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ACTUALIDAD DENTAL

Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







Las prótesis, así como los implantes dentales, permiten a muchos pacientes recuperar la estética de su boca y, sobre todo, su salud tras haber perdido una o más piezas de su dentadura. Sin embargo, la falta de información que rodea a este tema propicia la aparición de mitos que pueden provocar confusión a aquellos que se planteen optar por esta solución. Por ello, es importante conocer cuál es la verdad sobre ellos.

  1. Sólo las personas mayores pueden usarlas. Las dentaduras postizas pueden ser utilizarlas por todas las personas que hayan concluido su desarrollo óseo. La edad a la que se calcula que esto ocurre son los 18 años, por lo que a partir de ella no existe ningún tipo de límite en este sentido. De hecho, los problemas ocasionados por fracturas o traumatismos dentales graves que implican la pérdida de una o varias piezas pueden ocurrirnos a cualquier edad, no sólo en la vejez, por lo que las prótesis son una solución, a partir de la mayoría de edad, que debemos tener en cuenta.
  2. Impiden comer y hablar con normalidad. Utilizar una prótesis dental no implica que haya que dejar de comer ningún alimento ni, en la mayoría de los casos, hacerlo de forma diferente a como ocurre con normalidad. Pero sí que es cierto que los odontólogos advierten que morder ciertos alimentos con los dientes frontales puede causar dolor. Por otro lado, en cuanto al habla, puede ocurrir que sea necesario practicar la pronunciación de algunas palabras durante los primeros días o las primeras semanas de uso de la dentadura. Sin embargo, tanto la capacidad para comer alimentos difíciles de masticar como parar pronunciar las palabras menos sencillas volverá aumentará con la práctica y el tiempo.
  3. Tener el hueso de la mandíbula de gran tamaño es imprescindible. No existen dos prótesis dentales iguales porque nunca se generan a partir de un molde común. Se crean partiendo de las medidas tomadas de una impresión de la mandíbula y la boca. Por ello, no resulta indispensable que la persona a la que se la vaya a realizar el implante tenga un hueso maxilar lo suficientemente amplio, tanto en altura como en anchura. Además, al ajustarse a cada paciente, no causará un cambio en su apariencia.
  4. Puede desarrollar rechazo por parte del cuerpo y provocar enfermedades. El material que se utiliza para el desarrollo de este tipo de implantes es el titanio y es biocompatible. Esto quiere decir que los tejidos del organismo humano lo toleran sin provocar reacciones alérgicas del sistema inmunitario ni rechazo por parte del paciente. Lo que sí podría ocurrir es que la osteointegración, es decir, la conexión directa entre el hueso y la superficie del implante, no sea la adecuada.
  5. Son para toda la vida. Las prótesis dentales tienen una duración muy prolongada, pero no son indestructibles. Hay que cuidarlas tanto como a los dientes, ya que su mal uso y una limpieza inadecuada puede empeorar su apariencia y alterar el ajuste. Mantener una correcta higiene bucodental puede evitar enfermedades como la mucositis, que provoca inflamaciones en los tejidos. El paciente debe cuidar su boca y, con ella, sus implantes y visitar periódicamente a su especialista.

 
Fuente: vivirmasymejor.elmundo.es
 
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No se trata sólo de alinear un par de dientes porque están torcidos y se ven feos. La ortodoncia va más allá y persigue corregir problemas en la mordida, la mandíbula o la cara. Aunque la obsesión de los nuevos tiempos por estar perfectos parece haber desdibujado la línea entre la necesidad de someterse a una ortodoncia y la moda de hacerlo para estar milimétricamente perfectos, el auge de las ortodoncias dentales se debe al avance en los diagnósticos y las nuevas técnicas de tratamiento, así como un incremento de los adultos con ortodoncia.

Qué es la ortodoncia

La Sociedad Española de Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial (SEDO) explica que la ortodoncia persigue la normalidad en el paciente, pero no alcanzar lo ideal, es decir, la perfección. Esto significa que un tratamiento ortodóncico pretende hacer que los pacientes obtengan lo que se considera un crecimiento y desarrollo de sus dientes y maxilares dentro de su propia normalidad, con un ensamblaje “armónico” de todas las piezas.
En general, el tratamiento de ortodoncia utiliza diferentes dispositivos con la finalidad de corregir anomalías de los dientes y los huesos maxilares, obteniendo mejoras en mayor o menor grado -dependiendo del problema y las características del paciente- tanto en la función de los dientes como en el aspecto estético de la cara, así como el estado de las encías.
Como medida preventiva de cualquier alteración, se recomienda visitar al ortodoncista a los 6 años de edad -cuando empiezan a salir los primeros molares definitivos- con el fin de analizar si hacia los 12 años -cuando erupcionen los segundos molares definitivos- todo encajará. En general, el ortodoncista revisará a esas edades cómo se produce el cambio de dientes y la oclusión de los incisivos, así como el contacto que mantienen los dientes horizontal y verticalmente.
En esta etapa temprana, es posible que una radiografía revele la necesidad de colocar en los niños ‘mantenedores de espacio’ para que los molares permanentes no reduzcan el hueco reservado a las piezas dentarias definitivas cuando se caigan los dientes de leche o alteren la relación que deben mantener los dientes para una mordida u oclusión correcta.
También es posible corregir problemas generados por hábitos anormales, como la succión del dedo pulgar, mediante un tratamiento simple de tipo interceptivo, es decir, para evitar que cualquier anomalía incipiente llegue a asentarse. Cuando no se ponen medidas de ortodoncia o éstas no impiden que se desarrolle una mala mordida, la solución está en el tratamiento correctivo mediante aparatos funcionales, fijos o removibles.

Quién necesita una ortodoncia

A rasgos generales, necesitan una ortodoncia todos aquellos que presenten maloclusión de los dientes, puesto que esta anomalía puede impedir una masticación adecuada, la correcta limpieza de los dientes -con consecuencias negativas para la salud dental, como caries, pérdida de dientes, problemas de encías o desgaste del esmalte- o, incluso, generar inseguridad o hacer que los aquejados se sientan cohibidos.
Las maloclusiones o problemas de mordida pueden heredarse o ser la consecuencia de una enfermedad dental, pérdida temprana de los dientes de leche o los permanentes, un accidente o trastornos médicos, entre otras causas. Por lo tanto, puede darse en los niños, pero también estar presente en los adultos -cuando no han sido tratados durante la infancia o por problemas desarrollados a lo largo de los años, como un accidente o la pérdida de una pieza por una infección, por ejemplo-.
La desalineación de la mordida se clasifica en:

  • Tipo I: aunque los maxilares están correctamente relacionados, las piezas dentarias están adelantadas con respecto al hueso del que nacen. Puede existir apiñamiento de los dientes o no.
  • Tipo II: el maxilar superior está desplazado hacia delante, con los dientes muy adelantados con respecto a su base ósea.
  • Tipo III: la mandíbula ha superado en crecimiento al maxilar de arriba y provoca una mordida cruzada.

Entre los síntomas de una mordida incorrecta están una alineación anormal de los dientes, apariencia anormal de la cara, dificultad o molestia al masticar o morder, problemas en el habla respiración bucal y problemas de articulaciones temporomandibulares (articulaciones que unen la mandíbula con el cráneo). Para diagnosticar quién lo necesita y cómo es el tratamiento de ortodoncia que requiere y si debe ir acompañado de extracción de piezas o intervención quirúrgica, hace falta determinar el patrón morfogenético del paciente. Se trata de valorar los problemas de engranaje de los dientes y determinar dónde se origina la deformidad.
Normalmente, el ortodoncista evalúa al paciente mediante un examen clínico, a través de una radiografía panorámica de toda la boca una radiografía lateral de cráneo y gracias a unas fotografías intra y extraorales y unos modelos de yeso de la boca del paciente para registrar cómo es la mordida. No hay límites de edad para la ortodoncia; sólo en algunos movimientos ortopédicos, que únicamente es posible realizar en jóvenes, es mejor practicarlos antes de los 14 años, como es el caso de la expansión del paladar.

Problemas y enfermedades que se tratan con ortodoncia

Entre las alteraciones que necesitan ortodoncia, cabe destacar:

  • Malposición dentaria: se recurre a la ortodoncia cuando la corona de un diente está gravemente desplazada de su posición correcta.
  • Incisivos con mal ángulo: la ortodoncia con dispositivos fijos corrigen el ángulo de los incisivos superiores, inferiores y ambos, en bloque.
  • Pérdida prematura de dientes de leche: como hemos comentado anteriormente, cuando se pierde un molar es posible que se necesite colocar un ‘mantenedor de espacio’ para que el nuevo diente tenga su sitio reservado.
  • Sobremordida: los dientes anteriores de la arcada superior sobrepasan en la mordida más de la mitad de la altura de los dientes inferiores, un problema de maloclusión de tipo II, que puede solucionarse hasta cierto punto con la ortodoncia. Cuando esta alteración es fruto de problemas esqueléticos, debe corregirse en la infancia y la adolescencia (ortodoncia interceptada), porque al llegar a la edad adulta, los brackets modificarán la posición del maxilar sólo parcialmente.
  • Submordida o prognatismo mandibular: los dientes inferiores se extienden excesivamente hacia delante o bien los superiores se posicionan muy hacia atrás o hay adelantamiento de la mandíbula inferior. Se puede corregir con un expansor que se fija a la mandíbula superior para expandirla y se va ensanchando a medida que crece la mandíbula. En ocasiones se emplea una máscara facial anti prognatismo colocada alrededor de la cabeza para aplicar una fuerza en la mandíbula inferior que la va reubicando en su sitio o una mentonera alrededor de la cabeza que ejerce fuerza en la barbilla para recolocarla en su posición ideal.
  • Mordida cruzada: esta alteración en la que uno o varios de los dientes de la arcada superior quedan por detrás de los inferiores al morder es fácil de corregir en niños con un expansor fijado sobre el paladar y que se va ensanchado progresivamente cada día mediante una llave hasta que el hueso se fija. En los adultos, puede ser necesario ayudar a esta ortodoncia con una cirugía correctora.
  • Mordida abierta: cuando los dientes superiores e inferiores no se solapan y queda un hueco entre ellos al morder, se puede usar un expansor en niños como medida preventiva; aparatos y brackets en los adolescentes, pero se suele recurrir a la cirugía en el caso de los adultos.
  • Dientes rotados: la ortodoncia consigue hacer movimientos de rotación para ubicar de manera precisa el diente.
  • Línea media desplazada: se suelen emplear los brackets para hacer coincidir la línea media de los dientes superiores con la línea media de los inferiores.
  • Espacio excesivo entre los dientes: los aparatos de ortodoncia fijos consiguen cerrar espacios moviendo en bloque todo el diente (corona y raíz).
  • Apiñamiento de los dientes: se trata de una cuestión más estética, para la cual es posible utilizar la ortodoncia con el fin de ubicar los dientes o dar a la forma de la cara una posición más normal.
  • Problemas con el habla: los dispositivos de ortodoncia pueden solucionar problemas con el habla -es decir, dificultad para pronunciar ciertos fonemas correctamente- ocasionados por proyección de la mandíbula, mordida abierta, protrusión de los incisivos superiores, sobremordida horizontal, ausencia de molares superiores permanentes o deglución atípica.
  • Respiración por la boca: una placa vestibular que impida al paciente respirar por la boca puede resultar de gran ayuda en el tratamiento determinado por un otorrinolaringólogo para estos casos.
  • Apnea del sueño: hay algunas ocasiones en las que este trastorno es fruto de una alteración de la oclusión cuando el desarrollo de la mandíbula inferior no ha sido normal, por lo que el uso de la ortodoncia para arreglar la mordida puede ayudar en este trastorno.
  • Problemas de articulación de la mandíbula: en ocasiones puede resultar útil el uso de protectores bucales o de la mordida, también conocidos como férulas o aparatos. Su efectividad varía mucho entre los pacientes aquejados de trastornos de los músculos y la articulación temporomandibular, los cuales afectan a las articulaciones y los músculos de la masticación que conectan la mandíbula inferior al cráneo. Sus síntomas son dificultad o molestia al morder o masticar; chasquido o chirrido al abrir o cerrar la boca; dolor facial sordo en la cara; dolores de cabeza y oído o sensibilidad o bloqueo de la mandíbula.

Más información en el siguiente vídeo:

 
Fuente: muysaludable.sanitas.es
 
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Uno de los dolores más comunes, más intensos y de más difícil control es el dolor de muelas. La odontalgia o dolor de muelas aparece en general de manera repentina y limita enormemente la capacidad de actuación de la persona que lo padece.

¿Por qué se produce?

Los dolores de muelas se producen a causa de una estimulación de la raíz nerviosa por agentes térmicos, mecánicos o químicos, que irritan el nervio y el cerebro lo percibe como un estímulo doloroso intenso, de inicio o bien brusco o bien insidioso, y que va en aumento.
Estos dolores pueden estar originados por diversas causas, algunas de ellas ajenas a la patología odontológica. En general son debidos a una pulpitis, una inflamación de la cavidad pulpar del diente, parte interna de la pieza dental donde se hallan los vasos sanguíneos y las terminaciones nerviosas. Las causas más habituales de dolor de muelas son:

  • Caries dental
  • Fractura o fisura dental
  • Exposición de las raíces dentales
  • Gingivitis
  • Absceso dental
  • Lesiones en la mucosa oral
  • Patología mandibular
  • Patología ótica
  • Sinusitis

¿Cómo se manifiesta?

El dolor de muelas es un dolor constante, sordo, intenso y que presenta crisis de aumento de la intensidad del dolor. Existen diversos factores que pueden agravar el dolor de muelas, como son los alimentos excesivamente fríos o calientes, los dulces o la masticación intensa.
En ocasiones la odontalgia se puede acompañar de otros síntomas que pueden dar una pista del origen del mismo, como puede ser gingivorragia (sangrado de las encías), dolor a nivel del oído, mucosidad abundante y espesa o fiebre.

Mientras no tengo cita con el dentista…

Ante un dolor de muelas intenso se debe solicitar cuanto antes una visita con el odontólogo para que examine la pieza dental dolorosa y pueda, una vez determinada la causa, realizar un tratamiento adecuado. Y es que, en caso de no tratarlo, se pueden afectar los tejidos circundantes, causando problemas graves a nivel de la boca, la cara o el cuello. Pero mientras no se acude al dentista:

  • El dolor se puede paliar mediante el uso de analgésicos como el paracetamol o antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como ibuprofeno, metamizol o diclofenaco. Es aconsejable consultar con el médico antes de tomarlos. En caso de sangrado de las encías, conviene evitar la aspirina, dado que ésta aumenta el riesgo de sangrado.
  • Nunca se deben tomar antibióticos sin prescripción del médico, dado que es probable que no sean necesarios y además tampoco van a ayudar a calmar el dolor.
  • Se deben evitar los alimentos excesivamente fríos, calientes o duros.
  • Los dulces y el azúcar también empeoran el dolor dental, por lo cual conviene evitarlos.
  • Va bien aplicar frío local, en la zona de la mejilla adyacente al diente dolorido, por su papel anestésico, ya que puede aliviar en parte el dolor, pero debe evitarse poner hielo en el interior de la boca, pues puede agravar el dolor.
  • Conviene evitar la presión sobre la zona dolorida, no recostando la cabeza sobre el lado afecto.

En la consulta

Al acudir al dentista, éste podrá determinar si la causa es traumática o infecciosa y, por lo tanto, realizar el tratamiento adecuado. En caso de tratarse de una pulpitis puede que la realización de un empaste baste para mejorar el dolor. Si hay infección pero sin haberse formado un absceso, se iniciará tratamiento antibiótico. De haberse formado ya un absceso, el dentista drenará el contenido purulento del mismo, pautará tratamiento antibiótico y reparará la pieza dental. En caso de haberse producido una afectación importante de la muela, el dentista realizará una exodoncia o extracción dental tras el inicio de la cobertura antibiótica. Tras la actuación del dentista, los analgésicos o los AINE ayudarán a calmar el dolor.
MEJOR PREVENIR

Es importante recordar que la prevención siempre es mejor que el tratamiento, por lo que una correcta higiene bucal y una dieta adecuada disminuyen el riesgo de infecciones bucales, caries, gingivitis y dolores de muelas. Cepillarse los dientes tres veces al día, utilizar la seda dental y los colutorios, y evitar los alimentos ricos en azúcares ayudará a prevenir la intensa molestia que supone sufrir un dolor de muelas.
 

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¿Sabías que el 80% de las personas en lo primero que se fijan cuando conocen a alguien es en la sonrisa?
Es nuestra mejor tarjeta de presentación y no hay nada más bonito que disfrutar de una sonrisa sana y natural. Si a veces hemos evitado sonreír porque nuestros dientes no son perfectos o son desiguales, ahora tenemos fácil solución a este problema gracias al contorneado dental, una técnica con muchos beneficios.
El contorneado dental también es conocido como ameloplastia, y es una técnica odontológica que consiste en eliminar pequeñas cantidades de esmalte de las piezas dentales con la finalidad de cambiar la longitud, la forma o la superficie de los dientes. Con esta eficaz  técnica mejoraremos la apariencia de nuestra sonrisa.
El contorneado dental está indicado en personas que tan solo necesitan retoques pequeños para mejorar la estética de sus dientes. Por ello el contorneado es la técnica perfecta para personas que tienen una pieza dental un poco torcida, que sobresale más que otra o que tiene una forma demasiado puntiaguda. Como regla general, el contorneado dental se suele aplicar en los caninos superiores y los incisivos frontales.
Se trata de un procedimiento muy sencillo pero de resultado muy llamativo, especialmente si lo combinamos con otros tratamientos complementarios como el blanqueamiento dental. Pero la ameloplastia o contorneado dental no solo se usa con fines estéticos. También se emplea con fines terapéuticos para tratar lesiones iniciales de caries en molares y premolares.
El contorneado dental se realiza sin anestesia, ya que tan solo se realizan desgastes específicos y limitados en los dientes. Por su escaso carácter invasivo, ésta técnica no se emplea para problemas graves de tamaño, posición o forma. En esos casos se recomienda emplear técnicas como la ortodoncia.
Principales beneficios del contorneado dental:

  • Es un procedimiento totalmente indoloro ya que solo se trabaja sobre la superficie del diente.
  • Facilita la higiene oral al eliminar imperfecciones creadas por la acumulación de sarro causante de enfermedades periodontales.
  • Además del cortorneado, también existen otros tratamientos que mejoran la apariencia de las piezas dentales, como el blanqueamiento dental o las carillas, que ayudan a obtener una sonrisa mucho más estética para que nunca más volvamos a tener miedo de sonreír.

 
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Son bastantes los estudios que han determinado que tener una mala higiene bucodental puede repercutir de manera negativa en la salud, aumentando el riesgo de sufrir enfermedades graves. Sin embargo, un grupo de expertos de la Universidad de Ciencias Médicas de Teherán (Irán) ha realizado la primera investigación en la que se observan los casos de un territorio en vías de desarrollo, y ha llegado a la conclusión de que una mala salud bucal puede aumentar hasta un 40% el riesgo de fallecimiento prematuro.
Este estudio, publicado en la revista International Journal of Epidemiology, es observacional y, por lo tanto, no se pueden establecer unas causas y efectos relacionados. No obstante, se cree por otros estudios que este aumento de la mortalidad podría deberse a que las bacterias presentes en una infección en la boca pueden pasar al torrente sanguíneo, alcanzando por ejemplo los pulmones o el corazón, y pudiendo incluso provocar un infarto de miocardio.
La investigación fue realizada con una muestra de 50.045 adultos –un un 57,6% de los cuales eran mujeres de entre 40 y 75 años de edad– residentes en Golestán, una provincia de Irán en la que existen dificultades para acceder a los medios necesarios para un buen cuidado bucodental. Los resultados se obtuvieron gracias a una serie de cuestionarios que analizaban sus hábitos relacionados con la higiene dental, como las piezas con caries, empastes o caídas, el uso de prótesis dentales, o la frecuencia diaria del cepillado.

Asocian la falta de higiene bucodental con cáncer y problemas cardíacos

Durante los nueve años que duró la observación del grupo, desde 2004 hasta 2014, fueron 3.820 los miembros que fallecieron, casi la mitad de ellos debido a enfermedades cardiovasculares, y 839 por distintos tipos de cáncer. Con estos resultados los investigadores llegaron a la conclusión de que perder uno o más dientes aumenta un 30% el riesgo de morir como consecuencia de un tumor o por un problema cardiovascular.
Para evitar estos riesgos, Reza Malekzadeh, que ha liderado el estudio, hace hincapié en la importancia de cepillar los dientes al menos dos veces al día, pues de esta manera se puede reducir la probabilidad de padecer cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares, o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
 
Fuente: webconsultas.com
 
 
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