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ACTUALIDAD DENTAL

Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







Ya ha empezado oficialmente el verano y para mucha gente esto significa irse de vacaciones, practicar más actividades al aire libre… y todos queremos estar a punto, pero no solo nos referimos a un cuerpo de playa, sino a nuestra salud en general y bucodental en particular. Porque con el calor, los cambios de rutina y la relajación que nos dan los días de descanso, a veces descuidamos nuestros hábitos de higiene bucodental.
Queremos dar algunos consejos sobre cómo cuidar los dientes durante el verano para disfrutar con la sonrisa más sana:

NUESTROS DIENTES Y LOS DEPORTES DE VERANO.

Actividades acuáticas:

  • Natación: los nadadores habituales suelen desarrollar lo que se llama el “sarro del nadador”, una serie de manchas oscuras o amarillentas en los dientes frontales que se producen por el contacto habitual con el cloro de la piscina. Este sarro suele eliminarse fácilmente con una limpieza dental profunda. Para evitarlo, lo mejor es tener especial cuidado en el tiempo que pasamos en la piscina.
  • Buceo: el síndrome del buceador (barodontalgía) se produce por el cambio de presión y por la manera en que se utilizan los reguladores de aire. Puede causar dolores en la mandíbula, problemas en el tejido de las encías u odontalgia (dolor en el centro del diente). Esta afección siempre se agrava según el estado de la salud dental del buceador, si tiene empastes, enfermedades de las encías, abscesos periodontales.

Deportes de contacto:

En el fútbol, baloncesto o voleibol no es obligatorio el uso de protectores bucales y faciales, lo que aumenta la probabilidad de que se produzcan lesiones en la zona de la boca y el rostro. Ciclismo, escalada, running al aire libre/en la naturaleza…

Usar protector bucal puede evitar que se dañen los correctores dentales u otros trabajos de ortodoncia, así como prevenir cortes en la boca, lesiones en la mandíbula y daños en los dientes.

Existen varios tipos de protectores bucales siendo el más efectivo es aquel que está hecho a tu medida por un dentista. Llevar una protección facial o bucal evita hasta un 60% de estas lesiones.

NUESTROS DIENTES Y EL CAMBIOS EN LOS HÁBITOS DE ALIMENTACIÓN.

En verano, ya sea por vacaciones, reducciones de jornada, los niños sin clase … puede que los hábitos de alimentación varíen, bien porque nos relajamos o porque tenemos más eventos sociales.
Es importante tomar conciencia de lo que supone comer con más asiduidad y tener menos disciplina en el cepillado dental. Siempre y cuando sea posible es importante que introducir alimentos que nos ayuden de forma natural a cuidar nuestra dentadura y si esto no es posible, es aconsejable masticar chicle sin azúcar para ayudar a eliminar restos que puedan causar placa.

Evitar en la medida de lo posible:

  • Evitar la ingesta de refrescos azucarados, granizados, helados y bebidas alcohólicas por ser responsables de la aparición de caries y erosionar los dientes, dañar el esmalte y producir sensibilidad dental, pudiendo incluso multiplicar el riesgo de cáncer. Lo mejor es beberlas con pajita (para reducir el contacto con los dientes).
  • Rehuir de los cambios bruscos de temperatura en los alimentos.

Incluir en la lista de la compra: alimentos refrescantes, ligeros y con mayor contenido en agua. Aunque lo normal es tener productos variados, hay una serie de alimentos para cuidar la salud bucodental que no deben faltar en tu frigorífico:

  • Frutas como el melón y la sandía: un 90% de la composición del melón y la sandía es agua. A su vez, estas frutas destacan por su riqueza en vitaminas de los complejos A y C y minerales como el potasio. El melón también contiene ácido fólico, por lo que reduce el riesgo de formación de úlceras en la boca.
  • Sardinas: por su alto contenido en flúor, los mariscos y pescados previenen la aparición de caries. Los que son fuente de omega 3 también permiten mantener bajo control la inflamación gingival.
  • Productos lácteos: aportan calcio.
  • Ensaladas: los tomates, por ejemplo, ayudan a prevenir distintos tipos de cáncer.

Y sobre todo no te olvides de beber agua con frecuencia: evita la deshidratación y ayuda a mantener la densidad salivar que preserva nuestros dientes y encías de las enfermedades.

 
El mejor tratamiento es la prevención, pide cita con nosotros en Deltadent y te haremos una revisión completa de manera gratuita.
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En verano aumenta el riesgo de sufrir lesiones en los dientes

En verano, al aumentar las ofertas de ocio y actividades deportivas al aire libre, aumenta hasta en un 30% [respecto al resto del año] el riesgo de sufrir un traumatismo bucodental consecuencia de accidentes al realizar estas actividades. Los infortunios más comunes entre los niños son las caídas en bicicleta, skateboard o por juegos inapropiados en el mar y las piscinas. En estas actividades, los traumatismos se producen en la parte superior de la boca; principalmente en los incisivos centrales y laterales.
Mientras que en los accidentes de tráfico, otra de las causas más comunes en jóvenes y adultos, los motoristas son el colectivo con mayor riesgo y sufren sobre todo fracturas dentoalveolares y de luxaciones, en las que se ven afectadas las estructuras de soporte del diente, lo que provoca su movilidad o desplazamiento.
Las consecuencias de estos percances se agravan si no se recibe una adecuada atención de urgencia, con un seguimiento y tratamiento para evitar secuelas posteriores, especialmente en los niños entre cero y tres años, pues en esta etapa se forma la raíz definitiva del diente.
Muchos casos son evitables con conductas adecuadas y el uso, por ejemplo, de protectores bucales cuando se vayan a realizar actividades que conlleven cierto riesgo para los niños. De esta forma, se protege los dientes de posibles fracturas, luxaciones o avulsiones, y a los tejidos blandos de cortes y laceraciones, así como la articulación de la mandíbula y su cóndilo, además de disminuir el riesgo de perder el conocimiento, conmociones o hemorragias en caso de accidente.

Recomendaciones en caso de accidente

En caso de accidente con pérdida o quiebra de piezas dentales no conviene lavar ni raspar el diente, pues ello supondría la pérdida de las células que permitirían la reinserción.
Además, es aconsejable guardar el diente en la boca para que la saliva lo proteja o si no fuera posible, conservar la pieza en un recipiente con leche y acudir inmediatamente a un centro de urgencia o dentista, en un plazo máximo de media hora.
Si se ha producido rotura del diente, se debe buscar el fragmento y llevarlo inmediatamente al dentista. Esto es de particular importancia si parece que el diente está sangrando por la mitad y no solo las encías.
En caso de pérdida de la pieza procurar no tocar la raíz y reimplantarla en el menor tiempo posible, ya que la zona de la encía normalmente se queda entumecida en el momento de un una lesión y la reinserción no producirá dolor.

Fuente: laopinioncoruna.es
 

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Ya ha empezado oficialmente el verano y para mucha gente esto significa irse de vacaciones, practicar más actividades al aire libre… y todos queremos estar a punto, pero no solo nos referimos a un cuerpo de playa, sino a nuestra salud en general y bucodental en particular. Porque con el calor, los cambios de rutina y la relajación que nos dan los días de descanso, a veces descuidamos nuestros hábitos de higiene bucodental.
Queremos dar algunos consejos sobre cómo cuidar los dientes durante el verano para disfrutar con la sonrisa más sana:

NUESTROS DIENTES Y LOS DEPORTES DE VERANO.

Actividades acuáticas:

  • Natación: los nadadores habituales suelen desarrollar lo que se llama el “sarro del nadador”, una serie de manchas oscuras o amarillentas en los dientes frontales que se producen por el contacto habitual con el cloro de la piscina. Este sarro suele eliminarse fácilmente con una limpieza dental profunda. Para evitarlo, lo mejor es tener especial cuidado en el tiempo que pasamos en la piscina.
  • Buceo: el síndrome del buceador (barodontalgía) se produce por el cambio de presión y por la manera en que se utilizan los reguladores de aire. Puede causar dolores en la mandíbula, problemas en el tejido de las encías u odontalgia (dolor en el centro del diente). Esta afección siempre se agrava según el estado de la salud dental del buceador, si tiene empastes, enfermedades de las encías, abscesos periodontales.

Deportes de contacto:

En el fútbol, baloncesto o voleibol no es obligatorio el uso de protectores bucales y faciales, lo que aumenta la probabilidad de que se produzcan lesiones en la zona de la boca y el rostro. Ciclismo, escalada, running al aire libre/en la naturaleza…

Usar protector bucal puede evitar que se dañen los correctores dentales u otros trabajos de ortodoncia, así como prevenir cortes en la boca, lesiones en la mandíbula y daños en los dientes.

Existen varios tipos de protectores bucales siendo el más efectivo es aquel que está hecho a tu medida por un dentista. Llevar una protección facial o bucal evita hasta un 60% de estas lesiones.

NUESTROS DIENTES Y EL CAMBIOS EN LOS HÁBITOS DE ALIMENTACIÓN.

En verano, ya sea por vacaciones, reducciones de jornada, los niños sin clase … puede que los hábitos de alimentación varíen, bien porque nos relajamos o porque tenemos más eventos sociales.
Es importante tomar conciencia de lo que supone comer con más asiduidad y tener menos disciplina en el cepillado dental. Siempre y cuando sea posible es importante que introducir alimentos que nos ayuden de forma natural a cuidar nuestra dentadura y si esto no es posible, es aconsejable masticar chicle sin azúcar para ayudar a eliminar restos que puedan causar placa.

Evitar en la medida de lo posible:

  • Evitar la ingesta de refrescos azucarados, granizados, helados y bebidas alcohólicas por ser responsables de la aparición de caries y erosionar los dientes, dañar el esmalte y producir sensibilidad dental, pudiendo incluso multiplicar el riesgo de cáncer. Lo mejor es beberlas con pajita (para reducir el contacto con los dientes).
  • Rehuir de los cambios bruscos de temperatura en los alimentos.

Incluir en la lista de la compra: alimentos refrescantes, ligeros y con mayor contenido en agua. Aunque lo normal es tener productos variados, hay una serie de alimentos para cuidar la salud bucodental que no deben faltar en tu frigorífico:

  • Frutas como el melón y la sandía: un 90% de la composición del melón y la sandía es agua. A su vez, estas frutas destacan por su riqueza en vitaminas de los complejos A y C y minerales como el potasio. El melón también contiene ácido fólico, por lo que reduce el riesgo de formación de úlceras en la boca.
  • Sardinas: por su alto contenido en flúor, los mariscos y pescados previenen la aparición de caries. Los que son fuente de omega 3 también permiten mantener bajo control la inflamación gingival.
  • Productos lácteos: aportan calcio.
  • Ensaladas: los tomates, por ejemplo, ayudan a prevenir distintos tipos de cáncer.

Y sobre todo no te olvides de beber agua con frecuencia: evita la deshidratación y ayuda a mantener la densidad salivar que preserva nuestros dientes y encías de las enfermedades.

FUENTES: clinicasnoudent.com – cemvalderas.es – muyenforma.com
 
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Seguro que has tenido la experiencia de notar gran sensibilidad en los dientes cuando se come algo muy frío o muy caliente. Y es que sobre todo el consumo de bebidas y alimentos muy fríos, como pueden ser los helados, contribuye, sin duda, al aumento de la sensibilidad dental. Por ello, los especialistas recomiendan no estimular en exceso los dientes con hielo ni tampoco combinar alimentos fríos con otros calientes sin dejar un espacio de tiempo entre ambos.

¿Por qué se produce?

Existen diferentes motivos por los que puede producirse hipersensibilidad, también conocida como hiperestesia. En algunos casos, el rechinamiento de los dientes y las vibraciones que produce sobre el hueso derivan en una pérdida ósea y, como consecuencia, en la retracción de la encía. En otras ocasiones, la anatomía del hueso del paciente influye directamente en la salud bucodental. Existen las piezas con un hueso en el borde del diente fino, y también con hueso grueso. El fino es estéticamente más bonito y da un perfil a la encía mucho más estético, pero al ser más fino es más frágil y nos encontramos con el efecto conocido como ‘cristal de bohemia’, que va descascarillando el hueso y desgasta el esmalte, lo que contribuye igualmente a la hiperestesia.

¿Se puede evitar?

El tratamiento de la hipersensibilidad dental ha demostrado ser altamente eficaz siempre y cuando se haga correctamente y se actúe sobre la causa que la está provocando. Si se trata del rechinamiento de los dientes, el uso de una férula de descarga nocturna consigue que los síntomas desaparezcan en tres semanas. Si el origen está en una retracción de la encía hay que estudiar cada caso, ya que en algunas situaciones el problema se puede atajar cubriendo la raíz con injertos de encía, mientras que en otros, sin embargo, es preferible el uso prolongado de una pasta de dientes para piezas sensibles que bloquea la transmisión de sensaciones hacia el nervio, para quien el tratamiento más eficaz es la desensibilización con láser, una técnica indolora, inmediata, e irreversible.

La alimentación también cuenta

Una vez más, la elección de una dieta adecuada también puede echarnos una mano frente a este molesto problema. Para mantener una dentadura saludable y evitar la aparición de hipersensibilidad, los expertos siguen apostando por una dieta saludable como el mejor aliado contra los problemas bucodentales. El yogur, los quesos, la leche, los huevos, carnes de vaca, pollo y pescado, así como las frutas, verduras y hortalizas se encuentran entre los alimentos más recomendables para favorecer el desarrollo de los dientes y la absorción del calcio necesario.
Los alimentos que ayudan a limpiar y fortalecer los dientes y las encías, y combatir las bacterias que se acumulan en la placa son los que poseen vitaminas C y A, flúor y calcio, como la naranja, la mandarina y el pomelo. Fortalecen las encías y ayudan a curar la gingivitis y la periodontitis, aunque deben ser consumidas con moderación ya que los ácidos pueden debilitar el esmalte. Otros alimentos como la zanahoria, el plátano, la manzana o las espinacas contienen altos niveles de flúor, lo que ayuda a fortalecer las piezas dentales y el esmalte.
No obstante, por encima de todo, los especialistas recomiendan evitar la acidez y, por ello, las bebidas carbonatadas, que reducen el PH bucal y favorecen la aparición de sensibilidad. Estas recomendaciones deben ser tomadas muy en cuenta por los pacientes que padecen hernia de hiato, cuyo PH bucal suele ser elevado, así como entre las personas que tienen el hábito de comer limones con piel incluida, masticar hielos, y los que sufren o han sufrido episodios de bulimia, ya que aumenta drásticamente la acidez bucal, destruyendo de forma agresiva el esmalte y causando una hiperestesia importante.
 
Fuente: hola.com
 
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