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ACTUALIDAD DENTAL

Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







El refresco es el peor enemigo de nuestra sonrisa: silente, invisible, nos acecha día y noche. No vemos el ataque y, sin embargo, cada mañana al despertar nuestro diente desaparece un poco más. Es el terrorífico guión de lo que el desgaste dental está haciendo ahora mismo en su boca. El estrés tiene bastante que ver: además de fatiga, dolor de cabeza, molestias gástricas, tensión muscular… provoca bruxismo y cambios en el pH de la boca que, como mal menor, hacen que sus dientes cambien de color. Veamos qué es, cómo prevenirlo y qué tratamientos corrigen sus consecuencias.
Las alarmas han saltado. Que los dientes se desgastaran era hasta ahora un achaque de la edad, pero hoy se ve demasiado frecuentemente en jóvenes, por lo que hay que frenarlo cuanto antes. La expectativa de vida crece y tenemos que conseguir una dentición sana, bonita y funcional durante más años. Y es que nadie está a salvo: tres de cada cinco adultos padecen este desgaste, aunque vivan relajadamente o se laven los dientes con fruición, a lo que también hay que añador el estrés, la dieta, el estilo de vida y ciertas intolerancias y trastornos alimenticios.

¿Qué ocurre exactamente cuando tomamos un refresco?

Primero se come el esmalte hasta que llega a la dentina, produciendo sensibilidad. Provoca pérdida de altura de los dientes, en longitud y volumen, haciendo que la sonrisa se retraiga marcando arrugas peribucales (la sintomatología de Popeye) y horizontales sobre el labio superior e inferior. Además de limitaciones funcionales por problemas en la oclusión, la relación entre dientes superiores e inferiores puede derivar en molestias musculares en la cara, cuello y espalda. La dificultad de detectarlo e interceptarlo mediante prevención es fundamental, ya que en determinados casos se produce de una manera lenta y puede pasar desapercibida tanto para el paciente como para el dentista. Cada milímetro de longitud de diente que perdemos nos hace envejecer diez años.

De nuevo, el estrés

Cuánto puede afectarle el desgaste dental depende de la estructura genética de su diente, del tipo de agresión y de su capacidad de defensa. Hasta ahora se creía que, sobre todo, era un ataque físico: el que causa el bruxismo. Pero utilizar una férula de descarga solo evita uno de los problemas, ya que en el desgaste dental es casi más importante cómo afecta el pH de la boca, según se demuestra en los último sestudios. Hoy sabemos que, sobre todo, lo originan causas químicas. Internas, por los ácidos del reflujo gastroesofágico, que afecta al 60% en algún momento de su vida, y los que provocan ciertos trastornos de la alimentación o intolerancias alimentarias que cursan vómitos.
El estrés, no desayunar lo que debemos, abrir latas de refrescos sin parar o creernos deportistas de élite; así como seguir a pies juntillas todas las tonterías que dicen las celebridades en Internet (como beber agua con limón, en ayunas o no, o hacer del vinagre de manzana el nuevo elixir antigrasa), son algunas de las causas que llaman externas o medioambientales. Pero, ¿quién no toma un zumo de naranja por la mañana? ¿Y cuántos están limitando los lácteos? Bebidas isotónicas, carbonatadas, colas… Todas ellas contienen ácido cítrico que provoca un descenso en el pH de la boca y acelera el desgaste.

Bebidas que cambian el pH de su boca

Correr a por su cepillo de dientes mientras apura las últimas gotas del zumo o su refresco favorito es aún peor: No sabemos por qué nadie dice que después de tomar una bebida ácida, como el jugo de cítricos del desayuno, hay que esperar al menos 20 minutos antes de lavarse los dientes para no frotar el ácido contra el diente haciendo que se desgaste aún más. Otra recomendación de los especialistas es que si no podemos evitar las bebidas gaseosas, mejor tomar a la vez alimentos. Y si queremos aromatizar la ensalada con limón, poner unas rodajas impregnadas en aceite.
Las bacterias que viven en nuestra boca también atacan. El desgaste por erosión ácida puede provenir de la gran cantidad de bacterias que viven en su interior. Bien por falta de mantenimiento o hábitos, hay veces que las bacterias se descontrolan haciendo que los dientes pierdan hueso sin parar.
La medicación es otra de las amenazas. No solo hablamos de las tetraciclinas, que sabemos que tiñen los dientes, sino que tomar más de tres medicamentos al día hace que nuestras glándulas salivales pierdan la capacidad de proteger nuestro esmalte.

La importancia de la saliva

Cada día se produce una sucesión de agresiones que, si superan los mecanismos de defensa del diente, pueden desencadenar un deterioro precoz que conduzca a la destrucción de la dentición. Empezando por el esmalte, responsable de la dureza, la resistencia y el color.
La saliva es la primera línea de defensa de la boca. Un sistema natural que nos provee de protección, lubricación, humectación, capacidad antimicrobiana, remineralización… Arrastra las bacterias y lubrica las superficies en los constantes movimientos de los dientes. Traducido, la saliva nos protege de sufrir daños ante gestos tan comunes como machacar las tapas de los bolígrafos o abrir botes con las muelas; de que no rayemos los dientes al mordisquear muslos de pollo o costillas; hace de aduana de la fauna (bacteriana) que entra con los besos ajenos y trata de compensar una relativa higiene.

Qué se puede hacer

Como medidas de prevención, combatir el bruxismo diurno con la risa y el nocturno con férulas (miorrelajantes, de descarga o Michigan); comer mientras beba refrescos, zumo de naranja o limón, café o vino; mejorar la higiene y utilizar aceite de oliva para combatir bacterias (el aceite impide que el estreptococo mutans desencadene erosión o desmineralización) y vigilar que la producción de saliva no decaiga (durmiendo con la boca abierta o abusando del alcohol). Si se detecta pronto, la solución pasa por remineralizar el diente (y combatir las causas que lo provocan). Existen tipos de flúor de alta concentración o barnices de flúor que sellan bien. En casa toca cepillarse con pastas remineralizantes y enjuagarse con colutorios que lleven flúor. También se pueden aplicar geles que cubren los dientes con un aceite, ayudando a que los ácidos no viajen bien por la superficie. Y si llegan tarde, siempre quedarán las carillas.

Fuentes: elpais.com

 
 
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La salud bucodental en la infancia es muy importante ya que, aunque cuidar de nuestros dientes es algo que debemos hacer a cualquier edad, en el caso de los más pequeños de la familia es la mejor forma de prevenir y evitar muchos problemas que puedan surgir tanto en la etapa de crecimiento como ya de adultos. El proceso de erupción dental, cuándo empezar a cepillarles los dientes o cómo prevenir y actuar en caso de golpes son consejos muy útiles y que debemos tener en cuenta para conseguir que nuestros hijos tengan una sonrisa sana.
Tanto la salida de los dientes temporales como de los dientes permanentes son momentos clave en la salud bucodental, requiriendo de una atención especial para que la dentadura que se va formando se mantenga sana.
Los dientes temporales, ambién conocidos como ‘dientes de leche’, empiezan a salir normalmente en los niños a partir del sexto mes. Los primeros en aparecer suelen ser los incisivos centrales inferiores. Este proceso de erupción dental finaliza aproximadamente cuando cumplen su primer año de vida, en ese momento, los niños suelen tener ocho dientes: cuatro incisivos superiores y cuatro inferiores.
Después llegarán los molares y los caninos, a los 16 y 20 meses respectivamente. Por lo general, a los 30 meses suele finalizar el proceso de erupción dental en los niños, aunque estos tiempos son aproximados y varían de cuatro a seis meses de unos niños a otros.
Por su parte, la erupción de los dientes permanentes se realiza en dos fases. En la primera, que suele ser a partir de los seis años aproximadamente, saldrán los primeros molares definitivos y se cambiarán los ocho incisivos centrales, los cuatro superiores y los cuatro inferiores.
La segunda etapa es entre los 10 y los 12 años, que es cuando erupcionan los segundos molares permanentes.
La salida de los dientes definitivos culmina sobre los 20 años cuando aparecen los terceros molares o ‘muelas del juicio’, aunque en el caso de estos dientes, su formación y erupción no es la misma en todas las personas, dependiendo generalmente de la posición, el tamaño de estas piezas dentales y su relación con el espacio disponible en los maxilares.

Higiene bucodental en la infancia

La higiene dental de los niños debe empezar justo cuando aparezca el primer diente. No es necesario utilizar un cepillo de dientes, basta con emplear una gasa mojada en agua dos veces al día –una siempre antes de dormir–, para que los dientes del niño estén limpios.
Siempre que sea posible hay que evitar situaciones como que el niño se duerma con el biberón en la boca. La razón es sencilla, la leche tiene azúcares que pueden provocar caries extensas y múltiples en el bebé y que son conocidas precisamente como ‘caries del biberón’”.
El cepillo de dientes podemos empezar a utilizarlo a partir del año y medio. Hay que inculcar en nuestro hijos el hábito de cepillarse los dientes y para eso lo mejor es empezar en una edad temprana. Primero nosotros cepillaremos con suavidad sus dientes y luego dejaremos que sean ellos mismos los que repitan el proceso para que lo aprendan. También es bueno que ellos nos vean a nosotros cuando nos cepillamos los dientes para que vean que se trata de algo normal y que todos hacemos.

Un consejo útil para que aprendan a cepillarse los dientes correctamente es colocar al niño frente a un espejo para que se mire mientras lo hace y utilizar un reloj con alarma que le avise cuando hayan pasado dos minutos, que es el tiempo que debe durar habitualmente el cepillado.
En el caso de los dentífricos, empezaremos a utilizarlos a partir de los dos años de edad, que es cuando los niños, por lo general, ya controlan el proceso de deglución. Les daremos una pasta de dientes específica para niños que sea baja en flúor y pondremos en el cepillo muy poca cantidad, como aconsejan los expertos en odontopediatría.

¿Cuándo llevarle al dentista por primera vez?

Respecto a la primera visita al dentista, los dos años también es la edad más apropiada para hacerla. Según estudios recientes, el 26% de los niños de menos de cuatro años tiene caries, por eso es muy por importante llevar al niño a un especialista antes de que surjan los problemas. Sin duda, la prevención es la mejor forma de que la boca de nuestros hijos esté sana y, al mismo tiempo, evitaremos que el niño asocie ir al dentista con algo negativo.
Los expertos insisten en que no se debería amenazar a nuestros hijos con llevarlos al odontólogo cuando se porten mal o transmitirles nuestro miedo a ir al dentista. Por el contrario, deberíamos jugar con ellos a ir al dentista o leerles algún cuento que esté relacionado con esto para que no se genere en ellos ningún tipo de miedo y lo vean como algo normal.
Después de la visita de los dos años, lo recomendable es revisar al niño cada seis meses para que en el caso de que surja algún problema bucodental, éste pueda diagnosticarse y tratarse lo antes posible.
 

Fuente: webconsultas.com

 

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Los besos no solo son beneficiosos para el bienestar; diversas investigaciones han descubierto que también sirven para lucir una sonrisa más limpia y brillante. La saliva contiene sustancias que combaten las bacterias, virus y hongos, por lo que un beso profundo aumenta el flujo de la saliva, que ayuda a mantener la boca, dientes y encías saludables.

Son múltiples los beneficios que puedes obtener con el sólo hecho de besar, algo que es muy natural en los seres humanos cuando tienen a su lado alguien a quien aman o por quien se sienten atraídos.

Entre otros podemos mencionarte éstos:

  • La saliva adicional que se produce al besar contribuye a barrer las bacterias de los dientes y los espacios interdentales, ayudando a que disminuya la placa bacteriana
  • El intercambio de saliva durante el beso estimula el sistema inmunológico, creando anticuerpos frente a las bacterias extranjeras causantes de algunos de los problemas de salud dentales
  • Además, la saliva generada durante los besos ayuda a neutralizar los ácidos bucales que causan la erosión dental
  • En el acto de besar se producen unas endorfinas que aumentan los niveles de alegría y reducen considerablemente el dolor físico. Estas endorfinas ayudan tanto a combatir el dolor que son consideradas como morfinas naturales
  • El beso tiene la misma efectividad y eficacia para proteger los dientes de las caries, que la mejor pasta de dientes que puedas conocer.

Por otra parte, los besos son un potente aliado contra la depresión. Esta enfermedad, a pesar de no parecerlo, tiene mucho que ver con la salud bucodental. Así, las partes de la boca se resienten y son más propensas a sufrir enfermedades. Al besar, hay una mejora de la salud emocional y, como consecuencia, las dolencias físicas tales como las caries o las infecciones se reducen.
Obviamente, los beneficios que aportan los besos a la salud bucodental  no sustituyen las visitas periódicas que deben realizarse al odontólogo. Sin embargo, y a la vista de los numerosos beneficios físicos y emocionales de los besos, es momento de ponerlo en práctica antes de la próxima cita con el dentista.

Fuente: vidayestilo.terra.com

 

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Una bonita estética va unida también a una buena salud dental por lo que el binomio se convierte en obligado. La salud bucodental puede ser considerada la puerta de entrada del bienestar y la sonrisa es clave para la imagen que damos y la autoestima que tenemos; una de las mejores medicinas es tener seguridad al sonreír y disfrutar con ello. No tener una sonrisa bonita coarta en ocasiones uno de los placeres de la vida: compartir la risa.
La salud dental es clave para nuestra salud pero también lo es para nuestra autoestima.
La sonrisa es nuestra tarjeta de presentación; la autoestima nos hace pensar que necesitamos protegerla, cuidarla o atenderla para que esa tarjeta de presentación que nos acompaña sea lo más atractiva posible. Los antiguos galenos siempre decían que la boca era nuestro punto de vista inicial en cualquier estudio médico. Por la boca podemos conocer un montón de enfermedades y es un termómetro que nos explica cómo nos encontramos nosotros mismos, no solo físicamente sino incluso clínicamente. Es cierto que se han ido desgranando dos tipos de estudios, el de la boca por el lado de la odontología y el estudio de la medicina por otro, pero siempre han ido muy unidos.

A día de hoy, la salud bucodental es bastante regular y poco a poco nos vamos concienciando más. Las nuevas generaciones se fijan mucho más en su boca.
La prevención, como todo en salud, es fundamental. Prevenir antes que curar es importantísimo. Toda higiene, cuidados, atenciones, profilaxis que hagamos hará que nuestra boca perdure, sea sana y estéticamente la tengamos bien cuidada.
Las carillas como avance tecnológico para conseguir mejorar la estética dental.

Hoy tenemos la posibilidad de utilizar un tipo de carillas muy finas, casi tanto como una lentilla, de una cerámica especial, y que en dos sesiones se aplica todo el tratamiento.
No genera daño en el paciente, no se toca prácticamente el diente, se pule, no se utiliza anestesia, ni es necesario ningún pinchazo. Son tremendamente estéticas y resistentes, y pueden durar más de 20 años. A diferencia de las antiguas se puede comer de todo, salvo cosas como abrir una nuez con la boca, algo que, evidentemente, no se debe hacer ni con tus propios dientes.
Estética dentalLa historia de las carillas comienza en Hollywood, los actores se colocaban unos decorados sobre los dientes para lucir más blancos y data de hace muchos años. La tecnología ha ido mejorando y nace como algo casi manual. La mayoría de los actores utilizan este tipo de carillas porque consiguen blancos muy altos que de otra manera no se conseguirían; se tapan irregularidades y huecos, alineación y simetría.
La estética busca la simetría, el ojo humano percibe como agradable la simetría. Es lo que buscan las carillas. A veces hasta se hacen pequeños retoques para que no sea del todo simétrico y parezca excesivamente retocado. También hay que decir que ya que el diente tiene una relación muy directa con el labio, se busca una armonía labio-diente para intentar hacer más bella una sonrisa.
Otras técnicas para conseguir la sonrisa perfecta
Una de las tendencias que ha revolucionado la estética dental es el sistema Damon. Esta técnica introduce los arcos dentro del bracket facilitando así el movimiento de los dientes y acortando considerablemente el proceso; menos citas y menos tiempo para obtener la sonrisa deseada. Se consigue una reducción de tiempos, de fricción del diente, y una alineación más rápida y natural de los dientes.
Estos brackets no tiene ligaduras, van pegados al diente y sobre él va un alambre. Además, al reducir la fricción se reducen también las molestias para el paciente.
El blanqueamiento es otra de las opciones para mejorar la estética dental, que consiste en decolorar o colorar el diente. Pero con los blanqueamientos a veces no se puede conseguir el resultado que espera el paciente, ya que lo que hace es cambiar el tono del propio diente. No obstante, se puede llegar a mejorar hasta cuatro o cinco tonos de ese diente y se consigue un aclaramiento, una brillantez mayor y un tono de blanco mucho más espectacular. El resultado puede durar un año.
 
Fuente: efesalud.com

 

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Resultado de imagen de enjuague bucal
 
Permite una mayor eliminación de placa bacteriana utilice una media tapa del enjuague bucal permite obtener máximo beneficio del enjuague bucal.
Muchos enjuagues bucales contienen fluor para proteger contra la caries dentales. Los mas avanzados contienen agentes antiplaca bacteriana de acción prolongada como el Triclosán y Gantres, para la prevención de problemas de encías y la formación de sarro.
Puede solicita cita al, 914572547/ 913440380/  900820015 (línea gratuita).
Primera visita gratuita. Incluye: valoración clínica, radiográfica, diagnostico, planificación de tratamiento, entrega de presupuesto (sin compromiso).
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