata de un problema bastante común, de hecho, el 33 por ciento de la población lo sufre. Pero su solución es sencilla y está a tu alcance si le dedicas la atención que merece.
La hipersensibilidad es, por lo general, temporal y se reduce rápidamente. En aquellas ocasiones en que es muy severa y persistente se requerirá un tratamiento odontológico especializado. Ten en cuenta que este problema dental tiene una incidencia aún mayor entre las personas de entre 20 y 40 años y tiende a afectar más a las mujeres que a los hombres.

Causas de la sensibilidad dental

En primer lugar, y para entender por qué se produce la sensibilidad dental, hay que conocer la morfología de nuestros dientes. Cada pieza dental está compuesta por tres partes básicas. En la zona más profunda encontramos el nervio. Sobre él, protegiéndolo como si de un caparazón se tratase, se encuentra la dentina. Ésta, a su vez, está recubierta por el esmalte. Puesto que el esmalte no posee terminaciones nerviosas, la sensibilidad dental se producirá cuando la dentina quede expuesta.
Básicamente las causas de la sensibilidad son cuatro:

  • En primer lugar, la abrasión, o lo que es lo mismo, la pérdida del esmalte por el roce de un objeto. El motivo más común es una incorrecta técnica de cepillado. Un cepillado de dientes brusco o agresivo puede provocar una recesión o pérdida de las encías y que la zona cervical del diente –el cuello– quede al descubierto.
  • En segundo lugar se encontraría la atricción o el desgaste exagerado producido por el contacto diente con diente, ejemplo de ello puede ser el bruxismo –apretar los dientes de manera voluntaria o involuntaria–.
  • La erosión sería el tercero de los motivos causantes de la hipersensibilidad. Los agentes químicos causantes de la erosión de esmalte dental pueden encontrarse en dietas ricas en alimentos con una elevada acidez, en ciertos productos que se utilizan en los blanqueamientos o en los ácidos gástricos. En este sentido, es frecuente encontrar casos de sensibilidad dental puntual en enfermos de bulimia o en mujeres embarazadas que manifiestan vómitos recurrentes durante el período de gestación.
  • Por último, ciertos procesos odontológicos como la ortodoncia pueden ser la causa de la recesión gingival o de encías que, a su vez, desembocaría en la sensibilidad.

Existe la falsa creencia de que otros procedimientos, como la limpieza bucodental o el tratamiento periodontal también provocan la pérdida de encías y, por tanto, hipersensibilidad. En este punto es preciso aclarar que el causante de la sensibilidad es el sarro acumulado en el cuello de los dientes que, tras su eliminación por parte del odontólogo, puede dejar al descubierto la zona cervical.
 
 Fuente: webconsultas.com

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Una mala higiene bucal puede traer consigo enfermedades bucales que han de cuidarse como es debido. La boca es una de las zonas más sensibles de nuestro cuerpo y de las que más hay que prestar atención, debido a su contaste exposición con el exterior.
Los dientes, encías y boca en general, son propensos a sufrir enfermedades bucales producidas por microorganismos y bacterias que requieren un cuidado exhaustivo y especial que solo los profesionales saben tratar.
Según numerosos estudios de la OMS (Organización Mundial de la Salud), 9 de cada 10 personas en todo el mundo está en riesgo de sufrir algunas de las enfermedades bucales más comunes.
Pero estos datos no solo se centran en países subdesarrollados, sino que en países como España, Francia o Alemania, entre el 60% y el 90% de los niños sufren algún tipo  de infección bucal. Estos datos revelan que, normalmente, la sociedad no está informada sobre las enfermedades bucales y no llevan a cabo un cuidado bucal óptimo en su día a día.

7 Enfermedades bucales más comunes en el mundo

En otro post anterior hablamos de los tipos de infección bucal que existen. Sin embargo, hay otras enfermedades bucales que también afectan a un gran número de la población y que son importantes destacarlas:

  1. Cáncer de boca: Principalmente, es uno de los tipos de enfermedades bucales que generalmente, afectan más a hombres que a mujeres en el mundo y cuyo rango de edad está comprendida alrededor de los 40 años. Además, cabe destacar que cerca del 90% de las causas del cáncer bucal se debe al tabaco.

Algunos de los síntomas para detectar el cáncer bucal son:
-Llagas en los labios, encías o dentro de la cavidad bucal.
-Bulto en la mejilla que puedes notar con la lengua.
-Pérdida de sensación en alguna parte de la cavidad bucal.
-Manchas de color blanco o rojo en encías, lengua o dentro de la boca.
-Dolor en la boca o atoramiento de la garganta.
-Mandíbula hinchada.
-Cambio en la voz.
Normalmente, si el cáncer bucal es detectado a tiempo se puede curar. Dependiendo de la situación en la que se encuentren estas enfermedades bucales, hay  variantes de tratamiento: cirugía, radioterapia, quimioterapia, inmunoterapia o terapia dirigida.

  1. Noma: Es una de las enfermedades bucales más frecuentes en niños de países subdesarrollados provocada por una mala nutrición y salud en general. Consiste en la pérdida de tejido de forma rápida, súbita y progresiva. 
  2. Labio leporino y paladar hendido. Los labios se desarrollan en el feto durante las semanas 4 y 7 de gestación. El labio leporino se produce cuando el tejido que forma los rasgos faciales como el labio y la boca no terminan de cerrarse. Es decir, no se unen completamente antes del nacimiento. Además, puede que el bebé también padezca de paladar hendido, el cual consiste en el mismo proceso que el labio leporino, es decir, no ha acabado de formarse por completo. Algunas de las causas de estas enfermedades bucales son desconocidas pero las más comunes son por causa genética. Este tipo de enfermedad bucal tiene solución quirúrgica.
  3. Candidiasis: Consiste en hongos que se encuentran dentro de la cavidad bucal. Su forma son aterciopeladas y de color blanco. La causa de este tipo de enfermedad bucal es debido a las pocas defensas por un sistema inmunitario débil. Aunque hay otras circunstancias que pueden aumentar las probabilidades de sufrir candidiasis bucal: esteroides, VIH o SIDA o tener malos hábitos de salud.
  4. Leucoplasia: Es otra de las enfermedades bucales más comunes en la sociedad. La OMS lo califica como una lesión blanca de la mucosa oral. Podemos distinguir dos tipos de leucoplasia: homogéneas y no homogéneas. Las primeras suelen ser predominantemente blancas y planas, en cambio, las segundas presentan una forma irregular y pueden ser blancas o rojas.
  5. Sensibilidad dental: Miles de personas en el mundo padecen de sensibilidad en los dientes. Si alguna vez has tenido este tipo de enfermedad bucal que ataca a los dientes, principalmente, habrás notado los siguientes síntomas: dolor o incomodidad al tomar una serie de alimentos, sobre todo, fríos.
  6. Boca seca: El no tener suficiente saliva en la boca ocasione graves problemas de salud. En algún momento, sí es usual tener la boca seca o la sensación de poca saliva, pero si se tiene la mayor parte del tiempo, es tiempo de preocuparse por la salud bucal. También es una parte normal del envejecimiento o incluso de algún efecto secundario de un medicamento. Pero padecerla puede provocar: infecciones, el síndrome de Sjögren, VIH/SIDA o incluso diabetes.

 
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El bruxismo es el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes con mayor o menor fuerza, ya sea mientras estamos despiertos o bien durante el sueño de manera inconsciente. Es un trastorno que puede ser temporal aunque en algunas personas se convierte en crónico, con consecuencias sobre su estructura dental y su salud en general, sobre todo maxilofacial.

El bruxismo puede afectar tanto en edad infantil como en la adulta, aunque es más frecuente a partir de la adolescencia, y suele durar hasta los 40 años si no se convierte en crónica. Afecta a entre un 10% y un 20% de la población, pero se estima que el 70% de los adultos lo ha padecido en un momento u otro.

Causas del bruxismo

El bruxismo puede tener varias causas. Una de ellas es que los dientes presenten una mala oclusión por estar mal posicionados y, por tanto, choquen los unos contra los otros al morder o cerrar la boca, con lo que se ocasiona una tensión sobre la musculatura maxilofacial y un d esgaste de la piezas bucales. Otras causas apuntarían a una reacción alérgica que provocaría un cierre involuntario de la boca como protección.

Sin embargo, la causa que va ganando más peso en los últimos años relaciona el bruxismo con el estrés de la vida urbana moderna y las tensiones. De hecho los odontólogos constataron que durante la pasada crisis los casos de bruxismo aumentaron considerablemente entre personas con la dentadura en buen estado, debido a la angustia que generaba la incertidumbre laboral. En este sentido, el bruxismo sería una respuesta inconsciente y psicosomática a la tensión similar a la que se produce en una úlcera estomacal.

El bruxismo de índole psicológica, que es el que afectaría más a los adultos, puede darse de modo involuntario e inconsciente durante la vigilia, pero es más frecuente en su vertiente nocturna, cuando no podemos controlar los impulsos de apretar y rechinar de dientes, quizás en relación a sueños y pesadillas que gestionan las tensiones del día anterior.

Este es el más difícil de identificar, puesto que al despertarnos no somos conscientes de que lo hemos padecido y, por lo tanto, es el que más problemas nos puede producir tanto en la boca como en la musculatura de las mandíbulas e incluso en los oídos. Las principales consecuencias de este tipo de nocturno bruxismo pueden ser:

  • Contracturas en la musculatura de las mandíbulas y los hombros -trapecios- que pueden volverse crónicas.

  • Dolor en el tercio superior de la espalda e incluso la espalda en general.

  • Dolor mandibular y en la zona externa de los oídos.

  • Las mandíbulas se desencajan al abrir y cerrar la boca; a la larga se puede producir una degeneración del cartílago de inserción.

  • Cefaleas.

  • Molestias en las piezas dentales y las encías que pueden volverse constantes.

Cómo detectar el bruxismo

El bruxismo no siempre es fácil de detectar, al menos en sus primeras fases, que es cuando es más recomendable hacerlo para aminorar sus síntomas, sobre todo en lo referente a los casos degenerativos del cartílago y el desgaste del esmalte de muelas y dientes, ambos procesos irreversibles y que pueden llegar a ser muy pronunciados en algunos casos. Algunas pistas que nos pueden llevar a sospechar que padecemos bruxismo, y por tanto debemos consultar con un especialista son:

  • Dolor de cabeza matinal: sobre todo en la zona lateral del cráneo.

  • Sensación de presión sobre los tienes muelas al despertarnos:como si nos hubieran estado manipulando la boca.

  • Cansancio maxilar: sentimos que la mandíbula ha hecho un esfuerzo.

  • Al abrir y cerrar la boca notamos que la mandíbula ‘salta’ en su zona de inserción, a la altura de los oídos, como si fuera a desencajarse.

  • Contracturas o sobrecarga en los trapecios similar a la que padecemos cuando estamos mucho rato leyendo o trabajando en el ordenador.

  • Si nos miramos la superficie de los dientes en el espejo, notamos que están perdiendo su topografía característica y rugosa y se están limando.

Férula de descarga. Imagen: Dominio Público.

Si experimentamos con frecuencia una parte de estos síntomas es recomendable acudir a un especialista para que busque una solución, que casi invariablemente pasa por colocarnos una férula de descarga, que no es otra cosa que un molde de resina de la parte superior de nuestra dentadura que nos acoplaremos por la noche al acostarnos y nos quitaremos por la mañana. La férula es lo bastante dura para soportar la presión y la erosión, evitando así el desgaste dental, pero también es capaz de absorber el impacto de la presión, descargando así a la musculatura y evitando el desgaste del cartílago.

 
 
Fuente: eldiario.es

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