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ACTUALIDAD DENTAL

Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







Si cada vez que ingieres bebidas frías o calientes o cuando comes algo dulce, sientes una punzada breve pero aguda, entonces padeces sensibilidad dental. También conocida como hipersensibilidad dentinaria o dental, se trata de un problema bastante común, de hecho, el 33 por ciento de la población lo sufre. Pero su solución es sencilla y está a tu alcance si le dedicas la atención que merece.
La hipersensibilidad es, por lo general, temporal y se reduce rápidamente. En aquellas ocasiones en que es muy severa y persistente se requerirá un tratamiento odontológico especializado. Ten en cuenta que este problema dental tiene una incidencia aún mayor entre las personas de entre 20 y 40 años y tiende a afectar más a las mujeres que a los hombres.

Causas de la sensibilidad dental

En primer lugar, y para entender por qué se produce la sensibilidad dental, hay que conocer la morfología de nuestros dientes. Cada pieza dental está compuesta por tres partes básicas. En la zona más profunda encontramos el nervio. Sobre él, protegiéndolo como si de un caparazón se tratase, se encuentra la dentina. Ésta, a su vez, está recubierta por el esmalte. Puesto que el esmalte no posee terminaciones nerviosas, la sensibilidad dental se producirá cuando la dentina quede expuesta.
Básicamente las causas de la sensibilidad son cuatro:

  • En primer lugar, la abrasión, o lo que es lo mismo, la pérdida del esmalte por el roce de un objeto. El motivo más común es una incorrecta técnica de cepillado. Un cepillado de dientes brusco o agresivo puede provocar una recesión o pérdida de las encías y que la zona cervical del diente –el cuello– quede al descubierto.
  • En segundo lugar se encontraría la atricción o el desgaste exagerado producido por el contacto diente con diente, ejemplo de ello puede ser el bruxismo –apretar los dientes de manera voluntaria o involuntaria–.
  • La erosión sería el tercero de los motivos causantes de la hipersensibilidad. Los agentes químicos causantes de la erosión de esmalte dental pueden encontrarse en dietas ricas en alimentos con una elevada acidez, en ciertos productos que se utilizan en los blanqueamientos o en los ácidos gástricos. En este sentido, es frecuente encontrar casos de sensibilidad dental puntual en enfermos de bulimia o en mujeres embarazadas que manifiestan vómitos recurrentes durante el período de gestación.
  • Por último, ciertos procesos odontológicos como la ortodoncia pueden ser la causa de la recesión gingival o de encías que, a su vez, desembocaría en la sensibilidad.

Existe la falsa creencia de que otros procedimientos, como la limpieza bucodental o el tratamiento periodontal también provocan la pérdida de encías y, por tanto, hipersensibilidad. En este punto es preciso aclarar que el causante de la sensibilidad es el sarro acumulado en el cuello de los dientes que, tras su eliminación por parte del odontólogo, puede dejar al descubierto la zona cervical.
 
 Fuente: webconsultas.com

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El refresco es el peor enemigo de nuestra sonrisa: silente, invisible, nos acecha día y noche. No vemos el ataque y, sin embargo, cada mañana al despertar nuestro diente desaparece un poco más. Es el terrorífico guión de lo que el desgaste dental está haciendo ahora mismo en su boca. El estrés tiene bastante que ver: además de fatiga, dolor de cabeza, molestias gástricas, tensión muscular… provoca bruxismo y cambios en el pH de la boca que, como mal menor, hacen que sus dientes cambien de color. Veamos qué es, cómo prevenirlo y qué tratamientos corrigen sus consecuencias.
Las alarmas han saltado. Que los dientes se desgastaran era hasta ahora un achaque de la edad, pero hoy se ve demasiado frecuentemente en jóvenes, por lo que hay que frenarlo cuanto antes. La expectativa de vida crece y tenemos que conseguir una dentición sana, bonita y funcional durante más años. Y es que nadie está a salvo: tres de cada cinco adultos padecen este desgaste, aunque vivan relajadamente o se laven los dientes con fruición, a lo que también hay que añador el estrés, la dieta, el estilo de vida y ciertas intolerancias y trastornos alimenticios.

¿Qué ocurre exactamente cuando tomamos un refresco?

Primero se come el esmalte hasta que llega a la dentina, produciendo sensibilidad. Provoca pérdida de altura de los dientes, en longitud y volumen, haciendo que la sonrisa se retraiga marcando arrugas peribucales (la sintomatología de Popeye) y horizontales sobre el labio superior e inferior. Además de limitaciones funcionales por problemas en la oclusión, la relación entre dientes superiores e inferiores puede derivar en molestias musculares en la cara, cuello y espalda. La dificultad de detectarlo e interceptarlo mediante prevención es fundamental, ya que en determinados casos se produce de una manera lenta y puede pasar desapercibida tanto para el paciente como para el dentista. Cada milímetro de longitud de diente que perdemos nos hace envejecer diez años.

De nuevo, el estrés

Cuánto puede afectarle el desgaste dental depende de la estructura genética de su diente, del tipo de agresión y de su capacidad de defensa. Hasta ahora se creía que, sobre todo, era un ataque físico: el que causa el bruxismo. Pero utilizar una férula de descarga solo evita uno de los problemas, ya que en el desgaste dental es casi más importante cómo afecta el pH de la boca, según se demuestra en los último sestudios. Hoy sabemos que, sobre todo, lo originan causas químicas. Internas, por los ácidos del reflujo gastroesofágico, que afecta al 60% en algún momento de su vida, y los que provocan ciertos trastornos de la alimentación o intolerancias alimentarias que cursan vómitos.
El estrés, no desayunar lo que debemos, abrir latas de refrescos sin parar o creernos deportistas de élite; así como seguir a pies juntillas todas las tonterías que dicen las celebridades en Internet (como beber agua con limón, en ayunas o no, o hacer del vinagre de manzana el nuevo elixir antigrasa), son algunas de las causas que llaman externas o medioambientales. Pero, ¿quién no toma un zumo de naranja por la mañana? ¿Y cuántos están limitando los lácteos? Bebidas isotónicas, carbonatadas, colas… Todas ellas contienen ácido cítrico que provoca un descenso en el pH de la boca y acelera el desgaste.

Bebidas que cambian el pH de su boca

Correr a por su cepillo de dientes mientras apura las últimas gotas del zumo o su refresco favorito es aún peor: No sabemos por qué nadie dice que después de tomar una bebida ácida, como el jugo de cítricos del desayuno, hay que esperar al menos 20 minutos antes de lavarse los dientes para no frotar el ácido contra el diente haciendo que se desgaste aún más. Otra recomendación de los especialistas es que si no podemos evitar las bebidas gaseosas, mejor tomar a la vez alimentos. Y si queremos aromatizar la ensalada con limón, poner unas rodajas impregnadas en aceite.
Las bacterias que viven en nuestra boca también atacan. El desgaste por erosión ácida puede provenir de la gran cantidad de bacterias que viven en su interior. Bien por falta de mantenimiento o hábitos, hay veces que las bacterias se descontrolan haciendo que los dientes pierdan hueso sin parar.
La medicación es otra de las amenazas. No solo hablamos de las tetraciclinas, que sabemos que tiñen los dientes, sino que tomar más de tres medicamentos al día hace que nuestras glándulas salivales pierdan la capacidad de proteger nuestro esmalte.

La importancia de la saliva

Cada día se produce una sucesión de agresiones que, si superan los mecanismos de defensa del diente, pueden desencadenar un deterioro precoz que conduzca a la destrucción de la dentición. Empezando por el esmalte, responsable de la dureza, la resistencia y el color.
La saliva es la primera línea de defensa de la boca. Un sistema natural que nos provee de protección, lubricación, humectación, capacidad antimicrobiana, remineralización… Arrastra las bacterias y lubrica las superficies en los constantes movimientos de los dientes. Traducido, la saliva nos protege de sufrir daños ante gestos tan comunes como machacar las tapas de los bolígrafos o abrir botes con las muelas; de que no rayemos los dientes al mordisquear muslos de pollo o costillas; hace de aduana de la fauna (bacteriana) que entra con los besos ajenos y trata de compensar una relativa higiene.

Qué se puede hacer

Como medidas de prevención, combatir el bruxismo diurno con la risa y el nocturno con férulas (miorrelajantes, de descarga o Michigan); comer mientras beba refrescos, zumo de naranja o limón, café o vino; mejorar la higiene y utilizar aceite de oliva para combatir bacterias (el aceite impide que el estreptococo mutans desencadene erosión o desmineralización) y vigilar que la producción de saliva no decaiga (durmiendo con la boca abierta o abusando del alcohol). Si se detecta pronto, la solución pasa por remineralizar el diente (y combatir las causas que lo provocan). Existen tipos de flúor de alta concentración o barnices de flúor que sellan bien. En casa toca cepillarse con pastas remineralizantes y enjuagarse con colutorios que lleven flúor. También se pueden aplicar geles que cubren los dientes con un aceite, ayudando a que los ácidos no viajen bien por la superficie. Y si llegan tarde, siempre quedarán las carillas.

Fuentes: elpais.com

 
 
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Desgaste dental: lesiones no cariosas
Además de las lesiones cariosas nuestros dientes están sujetos a otra gran amenaza que no debe subestimarse si queremos gozar de unos dientes sanos: el desgaste dental.
El desgaste dental supone la pérdida irreversible de tejidos duros en la superficie externa del diente y engloba diferentes lesiones que pueden acabar arruinando nuestra dentadura.
Habitualmente se atribuía esta pérdida a la abrasión y erosión causadas por el cepillado, pero actualmente se tienen en cuenta otros factores como las fuerzas oclusales. La Dra. Carmen Álvarez junto con su colaboradora, Carmen Grille, describen minuciosamente estas lesiones en una extensa revisión de la literatura sobre el tema:

Lesiones por desgaste de nuestro esmalte

La mayoría de estas lesiones se presentan con una sintomatología similar centrada en la hipersensibilidad al calor o frío, al dulce o al tacto, pero tienen particularidades que las diferencian.
Abrasión
Se da a causa del contacto de los dientes con sustancias abrasivas (propias de ambientes laborales donde se trabaja con sílice, cemento…), la interposición de objetos entre los dientes(costureras, músicos…) o un cepillado demasiado vigoroso, frecuente o prolongado junto con el uso de cepillos demasiado rígidos o dentífricos abrasivos. La apariencia inicial es la de un pequeño surco que en estado avanzado adquiere forma de cuña con paredes limpias, pulidas y brillantes de una coloración amarillo-marrón.
Abfracción
En este caso, la pérdida del tejido dentario se debe a fuerzas biomecánicas como la masticación. La fuerza ejercida tiene un componente vertical y otro horizontal que generan tensión y compresión. Mientras que durante la compresión la estructura del esmalte es fuerte, en las áreas de tensión resulta vulnerable, pudiendo inducir microfracturas que a largo plazo resulten en una pérdida del esmalte, dentina y cemento. Este tipo de lesiones de superficie áspera son profundas y estrechas, con bordes muy afilados y un ángulo cavosuperficial muy marcado.
Atrición
El contacto de las superficies dentales entre ellas mismas también puede provocar una pérdida progresiva de tejido dentario que puede producir una mínima incidencia en nuestra dentadura o bien volverse patológica en el caso de las personas con bruxismo, en los que se produce, entre otras consecuencias, una excesiva destrucción dentaria. Las zonas de desgaste aparecen lisas y pulidas y en los casos más extremos queda expuesta la cámara pulpar.
Erosión/Corrosión
La erosión también destruye gradualmente la superficie dental por la acción de agentes físicos no mecánicos (radiación) o químicos no bacterianos (alimentos ácidos, carbonatados, excesivamente ricos en frutas, fármacos como la vitamina C, el ácido acetilsalicílico, el hierro, los ácidos del tracto digestivo asociados a vómitos o reflujo…). La apariencia de unos dientes erosionados es mate y lisa y pueden aparecer cavidades redondeadas sin la rugosidad característica de la caries. En los casos más severos, se produce sensibilidad persistente. Técnicamente las lesiones causadas por agentes ácidos deberían denominarse corrosión en vez de erosión. Consumir moderadamente algunas sustancias, realizar un correcto cepillado con los elementos adecuados y usar férulas de descarga para el bruxismo pueden minimizar el riesgo de sufrir lesiones por desgaste.
Para minimizar y evitar estos daños lo mejor es mantener buenos hábitos de higiene dental y revisiones periódicas. Si el problema se detecta a tiempo siempre será más fácil, sencillo y económico a la hora de tratarlo y ponerle solución. De ahí que se recomiende hacer una revisión anual como mínimo. En Deltadent la revisión es completamente gratuita. Coge cita con nosotros y nos encargaremos de comprobar que tu boca está en buen estado.
FUENTE:
http://blogsaludbucal.es/desgaste-dental-abrasion-abfraccion-atricion-y-erosion-lesiones-cariosas/
 
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Resultado de imagen de desgaste dental por acido

Los síntomas de la erosión ácida dental en la dentadura incluyen:

. Sensibilidad Dental
Puede sentir algunas punzadas al comer alimentos frios o calientes. Eso es por el desgaste dental y la dentina queda expuesta.

. Decoloración dental.

La dentina va quedando expuesta al visualizar los dientes de manera directa o por quedar una fina capa de esmalte, que hace que se transparente la dentina de color amarillenta.
. Dientes redondeados.
Tanto en la superficie como los bordes de los dientes queda una forma redondeada.
. Transparencia.
Los dientes frontales pueden presentar un aumento en su transparencia.

. Decoloración dental profunda.

Como consecuencia de la exposición de la dentina los dientes pueden presentar una apariencia amarilla oscura.

. Fisuras dentales.

En los bordes de los dientes pueden observarse pequeñas fisuras o también asperezas.

. Gran sensibilidad dental

Con el paso del tiempo si la dentina permanece expuesta lo dientes se tornan con gran sensibilidad.
. Lesiones dentales en forma de copa.
Se observa como si fuera una restauración dental en la superficie de masticación dental, que es en realidad una pequeña lesión.
Lo invitamos a Deltadent. La primera consulta, radiografía, diagnostico y planificación del tratamiento, completamente gratis,  (presupuesto sin compromiso).
Citas: 913440380/  914572547 / 900820015 (línea gratuita).
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Resultado de imagen de erosion acida

Felizmente en medicina odontológica se obtuvo grandes avances en la prevención de enfermedades dentales, y los dientes de la población en general están avanzando en buena salud por mas tiempo.
En este siglo XXI existe una nueva amenaza que se denomina erosión ácida, que es la pérdida de dientes que causan los ácidos que contienen nuestra dieta diaria y también provenientes del estomago (acido clorhídrico) en caso de pacientes que sufren bulimia, o vomitan frecuentemente. y que desgastan nuestro esmalte dental.
Actualmente muchas personas están sufriendo este problema en sus dientes, sin tener ésta información mientras la erosión avanza manteniendo una dieta con altos niveles de acidos en sus comidas.
Esta falta de información hace que esta enfermedad vaya incrementándose en estos años y sea un problema igual de importante como las caries dentales,  sin que las personas se den cuenta por el momento de esta nueva enfermedad.
La erosión acida se asocia a la variedad de alimentos y bebidas de la dieta diaria moderna que son muy ácidos.
– Debido a la buena salud actual gracias a la tecnología de medicamentos y descubrimientos en salud, ha aumentado la tasa de longevidad de las personas con esto trae aparejado mayor tiempo de estos efectos de desgaste dental en algún momento de la vida.
– Todas las personas que poseen una dentadura natural están expuestos a los efectos de la erosión acida, que afecta a todos por igual.
Puede solicita cita al, 914572547/ 913440380/  900820015 (línea gratuita).
Primera visita gratuita. Incluye: valoración clínica, radiográfica, diagnostico, planificación de tratamiento, entrega de presupuesto (sin compromiso).
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