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ACTUALIDAD DENTAL

Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







El problema más frecuente de la onicofagia, el hábito de morderse las uñas, afecta al 45% de los niños y al 10% de los adultos, (suele comenzar a los 4–6 años y aumenta hasta los 11 años, momento en que inicia el descenso) es la alteración que produce en la anatomía de la uña (suele volverse más ancha y más corta), además de originar pequeñas heridas alrededor de ellas que, en ocasiones, llegan a infectarse. La deformidad en las uñas puede incluso confundirse con problemas más serios, como la artritis psoriásica, lo que dificulta el trabajo de diagnóstico de los médico.
Antes de volver a morderse las uñas, además de un tema estético y de apariencia, piense en todos los gérmenes que se han ido acumulando bajo las mismas y que irán a parar a su boca: un análisis de las uñas de trabajadores de hospital desveló que los más frecuentes son Staphylococcus y Cándida, y ambos pueden producir infecciones. Más allá del problema estético, la onicofagia produce daños colaterales en otras partes del organismo, como la boca y el intestino. Esta parte del cuerpo no es tóxica en sí misma, lo dañino son los gérmenes o sustancias tóxicas que se hayan tocado y que pueden acumularse en esa zona.

Pero además, la onicofagia o el hábito de morderse las uñas es el culpable de otras alteraciones que afectan a la salud bucodental, a parte de las heridas en los dedos e infecciones intestinales.

1. Desgaste de dientes

Otra consecuencia de morderse las uñas es el desgaste de los dientes, en concreto, de los incisivos superiores e inferiores: provoca microtraumatismos que desprenden partículas de esmalte, lo cual hace que las piezas se vayan recortando. En casos severos, puede haber microfracturas del borde incisal (borde de los incisivos). Otros problemas son el apiñamiento de las piezas dentales, originado por la presión que se ejerce sobre los dientes al morderse las uñas de forma continua y cuya solución pasa por colocar un aparato de ortodoncia para que vuelvan a su lugar; y el desprendimiento de los empastes.

2. Alteración en la mandíbula

El hábito de morderse las uñas produce trastornos en la mandíbula que suelen identificarse por dolor y problemas al masticar. La posición forzada de la mandíbula al morderse las uñas puede provocar alteraciones en la articulación temporomandibular, ocasionando ruidos al morder y dolor. Existen férulas transparentes que cubren todos los dientes para evitar que el paciente se las muerda.

3. Lesión en encías

Al mordisquear la uña pueden clavarse pequeños trozos de las mismas entre la encía y el diente, produciendo lesiones que, en los casos más graves, dan lugar a gingivitis (inflamación de las encías) y enfermedad periodontal (inflamación y sangrado de la encía y mal aliento). “En estos casos, es necesario aplicar antibióticos y realizar raspados en la zona, además de limpieza”, indica la odontóloga.

NO REGAÑE A LOS NIÑOS

Al ser un problema de origen psicológico, puede haber un efecto rebote y provocar angustia. Lo ideal es utilizar refuerzos positivos  premiando al niño cuando no se las muerda. La onicofagia se considera un trastorno nervioso por ello lo recomendable es realizar un tratamiento multidisciplinar, con odontólogo y psicólogo, para obtener mejores resultados.  Es esencial que el sujeto esté dispuesto a abandonar el mordisqueo para tener éxito.

Fuente: elpais.com
 
 
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Hilo dental: hoy vamos a explicaros la función de este elemento de higiene bucodental y cómo usarlo.

¿Para qué sirve?

Partiendo de la base de que el cepillado no es suficiente para conseguir una limpieza óptima de nuestros dientes ya que existen zonas de difícil acceso para el cepillo, es necesario utilizar otros elementos que nos permitan un fácil acceso y la limpieza de estos rincones.
El hilo dental es uno de los elementos que nos serán de mayor ayuda para alcanzar la zona interdental, es decir, el espacio existente entre los dientes. Se trata de una zona muy propensa a la acumulación de restos de alimentos, por lo que si no los retiramos podrían generarse caries o enfermedades de encías.
También nos permite acceder sin problema a los espacios interdentarios para remover los restos de alimentos y placa que se alojan en esta zona, siendo además un proceso muy simple y rápido.

¿Cuál es el modo correcto de utilizarlo?

El uso correcto elimina la placa y las partículas de comida de lugares que el cepillo dental no puede alcanzar fácilmente: debajo de la encía y entre los dientes. Como la acumulación de placa puede provocar caries y enfermedades de las encías, se recomienda el uso diario de hilo dental. Es importante realizar el movimiento con suma suavidad para evitar dañar las encías así como también tendremos que llevar a cabo este proceso en la totalidad de espacios interdentarios.
Aproveche las ventajas del uso de hilo dental y adopte la siguiente técnica:

  • Tomando unos 45 cm (18″) de hilo dental, enrolle la mayor parte del mismo alrededor del dedo anular, dejando 3 o 5 cm (1 ó 2″) de hilo para trabajar
  • Sostenga el hilo dental tirante entre los dedos pulgares e índices, y deslícelo suavemente hacia arriba y hacia abajo entre los dientes
  • Curve el hilo suavemente alrededor de la base de cada diente, asegurándose que pase por debajo de la encía. Nunca golpee ni force el hilo, ya que puede cortar o lastimar el delicado tejido gingival
  • Utilice secciones de hilo limpio a medida que avanza de diente en diente
  • Para extraer el hilo, utilice el mismo movimiento hacia atrás y hacia adelante, sacándolo hacia arriba y alejándolo de los dientes

¿Qué tipo de hilo dental debo utilizar?

Existen dos tipos de hilo dental:

  • Hilo dental de nylon (o multifilamento): El hilo dental de nylon puede estar o no encerado, y existen una gran variedad de sabores. Puesto que este tipo de hilo dental está compuesto por muchas hebras de nylon, a veces se desgarra o deshilacha, especialmente entre los dientes con puntos de contacto apretados.
  • Hilo dental PTFE (monofilamento): Si bien es más caro, el hilo dental de un solo filamento (PTFE) se desliza fácilmente entre los dientes, incluso entre aquéllos con espacios reducidos, y generalmente no se deshilacha.

Si los utiliza correctamente, ambos tipos de hilo dental son excelentes para eliminar la placa y los restos alimenticios.

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Utilice unos 45 cm (18″) de hilo dental, dejando 3 ó 5 cm (1 ó 2″) para trabajar.

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Siga suavemente las curvas de sus dientes.

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Asegúrese de limpiar debajo de la encía, pero evite golpear el hilo contra la misma.

Aunque nos hemos cepillado los dientes y hemos usado hilo dental durante años y años, muchos de nosotros nos sorprendemos al saber que no lo hemos hecho correctamente. Un ejemplo: ¿sabía que un buen cepillado lleva como mínimo dos minutos? La mayoría de los adultos no se cepillan tanto tiempo.

Estos cuatro pasos son la manera mejor y más fácil para ayudarlo a recordar cómo cuidarse la boca, los dientes y las encías:

  • Cepíllese al menos dos veces al día con una crema dental con flúor como mínimo durante dos minutos, sobre todo a primera hora de la mañana y antes de irse a dormir.

  • Use hilo dental todos los días, normalmente a la hora de irse a la cama.

  • Limite el número de veces que come bocadillos por día.

  • Vaya al dentista cada 6 meses para que le examine la boca y le realice una limpieza profesional.

En caso de que el espacio entre los dientes sea muy grande, especialmente cuando faltan piezas dentales, se sustituirá el hilo dental por los cepillos interproximales, un cepillo específico que nos servirá para limpiar estos espacios.

La función del hilo dental es imprescindible a la hora de conseguir una higiene oral óptima, por lo que el uso diario de este elemento no solamente nos permitirá prevenir las principales enfermedades bucodentales puesto sino que además mejorará nuestro aliento.

 
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La llegada de la primavera y las alergias a esta estación puede también suponer un problema para la salud bucodental. Según los datos aportados por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), esta primavera registrará niveles muy altos de pólenes en la mayoría del territorio español. De hecho, en los últimos años las alergias comienzan a notarse con mayor crudeza. La sequedad de la boca y el dolor de dientes son dos de los síntomas más comunes que padecen los alérgicos, ya que, aunque no se suele saber, las alergias primaverales también afectan a la salud bucodental.
Aunque la boca no se presenta como una prioridad cuando comienza la temporada de las alergias, es cierto que se ve resentida. Por ejemplo, con dolor de dientes, provocados principalmente porque el dolor sinusal es un síntoma común del sistema inmunológico cuando lucha contra el polen o el polvo. Los espacios huecos de su cabeza se llenan de moco, lo que le produce dolores en su rostro. Los senos maxilares, los mayores del rostro, se ubican sobre la boca. Cuando estos senos hacen presión, pueden empujar las raíces de los molares superiores. Así, se padece sensibilidad al frío y al calor o dolores que se desplazan cuando uno se sienta, se levanta o se acuesta.
Ahora bien, explica a ABC Salud Héctor J. Rodríguez Casanovas, periodoncista de SEPA y Profesor del Master de Odontología Integrada del Adulto y Pacientes Especiales (MOIAPE) de la Universidad de Sevilla, «lo curioso de este tema es la poca evidencia científica que hay y que, sin embargo, es recurrente en un gran número de webs del mundo».

En este sentido, el experto de SEPA considera algunos aspectos que sí están definidos. En primer lugar, la rinitis alérgica es un culpable común, según la Fundación de Asma y Alergia de América (AAFA), de la congestión de la cavidad sinusal. «Cuando tus conductos nasales están bloqueados, te ves obligado a respirar por la boca más de lo normal. Los tejidos de su boca se resecan por el contacto constante con el aire y la presencia de bacterias». De eta forma, añade, «la falta de líquidos que acompaña a la rinitis alérgica puede hacer que se esté levemente deshidratado».
Asimismo, los antihistamínicos, fármacos recomendados por médicos y farmacéuticos para tratar las alergias, son una causa conocida de sequedad en la boca. «Esto también puede provocar que algunos dolores dentales se manifiesten más».
La alergia es inevitable y sus síntomas solo pueden intentar controlarse acudiendo al médico especialista que sepa recetarnos un tratamiento eficaz para sobrellevar este período. En materia de salud bucodental, los especialistas recomiendan:

Consejos

· Hidratación: Beber mucha agua para mantener la boca y el cuerpo hidratados. Esto no solo puede contrarrestar los efectos de boca seca, sino que además ayuda a que su cuerpo elimine el exceso de moco.
· Gárgaras con agua salada. Disolver una cucharada de sal en un vaso de agua tibia. Hacer gárgaras y escupir hasta eliminar toda el agua. La sal puede ayudar a eliminar el moco de sus senos, aliviando los síntomas.
· Cepillado y uso del hilo dental. El cepillado y uso del hilo dental regulares son especialmente importantes cuando tiene la boca seca, por lo tanto, hay que asegurarse de cepillarse, como mínimo, dos veces al día y de usar hilo dental al menos una vez en el día.
· Trate sus alergias. Controlar sus alergias puede ayudar a reducir el impacto que tienen sus síntomas en la boca. Es imprescindible visitar al médico para cualquier consulta.
· Consulte con su dentista. Mantener las consultas odontológicas programadas. Si se sintiese dolor de dientes, es necesario decírselo al dentista. El dentista sabrá si la causa es la alergia u otra cosa.
La salud bucal es clave para el bienestar de una persona y es básica para gozar de una buena calidad de vida. La boca es uno de los focos principales por lo que se generan diferentes enfermedades: cáncer de boca o de garganta, infecciones y llagas bucales, enfermedades periodontales (de las encías), caries, pérdida de dientes y otros trastornos que limitan la capacidad de morder, masticar, sonreír y hablar de la persona afectada, al tiempo que repercuten en su bienestar psicosocial.

 
Fuente: abc.es
 
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¿Estás vigilando la salud bucodental de tus hijos?

Los padres lo saben: es muy difícil establecer el hábito entre los niños de cepillarse los dientes. Suelen ser bastante reacios y hay que insistir hasta que se convierte en un hábito. Lo mejor, como siempre, es el ejemplo y explicarles, con vídeos infantiles si hace falta, por qué cepillarse los dientes es tan importante.

Establecer unos buenos hábitos de higiene bucal desde pequeños es el primer paso para tener unos dientes sanos toda la vida. El cuidado dental es un hábito que se aprende desde la infancia y que perdura toda la vida. Los dientes y encías bien cuidados ayudan a los niños a mantener una buena salud a nivel general, no sólo dental. Cuando los niños presentan caries, infecciones u otro tipo de enfermedad oral, los resultados pueden ser negativos, generando deficiencias en la nutrición, desarrollo del lenguaje, dolor y en muchas ocasiones problemas con su autoestima.

A continuación explicamos las precauciones, hábitos higiénicos y cuidados bucales que debemos tener en cuenta durante el crecimiento y desarrollo infantil. Es importante mantener una buena salud bucodental a cualquier edad, pero durante la infancia su importancia se incrementa. Disfrutar de una boca bonita será el resultado de un cuidado temprano de ésta” nos explica la doctora.

¿Cómo debemos actuar, qué debemos tener en cuenta?

De 0 a 6 meses de edad

Durante esta etapa aunque los niños aun no tengan dientes es importante higienizarle la boca con una gasa y prestar atención a las encías.

De 6 a 12 meses de edad

Ésta es la etapa donde comienzan a salir los dientes de leche y a consecuencia de éstos el niño sentirá molestia y dolor en sus encías. Para aliviar este síntoma debemos frotar las encías con un cepillo dental de cabezal suave manteniéndolas a su vez limpias y sanas.

Recomendamos también las primeras revisiones periódicas con su odontopediatra . Una vez tenga piezas dentales debemos cepillar los dientes del niño después de cada comida con un cepillo adecuado a su edad y sin pasta dental. Los dientes de leche muchas veces no tienen la atención y el cuidado que merecen debido a su futura caída. Esto es un grave error ya que los dientes de leche serán la guía para que los dientes permanentes salgan en su sitio.

De 12 a 24 meses de edad

Es muy importante crear en el niño hábitos de higiene dental. Un buen cepillado será imprescindible para tener una boca sana. Los padres deben comprar un cepillo infantil con textura suave y cabezal pequeño y la pasta dentífrica debe contener flúor para que este actúe de manera positiva en los dientes y ser ellos quienes cepillen los dientes a los pequeños de la casa.

De 3 a 5 años

Aconsejamos la ayuda de los adultos en la actividad del cepillado ya que ellos por si solos no poseen la habilidad para cepillarse correctamente.

¿Cómo? Hay que cepillar los lateral de la lengua y la zona de masticado.

Los dientes hay que cepillarlos a base de movimientos circulares y no olvidar nunca las encías. Es importante enseñarles un orden para no olvidar ninguna zona y crearles un hábito.

De 6 a 12 años

En este periodo de tiempo se produce el cambio de los dientes de leche y comienzan a salir las piezas dentales permanentes.

Los niños deben seguir los hábitos de salud dental y empezar sus visitas al dentista cada 6 meses.

Algunas recomendaciones:

1. Prohibido pasarse objetos de una boca a otra, gestos tan cotidianos e inocentes como chupar su chupete, caramelo…son un peligro para la higiene bucal.

2. Cuidado con los alimentos y bebidas azucarados. Las golosinas, los zumos…contienen un alto grado de azúcar, lo cual resulta perjudicial para su salud dental.

 
Fuente: larazon.es
 
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La saliva es un líquido que no tiene color, no huele, es insípido y un poco espumoso. Básicamente está constituido por agua, pero este líquido tiene una importancia vital dentro de nuestra salud bucodental.
La principal función del líquido salival responde en cuanto a protección se refiere. Este actúa sobre la microflora, y ejerce de forma simultánea efectos tanto antimicrobianos como nutricionales (estimulando su crecimiento). Es decir, que excluye agentes patógenos, mantiene la flora normal, aporta los nutrientes necesarios y controla el pH bucal. Todas estas funciones son fundamentales en nuestra boca a la hora de prevenir todo tipo de enfermedades.
La gran mayoría de avances que se han producido en la historia de la humanidad, tanto de carácter científico como técnico y tecnológico han sido conseguido gracias a observar el funcionamiento de todos los seres vivos presentes desde hace millones de años. Naturalmente, en el terreno de la medicina, por ejemplo, una gran multitud de avances en la curación de patologías han sido logrados después de que se imitaran remedios naturales que existían ya en la propia naturaleza.
Es por este motivo por lo que resulta muy importante el siempre tener presente que el cuerpo humano dispone de sus propias “medicinas”, que en muchos casos pueden bastar a la hora de afrontar una patología.
La saliva no es diferente en este aspecto, y es que este fluido orgánico que nos acompaña durante todo el transcurso de la vida se encarga de cumplir diversas funciones en la cavidad oral, y una de estas es la de proteger la cavidad oral y las piezas dentales ante posibles infecciones. Además de esto, también está encargada de reducir el riesgo de padecer patologías como la caries dental.
Se calcula que una persona normal, a lo largo de un día puede producir entre 1 y 1’5 litros de saliva; esta cantidad tiende a disminuir con el paso de la edad en el paciente, por lo que puede llegar a ser una causa directa para la proliferación de patologías relacionadas con la cavidad oral.

La función de la saliva contra las enfermedades

Existen algunos alimentos que pueden estimular la producción de saliva. Esto es importante tenerlo en cuenta en caso de que suframos enfermedades como el Síndrome de la Boca Seca, ya que la xerostomía está caracterizada por la falta o disminución de saliva, con lo cual podríamos tener enfermedades relacionadas con la falta de la misma. La saliva se encarga de lavar aquellos residuos que permanecen en nuestra boca, y actúa como un amortiguador frente a los altos niveles de acidez, ayudando a la remineralización de los dientes cuando están rodeados de ácidos.
Existen algunos estudios realizados por odontólogos que ha demostrado que la saliva posee una vital importancia en el campo de la prevención de la caries dental. Este drástico aumento de lesiones de etiología cariosa en los individuos con un flujo salival reducido debido al empleo de ciertos medicamentos u otras razones, es la muestra más evidente. En este tipo de casos podemos observar con frecuencia la destrucción completa de la dentición en un lapso muy corto de tiempo.
Pero la saliva no sólo resulta de importancia en la prevención de la caries, sino que también juega un papel determinante cuando ya se ha desarrollado la lesión inicial, durante el proceso de remineralización.
Al mejorar nuestra higiene bucodental e incrementar el uso de agentes que posean flúor, la saliva también lo tiene más fácil para lograr hacer llegar sus sales minerales a las piezas dentales, evitando de esta manera la pérdida del tejido dentario.
 

¿Cómo funciona la saliva?

El líquido que nos ocupa ayuda a cumplir una gran parte de las funciones de la cavidad oral, y como comentábamos con anterioridad, está compuesta en un 99% por agua. La saliva está segregada por las glándulas salivares de la boca, como respuesta a un reflejo nervioso complejo que está relacionado con otra gran multitud de aspectos. Pasemos a explicar de qué está compuesta y cuáles son sus funciones.
Como comentábamos anteriormente, la saliva es segregada por las glándulas salivales, estas se encuentran distribuidas por toda la boca. Existen algunas mayores y menores, y hay tres pares de las primeras (patótidas, sublinguales y submaxilares) y más de 600 de las menores que están repartidas a lo largo de la mucosa oral.
Este líquido tiene entre su composición algunos componentes orgánicos y componentes inorgánicos. Los componentes orgánicos son las proteínas, las glucoproteínas, las inmunoglobinas y las enzimas, mientras que entre los componentes de origen inorgánico incluyen el bicarbonato y el fosfato, encargados de neutralizar los ácidos causantes de. La caries. La saliva, junto con otros elementos como la secreción gingival o las partículas de alimentos forman en conjunto un líquido conocido como el fluido oral, que se encarga de la creación del bolo alimenticio y protege las estructuras orales.
Las funciones de la saliva son muy variadas en nuestra cavidad oral. En primer lugar, es una de las responsables de proteger la cavidad oral, además de controlar el pH de la boca, facilitar la creación del bolo alimenticio y ayudar en el proceso digestivo.
Durante el transcurso de la noche, su producción se ve reducida debido a una menor utilización de la boca, por lo que también experimenta una merma la capacidad protectora de la misma. Esto convierte la higiene oral en un aspecto fundamental para todas las personas, por lo que siempre se remarca la importancia de realizar un cepillado dental antes de ir a dormir.
La patología relacionada con la saliva llamada xerostomía tiene que ver con la disminución de la producción. Esto aumenta el riesgo de padecer enfermedades de etiología cariosa, facilita la irritación de la mucosa con una mayor facilidad, dificulta el hecho de tragar alimentos, provoca mal aliento y aumenta la posibilidad de infecciones por hongos.
Es por todo esto, por lo que la saliva es un elemento clave de nuestra salud oral, y al igual que todos los demás aspectos de nuestra boca, esta también tiene que ser tenida en cuenta.
 
 
 
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