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ACTUALIDAD DENTAL

Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







Existen pocas situaciones más incómodas que mantener una conversación con alguien a quien le apesta el aliento. Esta tesitura resulta desagradable para el oyente, por causas obvias, y para el hablante, que al darse cuenta de que el otro ha “olfateado” su problema, empieza a ponerse nervioso, y lo peor es que no se siente abochornado e inseguro solo ante la persona que tiene enfrente, sino en todas sus relaciones: afectivas, sociales y laborales. Efectivamente, según datos divulgados por la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA), el 30% de la población adulta padece o ha padecido halitosis en alguna ocasión y, tal y como comentábamos, esta condición acarrea consecuencias por las posibles implicaciones de salud, pero también porque afecta al individuo que la padece a nivel psicológico.

El plan de acción para combatirla es el siguiente:

1. Acuda al dentista, quien le remitirá al especialista adecuado.
2. Sométase al tratamiento que le proponga su endocrino, otorrino o médico digestivo (esto, según la SEPA, sucede en poquísimas ocasiones, ya que en el 90% de los casos el problema no trasciende de la clínica dental).
3 Evite el consumo de alimentos ricos en grasa, ajo, picante, cebolla o alcohol.
4. Frote su lengua durante el cepillado. 5. Apóyese en productos naturales, como las hojas de menta o el té verde.
“Hay que tratar la halitosis de inmediato, en cuanto una persona lleva cuatro o cinco días con mal aliento, para evitar males mayores”, recomienda la odontóloga experta en halitosis Laiqi Xiang, de la Clínica Core, de Madrid, y miembro activo de la Asociación Internacional para la Investigación del Aliento (IABR). “Para ello, el primer paso radica en acudir a un dentista, pero no a un dentista cualquiera, sino a uno que tenga formación específica en este campo, que aplique los protocolos de actuación aceptados internacionalmente y que disponga de los medios tecnológicos adecuados para diagnosticar y tratar el mal aliento (cromatógrafos, dispositivos de análisis bacterianos, etc.). Solo si reúne estas condiciones podrá localizar el agente etiológico y derivarnos al especialista que sea oportuno para tratarlo pertinentemente”, continúa la doctora Xiang.

Ojo con la dieta y la higiene bucal

Existen infinidad de causas que originan halitosis: el ayuno prolongado, la obstrucción nasal, la sinusitis, diversas enfermedades metabólicas, el consumo de alcohol, el tabaco, el abuso de una dieta hiperproteica… Curiosamente, y al contrario de la creencia popular, las halitosis de origen gastrointestinal representan un porcentaje mínimo del total, mientras que las originadas por causas orales (depósitos bacterianos en la lengua, sequedad bucal, infecciones orales…) suponen más del 90%, según los expertos consultados. En cualquier caso, el mal olor siempre es más desagradable al despertarnos por la mañana, por una razón muy sencilla: el flujo salival disminuye durante la noche y las bacterias han tenido muchas horas para multiplicarse libremente por la lengua y por toda la cavidad bucal (cuando se produce más saliva, estas se resbalan y no se adhieren con tanta facilidad).
Dependiendo de la dolencia que causa nuestra halitosis deberemos ser tratados por el endocrino, el otorrino, el experto en aparato digestivo o el mismo dentista, pero en cualquier circunstancia, mientras el tratamiento surte efecto, es conveniente tomar medidas que nos ayuden a tener un aliento más fresco. La SEPA recomienda dos básicas: la primera, reducir o evitar el consumo de alimentos ricos en grasa, ajo, cebolla, picantes y alcohol; y la segunda, acostumbrarnos a mantener una buena higiene oral. Esto implica que, además de lavarnos muy bien los dientes, incluyamos en nuestro cepillado las zonas interdentales y la lengua por arriba y por abajo. Para lograr que el proceso de higiene bucal sea más efectivo, los expertos de dicha sociedad aconsejan el uso de cepillos y dentífricos de calidad, cepillitos interproximales, hilo dental, limpiador lingual y colutorios. “Los colutorios no resultan efectivos como terapia”, aclara la doctora Laiqi Xiang, “pero sí son relativamente útiles en tratamientos específicos. Por ejemplo, los que en su composición llevan clorhexidina ayudan a solucionar los problemas de encías y los que contienen sales de zinc favorecen la eliminación de la placa bacteriana. Sin embargo, los que cuentan con una cantidad muy elevada de alcohol pueden provocar sequedad bucal y empeorar la halitosis. Por eso, para no equivocarnos con nuestro colutorio, siempre debemos elegir el que nos prescriba el especialista. Y aun así, no hay que olvidar que su efecto es transitorio y que pasado su periodo de acción, que suele durar entre 30 minutos y dos horas, el mal aliento reaparecerá si la causa que lo origina continúa existiendo”.

Un termo de té verde

Además de los consejos anteriores y del tratamiento específico del especialista de turno, hay prácticas naturales a las que podemos recurrir para enmascarar el mal aliento. Por ejemplo: “Es recomendable frotar la lengua con hojas de menta (así eliminamos la película bacteriana depositada en la superficie lingual), masticar hojas de perejil (la mayor producción salival y el olor tan intenso de esta planta ayudan a eliminar el mal olor) y tomar infusiones de té verde”, indica la especialista. ¿Y por qué esa tipología? Porque así lo sugiere un estudio de la Universidad British Columbia (Vancouver, Canadá), recogido en La Revista Científica del Ilustre Consejo de Colegios de Odontólogos y Estomatólogos de España (RCOE). Según dicha investigación, estas infusiones disminuyen de forma asombrosa la concentración de sustancias en descomposición de la boca, además de ejercer un poderoso efecto desodorante. “En ningún, caso podemos dejar que la halitosis dificulte nuestra vida cotidiana”, concluye la doctora Laiqi Xiang. Siempre hay solución.
 
Fuente: elpais.com
 
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El mal aliento o halitosis es un verdadero problema para quienes lo sufren y para las personas que están a su lado.

El mal olor y sabor en la boca pueden ser síntomas de alteraciones que incluyen problemas bucales, los senos paranasales o las vías digestivas. En muchos casos la caries, la enfermedad periodontal y la mala higiene bucal son sus causantes.
Higiene bucal: Una de las causas más comunes del mal aliento es la placa bacteriana; se acumula porque después de comer las personas no se lavan bien los dientes o no lo hacen a tiempo, idealmente antes de 20 minutos. La boca tiene bacterias y cuando alberga comida mucho tiempo se forma la placa bacteriana que se adhiere al cuello de los dientes. Recuerde visitar al odontólogo, al menos 2 veces al año.
Estructura dental: Algunas estructuras anatómicas de los dientes favorecen la retención de alimentos; éstas ocultan comida que se descompone sin darnos cuenta. Por eso, si tu dentadura tiene estas características, utiliza hilo dental.
Ojo a los condimentos: Cuidado con la cebolla, el ajo y las especias. Estos son alimentos que en su proceso de digestión liberan sustancias que permanecen por más tiempo no solo en la boca sino en el cuerpo. No está de más usar enjuague bucal después del cepillado.
La saliva: Hay personas con pH salival ácido y básico. El pH salival ácido se presta para tener con frecuencia caries dental, mientras que el salival básico tiende a favorecer la aparición de enfermedad periodontal.
Cuida tu dieta: Las personas que, por hacer algunas dietas para bajar de peso, aumentan el consumo de proteína animal podrían tener mal aliento. Estas dietas producen exceso de cuerpos cetónicos (son elementos producidos en el hígado por la degradación de los carbohidratos) y se liberan a través del aliento.
Cuidado con tu estómago: Hay quienes padecen reflujo, gastritis, hernias y otros desórdenes que pueden provocar gases que salen a la cavidad oral y producen mal aliento.
La diabetes: Con esta enfermedad, por desorden del páncreas, se produce un aliento como a manzana descompuesta.
Cuidado con las prótesis: Los aparatos de ortodoncia requieren un aseo especial para evitar que, al acumular restos de comida, sean un foco de mal aliento. Las prótesis deben dejarse en agua limpia cada noche para que estén hidratadas.

El cepillado dental nocturno ayuda a la buena salud 

Un buen propósito es cepillarse los dientes y la lengua, además de por la mañana y por la tarde, cada noche, para mantener buena salud, afirmó el experto Jorge Alejandro Ávalos Rodríguez.
Indicó que de este modo se mantiene la estética dental, se reduce el riesgo de desarrollar enfermedades de la cavidad oral, como la caries y la gingivitis (inflamación de las encías) y se previenen también problemas de tipo gástrico y cardiaco.
“Nunca hay que acostarse con la boca sucia. Si no quitamos los residuos que hay entre los dientes, se empiezan a secretar toxinas que pueden afectar mucho el estado de salud”.
El especialista del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco detalló que estas sustancias químicas (toxinas) propician la desmineralización del esmalte de cada pieza dental y deterioran el tejido blando de la encía.
Por ello, añadió, quienes no acostumbran cepillar dentadura, ni lengua antes de dormir, presenten caries y sangrado o dolor al ingerir alimentos, ya que durante seis u ocho horas permanecemos en ayuno con la boca cerrada y ese es un medio excelente para las bacterias.
“Además, hay que tener en cuenta que estar recostado, en posición horizontal, propicia que lleguen a la boca más bacterias desde el tracto digestivo, lo que ocasiona patologías gastrointestinales e, incluso, la llegada de microorganismos nocivos a órganos tan importante como el corazón”, dijo.
Por ello, sugirió siempre lavarse muy bien los dientes y no sólo eso, sino también cepillarse la lengua, porque ahí también pueden quedar remanentes de comida.
El experto en Estomatología destacó que algunas personas amanecen con la lengua “blanca” y esto es indicio de una mala higiene bucal, esta tonalidad la dan bacterias muertas, es por ello que debe acostumbrarse también un cepillado matutino.
“La recomendación ya la sabemos: hay que cepillarnos los dientes tres veces al día, después de cada alimento, pero si esto no es posible, la persona debe tomar todas las medidas necesarias para lavarse dentadura y lengua a primera hora y antes de dormir”, apuntó.

 
 
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La lengua acumula una gran parte de bacterias de la cavidad bucal, sin embargo, en muchas ocasiones se considera que la higiene bucal se completa con el cepillado dental y el uso de elementos para una limpieza entre dientes como son los cepillos interproximales, las cintas y/o sedas dentales o los irrigadores bucales, que eliminan el biofilm bucal acumulado en las zonas interproximales.
Pero ¿y la limpieza de la lengua?

Es muy importante eliminar diariamente la capa de bacterias y los restos de alimentos que pueden quedar acumulados sobre ella. De esta forma se evita la proliferación de bacterias anaerobias productoras de gases malolientes (CVS) que generan halitosis oral.
El acúmulo de bacterias sobre la lengua, que forma parte del cubrimiento lingual, es en muchos casos el responsable de la halitosis intraoral. Su eliminación puede reducir en gran medida la producción de compuestos volátiles sulfurados (hasta un 75% tras una semana de uso), que generan mal olor.
Para eliminar el acúmulo de bacterias sobre la lengua se recomienda el uso de un limpiador lingual, adecuado para las personas con problemas de mal aliento y también para las que quieran obtener una limpieza completa de su boca.
El limpiador lingual puede llegar a la parte más posterior de la lengua, lugar donde se acumula la mayor parte de bacterias, y su uso necesita cierto entrenamiento, ya que al principio puede producir náuseas, pero con el tiempo suelen desaparecer.

¿QUÉ ES EL LIMPIADOR LINGUAL?

Consta de dos caras, una de perfil ondulado, especial para adaptarse a la depresión central de la lengua, y otra de perfil liso, diseñada para limpiar los laterales.

¿CÓMO USAR EL LIMPIADOR LINGUAL?

1. Limpia la parte central de la lengua utilizando la cara del limpiador que presenta un saliente. Para ello, sujeta el limpiador lingual por el mango de modo que el saliente quede en la parte inferior. Saca la lengua e introduce el limpiador lingual en la boca intentando alcanzar la parte más posterior de la lengua.
2. Arrastra el limpiador por el centro de la lengua hacia la parte delantera de la boca. Aclara el limpiador con agua.
3. Limpia los laterales de la lengua utilizando la cara lisa del limpiador. Aclara el limpiador después de cada pasada.
Fuente: saludbucaldentaid.com
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Las prótesis dentales removibles o dentaduras postizas reponen los dientes ausentes y las estructuras óseas que se van reabsorbiendo a lo largo del tiempo tras la pérdida de los dientes naturales. Mediante estos dispositivos protésicos, se restablece la masticación, la deglución, el habla y la estética.
Las prótesis removibles trasmiten fuerzas a los dientes, a las encías y al hueso. Requieren un especial cuidado de adaptación, cuya duración varía según las personas y las prótesis. Cada persona tiene necesidades y características distintas, por lo que todas las prótesis son únicas y se deben confeccionar de forma individualizada. La decisión sobre la colocación de la prótesis la toman exclusivamente el dentista especialista y el paciente.
protesis
Habrá un momento en que el paciente estará adaptado y seguramente no tendrá conciencia de llevar una prótesis en su boca, pero es necesario que pase por un periodo de adecuación en el que visite al dentista para realizar los ajustes que sean necesarios. Además, al ser un aparato que se lleva por periodos prolongados, debe existir una buena educación frente a su cuidado y limpieza diaria, para evitar consecuencias mayores.
PROBLEMAS ASOCIADOS A LAS PRÓTESIS DENTALES
Durante el proceso de integración de la prótesis, se puede desarrollar una estomatitis subprotésica o lesiones en la mucosa (como las ulceraciones) a causa de un mal asiento o del desplazamiento de la misma. Situación que puede generar, a su vez, problemas de dolor, dificultad en el habla y menor fuerza de masticación.
La menor fuerza de masticación, sobre todo con alimentos duros, puede generar insatisfacción, modificar el placer del acto de comer y acarrear problemas nutricionales que afecten a la salud general. Por eso, se recomienda el uso de un adhesivo fijador, que proporciona seguridad y comodidad: mejora la estabilidad de la prótesis, aumenta la retención y la fuerza de la mordida, forma un sellado entre la prótesis y la encía y asegura que la prótesis se mueva o desprenda.
Uno de los inconvenientes que presentan las prótesis, si no están correctamente ajustadas, es que los restos alimenticios pueden quedar atrapados entre éstas y la encía, hecho que genera incomodidad a la vez que favorece el crecimiento de bacterias que pueden causar mal aliento. Además, conlleva problemas psicológicos producidos por la inseguridad que comporta hablar y enseñar las prótesis.
HIGIENE EN PORTADORES DE PRÓTESIS DENTALES
La duración de las prótesis dentales dependerá de muchos factores, pero uno de los más importantes es la motivación del paciente en el momento de cuidarlas. Por este motivo, el especialista debe evaluar su adecuado funcionamiento de forma regular, así como realizar una sesión informativa para asegurar que el paciente realiza una colocación correcta de la prótesis y para conocer los puntos de estabilidad masticatoria y las técnicas específicas de cuidado diario. Además, ha de explicar cómo cuidar y limpiar diariamente la prótesis para evitar consecuencias mayores, tales como presencia de sarro, halitosis o ulceraciones.
Los hábitos de higiene oral que debe llevar la persona con prótesis dentales removibles son:

  • Lavar y masajear la mucosa cubierta por la prótesis dos veces al día, usando un cepillo dental con filamentos muy suaves o aterciopelados para masajear el reborde edéntulo. Los márgenes de la prótesis pueden resultar de fácil acceso para el acumulo de biofilm oral (placa bacteriana). Por este motivo, requieren mayor dedicación en su limpieza.
  • Es importante usar comprimidos limpiadores diariamente porque remueven el biofilm oral. Combaten el 99,9% de las bacterias y hongos de la prótesis y limpian la dentadura postiza sin dañarla. Además, eliminan las tinciones procedentes del té, café o tabaco.
  • Limpiar el dorso de la lengua con un limpiador lingual.
  • Es recomendable retirar la prótesis por las noches para descansar de la presión que puede producir este tipo de aparatología.

Si tienes dudas sobre las prótesis dentales o sobre cuál es el tratamiento que mejor se adapta a tu caso particular, ven a visitarnos a Deltadent. Resolveremos todas tus dudas sin compromiso.

FUENTE: http://www.dentaid.es/es/protesis-dentales
 
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