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Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







Si las encías comienzan a sangrarte en algunas ocasiones cuando te cepillas los dientes es síntoma de que se maltratan los tejidos periodentales y de esta manera se producen las enfermedades periodontales.
El cepillado tiene que ser organizado, primero los dientes superiores, luego los inferiores de derecha a izquierda y después de izquierda a derecha. El modo de cepillarse es de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba y de dentro hacia fuera.
La enfermedad periodontal afecta a todos los tejidos que involucra a un diente, encías, las fibras que sostienen el diente, y el hueso que sostiene el diente.
Cuando hay acumulo de placa bacteriana alrededor del diente, se calcifica y es imposible que con el cepillado podamos retirar esas calcificaciones que son pequeñas piedrillas, de manera que el diente comienza a perder soporte periodontal y finalmente se puede perder.

Otras causas de encías sangrantes pueden ser:

  • Cualquier trastorno hemorrágico
  • Cepillarse con mucha fuerza
  • Cambios hormonales durante el embarazo
  • Prótesis u otros aparatos dentales mal ajustados
  • Mal uso del hilo dental
  • Infección, que puede estar tanto en los dientes como en las encías
  • Leucemia, un tipo de cáncer en la sangre
  • Escorbuto, una deficiencia de vitamina D
  • Uso de anticoagulantes
  • Deficiencia de vitamina K
Otros consejos para ayudar con las encías sangrantes:

  • Procure que le hagan un examen periodontal.
  • NO consuma tabaco que agrava el sangrado de las encías.
  • Controle el sangrado de las encías aplicando presión directamente sobre la encía con una gasa humedecida en agua helada.
  • Si le han diagnosticado una deficiencia de vitaminas, tome los suplementos vitamínicos.
  • Evite el uso de ácido acetilsalicílico (aspirin), a menos que el médico le haya recomendado tomarlo.
  • Si los efectos secundarios de un medicamento están causando la irritación, solicítele al médico que le recete otro fármaco. Nunca cambie su medicamento sin consultar antes con el médico.
  • Utilice un dispositivo de irrigación oral en la configuración baja para masajear las encías
  • Acuda al odontólogo si su prótesis dental u otros aparatos dentales no ajustan bien o si están causando puntos dolorosos en las encías.
  • Siga las instrucciones del odontólogo sobre cómo cepillarse y usar la seda dental para que evite lastimarse las encías.

A continuación compartimos un vídeo de cómo realizar una correcta higiene dental:


 
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Hilo dental: hoy vamos a explicaros la función de este elemento de higiene bucodental y cómo usarlo.

¿Para qué sirve?

Partiendo de la base de que el cepillado no es suficiente para conseguir una limpieza óptima de nuestros dientes ya que existen zonas de difícil acceso para el cepillo, es necesario utilizar otros elementos que nos permitan un fácil acceso y la limpieza de estos rincones.
El hilo dental es uno de los elementos que nos serán de mayor ayuda para alcanzar la zona interdental, es decir, el espacio existente entre los dientes. Se trata de una zona muy propensa a la acumulación de restos de alimentos, por lo que si no los retiramos podrían generarse caries o enfermedades de encías.
También nos permite acceder sin problema a los espacios interdentarios para remover los restos de alimentos y placa que se alojan en esta zona, siendo además un proceso muy simple y rápido.

¿Cuál es el modo correcto de utilizarlo?

El uso correcto elimina la placa y las partículas de comida de lugares que el cepillo dental no puede alcanzar fácilmente: debajo de la encía y entre los dientes. Como la acumulación de placa puede provocar caries y enfermedades de las encías, se recomienda el uso diario de hilo dental. Es importante realizar el movimiento con suma suavidad para evitar dañar las encías así como también tendremos que llevar a cabo este proceso en la totalidad de espacios interdentarios.
Aproveche las ventajas del uso de hilo dental y adopte la siguiente técnica:

  • Tomando unos 45 cm (18″) de hilo dental, enrolle la mayor parte del mismo alrededor del dedo anular, dejando 3 o 5 cm (1 ó 2″) de hilo para trabajar
  • Sostenga el hilo dental tirante entre los dedos pulgares e índices, y deslícelo suavemente hacia arriba y hacia abajo entre los dientes
  • Curve el hilo suavemente alrededor de la base de cada diente, asegurándose que pase por debajo de la encía. Nunca golpee ni force el hilo, ya que puede cortar o lastimar el delicado tejido gingival
  • Utilice secciones de hilo limpio a medida que avanza de diente en diente
  • Para extraer el hilo, utilice el mismo movimiento hacia atrás y hacia adelante, sacándolo hacia arriba y alejándolo de los dientes

¿Qué tipo de hilo dental debo utilizar?

Existen dos tipos de hilo dental:

  • Hilo dental de nylon (o multifilamento): El hilo dental de nylon puede estar o no encerado, y existen una gran variedad de sabores. Puesto que este tipo de hilo dental está compuesto por muchas hebras de nylon, a veces se desgarra o deshilacha, especialmente entre los dientes con puntos de contacto apretados.
  • Hilo dental PTFE (monofilamento): Si bien es más caro, el hilo dental de un solo filamento (PTFE) se desliza fácilmente entre los dientes, incluso entre aquéllos con espacios reducidos, y generalmente no se deshilacha.

Si los utiliza correctamente, ambos tipos de hilo dental son excelentes para eliminar la placa y los restos alimenticios.

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Utilice unos 45 cm (18″) de hilo dental, dejando 3 ó 5 cm (1 ó 2″) para trabajar.

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Siga suavemente las curvas de sus dientes.

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Asegúrese de limpiar debajo de la encía, pero evite golpear el hilo contra la misma.

Aunque nos hemos cepillado los dientes y hemos usado hilo dental durante años y años, muchos de nosotros nos sorprendemos al saber que no lo hemos hecho correctamente. Un ejemplo: ¿sabía que un buen cepillado lleva como mínimo dos minutos? La mayoría de los adultos no se cepillan tanto tiempo.

Estos cuatro pasos son la manera mejor y más fácil para ayudarlo a recordar cómo cuidarse la boca, los dientes y las encías:

  • Cepíllese al menos dos veces al día con una crema dental con flúor como mínimo durante dos minutos, sobre todo a primera hora de la mañana y antes de irse a dormir.

  • Use hilo dental todos los días, normalmente a la hora de irse a la cama.

  • Limite el número de veces que come bocadillos por día.

  • Vaya al dentista cada 6 meses para que le examine la boca y le realice una limpieza profesional.

En caso de que el espacio entre los dientes sea muy grande, especialmente cuando faltan piezas dentales, se sustituirá el hilo dental por los cepillos interproximales, un cepillo específico que nos servirá para limpiar estos espacios.

La función del hilo dental es imprescindible a la hora de conseguir una higiene oral óptima, por lo que el uso diario de este elemento no solamente nos permitirá prevenir las principales enfermedades bucodentales puesto sino que además mejorará nuestro aliento.

 
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Habitualmente se tiene la impresión de que las enfermedades de las encías o ‘periodontales’ no son especialmente frecuentes ni importantes. Sin embargo, según la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA), en nuestro país afectan actualmente a 8 de cada 10 adultos mayores de 35 años, y recientes estudios publicados confirman que la periodontitis avanzada es la sexta enfermedad más prevalente del planeta, afectando a un 11,2% de la población mundial. Y a ello se suma que estas enfermedades también influyen muy negativamente en la salud general. Y es que lo que pasa en las encías no se queda en las encías.

No cabe duda de que una buena salud bucodental es clave para disfrutar de una buena salud general. Sin embargo, el ideario popular está plagado de creencias o ‘medias verdades’ que, lejos de proteger nuestros dientes y encías, provocan que descuidemos nuestra salud oral y tengamos un mayor riesgo de contraer enfermedades. Por ello, y en el marco de su Congreso de la Periodoncia y la Salud Bucal que se está celebrado en Málaga con la asistencia de más de 4.300 profesionales de 40 países del mundo, la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA) ha presentado su campaña ‘Cuida tus Encías’ para desmontar estos ‘mitos y leyendas’ y ofrecer consejos prácticos sobre el cuidado de la boca.

Mitos y leyendas

1. Es normal que sangren las encías
El sangrado es un signo de alarma en cualquier lugar del cuerpo y, lógicamente, las encías no constituyen una excepción. Así, una encía sana no debe sangrar, y si lo hace es porque algo no va bien. Además, el origen de este sangrado no se encuentra, como creen muchas personas, en el uso de un cepillo más duro o en un cepillado con mayor fuerza. Como alerta la SEPA, «el sangrado de las encías es un signo de inflamación y de enfermedad».
2. Si no duele, no es importante
La periodontitis o enfermedad de las encías también es conocida, además de como piorrea, como la ‘enfermedad invisible’. Y es que en los estadios iniciales no presenta ningún signo o síntoma aparente, caso del dolor. Pero ello no implica que las encías estén sanas. Un aspecto importante dado que esta periodontitis se asocia a un mayor riesgo de enfermedades muy peligrosas y potencialmente mortales, como las patologías cardiovasculares, la diabetes o el cáncer.
3. Los fumadores están ‘protegidos’ frente a la enfermedad periodontal
El sangrado de las encías es menos frecuente en los fumadores que en el resto de la población. Pero ello no supone que fumar proteja frente a la periodontitis. Por el contrario, los fumadores tienen un riesgo tres veces mayor de padecer la enfermedad y de que esta progrese más rápidamente. Y como el principal signo de alarma, esto es, el sangrado de las encías, está enmascarado, el riesgo de demora diagnóstica es mucho mayor.
4. Los tratamientos de mantenimiento me desgastan los dientes
El esmalte dental, esto es, el armazón que recubre el diente, es la parte más dura y resistente del organismo. De hecho, alcanza siete puntos en la Escala de Mohs –escala que mide la dureza de los materiales y que abre el talco, con un único punto, y cierra el diamante, con 10–. Por tanto, los tratamientos de mantenimiento, amén de necesarios, no desgastan el diente.
Como recuerda la SEPA, «los mantenimientos periodontales son indispensables para el paciente con periodontitis, puesto que es necesario eliminar periódicamente los depósitos de placa bacteriana y cálculo con una regularidad para así evitar la recaída y progresión de la enfermedad. Es una etapa fundamental del tratamiento y la única manera de conseguir el control de la enfermedad periodontal a largo plazo. Este tratamiento continuado no tiene repercusión, ni produce desgaste del diente».
5. El tratamiento periodontal no sirve para evitar la pérdida dentaria
La periodontitis provoca la destrucción de la masa ósea que sustenta las piezas dentales y, por tanto, la pérdida irreversible de los dientes. Por tanto, su tratamiento logra mantener los dientes en la mayor parte de los casos. Y en aquellos en los que no resulta posible, se puede recuperar parte del hueso perdido con técnicas regenerativas específicas.
6. Cuanta más espuma hace el dentífrico, más limpia. Y mejor con un cepillo de cerdas duras
Los espumantes son, junto a otros muchos productos –como los antibacterianos, los humectantes o los saborizantes–, un componente esencial de la formulación básica de la mayoría de las pastas dentales. Pero lo que realmente asegurar una limpieza adecuada de los dientes y elimina la placa bacteriana es el uso adecuado y eficaz del cepillo. Como recuerda la SEPA, «la duración del cepillado y el método empleado son claves para el éxito».
Entonces, ¿es mejor utilizar un cepillo de cerdas duras? Pues sí, pues por lo general son más efectivos a la hora de eliminar la placa bacteriana y las manchas en los dientes. Pero cuidado: los cepillos de cerdas duras o el cepillado brusco o traumático pueden producir desgaste en el esmalte y retracción en las encías, quedando expuesta la raíz de la pieza dental.
7. El colutorio, cuanto más ‘pica’, más cura
Un enjuague bucal fuerte o con mucho alcohol no siempre es mejor para la salud de las encías. Además, pueden provocar sequedad de los tejidos orales. Y asimismo, siempre deben utilizarse como complemento del cepillado, pues por sí solos no son efectivos para controlar la placa bacteriana.
8. El mal aliento o halitosis se debe a problemas digestivos
La realidad es que el mal aliento o halitosis se origina en hasta un 85-90% de las veces en la cavidad oral. De hecho, este mal olor procede del efecto de las bacterias anaerobias que hay en la boca, que son capaces de degradar productos de la alimentación. Así, las deficiencias en la higiene oral, la presencia de enfermedad periodontal, la acumulación de bacterias y la putrefacción de restos de comida son, entre otros, factores de riesgo para el desarrollo de la halitosis.
9. Las limpiezas periódicas de boca sustituyen el tratamiento periodontal
El tratamiento periodontal no se limita a una simple limpieza de la cavidad oral, sino que es una actuación médica individualizada según la situación de cada paciente en un momento concreto. Por tanto, estas limpiezas periódicas no sustituyen, en ningún caso, este tratamiento.
10. Mascar un chicle puede sustituir la higiene bucal
La acción mecánica que conlleva el mascar chicle –o el comer alimentos crujientes como frutas y verduras– favorece la autolimpieza dental. Pero lo que en realidad lleva a cabo el mascar chicle es un efecto de arrastre y un aumento de la salivación, lo que contribuye a la eliminación de la placa. Pero no puede considerarse como un sustituto de otras acciones básicas que conforman la higiene bucal diaria.

No dejes para mañana…

Pero aún queda una última puntualización que sumar a este decálogo. Y es que en salud bucodental no vale el ‘ya me cepillaré los dientes por la mañana.
Como concluye la SEPA, «al dormir se produce menos saliva, y el movimiento de nuestra lengua, mejillas y labios es menor. Esta situación favorece el crecimiento de las bacterias causantes de la caries y de las enfermedades de las encías. Y es que como consecuencia de la disminución de producción de saliva durante la noche, nuestra boca se encuentra más desprotegida y las bacterias pueden adherirse más fácilmente a nuestros dientes. Por ello, es absolutamente necesario limpiar cada diente meticulosamente antes de dormir. Si hay un cepillado imprescindible a lo largo del día, es el que debe hacerse antes de acostarnos».
 
Fuente: abc.es
 
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“Doctor, tengo la encía inflamada, más roja de lo normal y percibo restos de sangre tras el cepillado”. Lo que puede parecer una consulta aislada en el dentista, se repite de manera reiterada entre personas de 30 a 50 años. De hecho la enfermedad de las encías, también conocida como periodontitis, afecta al 50% de los españoles, pudiendo distinguir qué grupo de personas son más propensas a padecerla.

  • Fumadores. El tabaco es uno de los factores de riesgo más significativos relacionados con el desarrollo de la enfermedad de las encías. De hecho, alrededor de un 70% de personas fumadoras y ex fumadoras ha padecido alguna patología relacionada. ¿La razón? Los fumadores tienen una disminución clara de las defensas de la encía frente al ataque bacteriano, lo que aumenta de forma significativa la susceptibilidad a la infección periodontal.
  • Diabéticos. Las personas que tienen diabetes son más propensas a infecciones dentales como la inflamación de las encías (gingivitis o incluso periodontitis). Esto es debido a que experimentan una disminución del flujo de saliva y una sensación de ardor en la boca o en la lengua que deriva fácilmente en esta patología.
  • Personas estresadas. Se ha demostrado que existe una relación entre el estrés, la ansiedad o la depresión y la enfermedad periodontal. El incremento en los niveles de cortisona (una hormona que produce el cuerpo en niveles altos cuando hay estrés), es un factor que contribuye a disminuir la inmunidad del cuerpo, haciéndolo más susceptible a la enfermedad periodontal. Además, se ha demostrado que las personas con mucho estrés son más propensas a adquirir hábitos que promueven esta enfermedad, como fumar, llevar una dieta poco equilibrada y descuidar la higiene bucodental.
  • Embarazadas. El momento del embarazo es un periodo de cambios en nuestro cuerpo, de fluctuaciones hormonales que afectan también a la salud bucodental. De hecho, los expertos aseguran que un 70 % de las embarazadas padece a lo largo del periodo de gestación alguna enfermedad gingival. Y es que los cambios en los niveles hormonales pueden hacer que las encías manifiesten mayor sensibilidad a la placa dental. Además, existen otros factores relacionados especialmente nocivos como los vómitos, que si son excesivos pueden favorecer la erosión dental, el aumento de la permeabilidad de los vasos sanguíneos y la aparición de caries y problemas de las encías.
  • Mujeres menopaúsicas. Durante este periodo, el descenso de producción de hormonas repercute directamente en la mucosa bucal, la salud de nuestras encías y el hueso que sostiene nuestra dentadura. La gingivitis descamativa es una afección que puede producirse durante esta etapa y se caracteriza por la pérdida de las capas externas de la encía, pudiendo llegar a dejar al descubierto las terminaciones nerviosas de la misma. Además, también se puede producir un desgaste óseo que afecte a nuestros maxilares, lo que podría repercutir en pérdidas dentales o la acentuación de una enfermedad periodontal.

Aunque debemos prestar atención a la salud de nuestras encías en todo momento, es cierto que si estamos en alguno de estos grupos de riesgo debemos extremar las precauciones. Acudir al dentista para un diagnóstico certero es fundamental, pero también podemos cuidarnos desde casa utilizando pastas y colutorios especialmente diseñados para tratar los problemas de encías. Y es que una buena y adecuada higiene bucal diaria, acompañada de una buena alimentación, puede ayudarnos a prevenir problemas gingivales en muchos momentos de nuestra vida.
 
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Las encías son las grandes olvidadas cuando hablamos de una sonrisa bonita. Los pacientes piden alinear los dientes perfectamente pero no suelen prestar atención a que es importante tener una encía sana saludable y que todo el conjunto que rodea a los dientes sea adecuado.
El paso del tiempo afecta a nuestras encías y es que, conforme envejecemos, las encías son un tejido muy fino que tienden a ser afectadas. Nuestros hábitos también contribuyen a que las encías puedan verse un poco mas oscuras. Si fumamos provocaremos que la encía esté un poco desoxigenada tensa quebradiza lo que provocará que esté mas oscura mas amarillenta.
Cuando las encías están retraídas normalmente es porque se tiene periodontitis es decir hemos tenido inflamación de los tejidos de sorporte normalmente provocado por una mal posición de dientes y malas cargas que soportaron las encías, la solución es alinear los dientes y limpiar bien las estructuras que rodean a las encías para que recuperen esa salud.
Otra anomalía de la posición de encías es cuando están excesivamente inflamadas, tanto, que invaden la superficie del diente, y se notan unos dientes cortos, ya que la encía han invadido parte de la superficie de los dientes al estar inflamada.
Esto se soluciona con una higiene adecuada, realizando masajes circulares para estimular la superficie dental y encía. Y también acudir a consulta para un recontorneado Gingival.
Una gingivoplastia es una cirugía plástica de encías en la que se recorta lo que sobra de la encía para llevarlo al límite mas adecuado para que las proporciones sean las correctas.
Aunque la sonrisa gingival puede aumentar el riesgo de enfermedad periodontal en casos severos, el principal inconveniente que sufren estos pacientes suele ser el estético. Al no sentirse cómodos con su sonrisa, intentan sonreír menos, lo que les conlleva cierta preocupación y una disminución de su autoestima. Por suerte, ya no es necesario conformarse con una sonrisa gracias a los tratamientos que permiten corregirla y perfeccionarla.
 
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