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ACTUALIDAD DENTAL

Resuelve tus dudas sobre técnicas y tratamientos dentales de la mano del internacionalmente reconocido Dr. Alberto Meriñán Sebastián.







Por definición, se denomina ortodoncia invisible a aquella en la que se utilizan un tipo de aparatos que no se aprecian con facilidad desde el exterior, haciendo que el tratamiento sea más estético que los aros y brackets de acero u otros materiales que cubren la parte anterior de los dientes y que son claramente visibles cuando se sonríe o se habla.
Otra de las ventajas es que este tipo de ortodoncia es en algunos casos removible y se pueden quitar cuando lo requieran determinadas actividades sociales, para comer y para llevar a cabo la higiene bucodental.
Hay dos tipos de ortodoncia invisible:

  • Ortodoncia lingual: también se conoce con el nombre de incógnito, aunque es similar que la ortodoncia convencional, salvo por el hecho de que los brackets son menos gruesos y se colocan en la parte posterior de los dientes, de tal manera que no pueden apreciarse desde el exterior. Aunque se puede realizar con materiales estandarizados, lo más frecuente es que los aparatos y los brackets se diseñen a la medida de cada paciente mediante un programa informático en 3D.

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  • Invisalign: es la última técnica de ortodoncia que ha llegado al mercado y ha supuesto un importante cambio en la planificación y desarrollo de este tipo de tratamientos. Consiste en la fabricación a la medida con materiales plásticos de una férula transparente en cuyo interior se colocan una serie de accesorios para controlar el desplazamiento de los dientes hacia la posición deseada.Se cambia cada dos semanas (lo puede hacer el propio paciente) atendiendo a las indicaciones de un programa informático en 3D que permite determinar la evolución de la corrección en cada momento. Otra ventaja añadida es que se puede quitar y poner según lo requieran las circunstancias de cada persona.

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Ambas técnicas de ortodoncia invisible son igualmente eficaces y se pueden utilizar en cualquier persona, si bien entre ellas cabe señalar algunas diferencias. La más significativa es que invisalign no utiliza ni alambres ni brackets, por lo que se evitan las habituales ulceraciones y las molestias asociadas a este tipo de ortodoncia. Además, se puede quitar para comer y cepillarse los dientes, lo que facilita notablemente el mantenimiento de la higiene bucodental.
También hay que señalar que la ortodoncia lingual, a pesar de que los brackets se diseñan para que sean lo más finos posibles y molesten mínimamente, requiere generalmente un periodo de adaptación que puede oscilar entre los 15 y los 20 días. Este sistema no es removible, pero permite evitar los daños que los aparatos de ortodoncia convencional causan frecuentemente en el esmalte de la parte frontal de los dientes: descalcificación y manchas.
Otra de las diferencias radica en el grado de invisibilidad. Invisalign, al tratarse de una férula en la que se encaja la arcada dental, aún cuando es completamente transparente, puede llegar a apreciarse desde el exterior al incidir la luz sobre ella y producir algún tipo de brillo. Sin embargo, la ortodoncia lingual queda completamente oculta a la vista de otras personas.
Finalmente, la última diferencia es el precio, siendo invisalign la más cara. No obstante la elección de una u otra deberá hacerse después de que el ortodoncista haya informado adecuadamente al paciente de las ventajas e inconvenientes de ambas técnicas.

 
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Cuando los jugadores de fútbol profesional no se preocupan de la salud bucal como hacen con sus rodillas o cuádriceps son más propensos a lesionarse y a bajar su rendimiento. A más caries, menos goles y más lesiones. Esa es la conclusión de los primeros estudios científicos realizados en el Reino Unido, España y Brasil, y publicados en los últimos cinco años.
Una investigación realizada en 2015 por la University College de Londres con ocho equipos de la Premier League, mostraba que la mayoría de jugadores padece problemas importantes bucodentales: ¡casi el 40% tiene caries activas!, el 50% presenta erosión dental y el 45% reconoce que se siente molesto con su boca. Algunos –un 7%– incluso afirman que eso les perjudica tanto en los entrenos como en los partidos.
En 2011 se publicó otro estudio, esta vez sobre la salud bucodental de los jugadores del FC Barcelona: los futbolistas culés tenían nada menos que una media de ¡dos caries activas cada uno! Durante tres temporadas, de 2003 a 2006, investigadores de la Universidad de Barcelona y del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) realizaron un seguimiento de la plantilla del primer equipo: qué lesiones o traumatismos bucales tenían, cómo era la higiene bucodental que practicaban o si tenían problemas de encías u oclusión dental.
Luego contrastaron los datos recogidos con la información del equipo médico del club acerca de las lesiones deportivas. La conclusión era apabullante: los jugadores con peor salud bucodental eran también los que atesoraban una mayor probabilidad de lesionarse. Al parecer, cuando se produce una infección en la boca, se segregan una serie de mediadores químicos que, a través de la sangre, pueden llegar a los músculos y debilitarlos.
«Hay que pensar que, en general, los deportistas de alto rendimiento son un grupo con un índice de caries muy elevado. Toman muchos carbohidratos ricos en azúcares, barritas energizantes, bebidas con azúcar… Y el ejercicio les seca la boca y los deja sin saliva, fluido que protege contra las caries. Una boca insana puede tener un gran impacto en su rendimiento», explica la dentista Lluïsa Solé.
Vieron que un tercio de la plantilla sufría bruxismo: debido al estrés, rechinaban los dientes mientras dormían. Y como le ocurría a Ronaldinho, dos tercios de los jugadores tenían los dientes mal alineados. Y eso no solo es una cuestión estética: en el caso del brasileño, le provocaba ciertas dificultades respiratorias.
Solé explica que está documentado científicamente cómo “las enfermedades orales, sobre todo las relacionadas con las encías, pueden provocar problemas de salud en el resto del organismo”. Generan desde trastornos del equilibrio y lesiones musculares hasta dolores de cabeza o calambres, e incluso agravan una diabetes y aumentan el riesgo de cardiopatías.
Los españoles, sin embargo, no parecemos ser muy conscientes de ello. Según los datos recogidos por el Libro blanco de la salud bucodental en España, elaborado en 2015 por el Consejo General de Colegios de Odontólogos y Estomatólogos, solo el 48,3 % de los españoles habían pasado el último año por el dentista. Aun así, “en general, hemos mejorado bastante de un tiempo a esta parte. A nuestros padres les insistían en que se cepillaran los zapatos y a nosotros ya nos dijeron que era importante lavarse los dientes. E incluso hemos introducido colutorios e hilo dental”, valora Vicente Faus, presidente de la Sociedad Española de Odontología Conservadora (SEOC).
Nuestra salud bucodental tiene mucho que ver con las bacterias que hay en nuestra boca: son más de setecientas especies distintas, y en un mililitro de saliva viven tantos microorganismos como habitantes tiene China. La mayoría nos ayudan a degradar la comida; pero otros nos acarrearán problemas de salud si consiguen proliferar y desequilibrar la microbiota bucal. Uno de los microorganismos que hay que mantener a raya es el Streptococcus mutans, bacteria causante de las caries.

¿Y cómo se mantiene en equilibrio la microbiota bucal?

Con una buena higiene y tratando de evitar factores de riesgo, como entrar en contacto con bacterias patógenas. Y esto es así incluso desde la gestación: si la embarazada tiene una carga bacteriana elevada, es más probable que parte de esos microbios pasen a la boca del hijo; y si son causantes de infecciones, pueden provocarle problemas.
Se transmiten por la saliva, de manera que, con un gesto tan habitual como limpiar el chupete del bebé chupándolo nosotros, podemos pasar al niño microorganismos patógenos. También las parejas comparten microbiomas bucales muy parecidos, ya que en cada beso se intercambian bacterias; si algunas de ellas son indeseables, pueden contagiar la caries.
La dieta, y sobre todo una ingesta elevada de azúcar, es clave para alterar la microbiota oral. Y no solo nos referimos a los terrones que le echamos al café o a las chucherías, sino también a los refrescos, los zumos industriales, el pan, la pasta, el kétchup… El azúcar puede alterar el colágeno y además acidifica el entorno, lo que afecta a los dientes erosionando su esmalte y dejándolos sin protección ante las bacterias que provocan las caries.
La saliva desempeña un papel protector fundamental. Está repleta de iones de fosfato y de calcio, y de flúor, que remineralizan las superficies del esmalte que el ácido ataca. No obstante, en algunos momentos de la vida, la producción de saliva disminuye, como cuando nos hacemos mayores. También algunas profesiones nos hacen salivar menos –las que requieren que hablemos mucho en público o el deporte de alto rendimiento–, y, por eso, estos grupos se consideran de riesgo ante las enfermedades bucodentales.
Si la comunidad de microorganismos se desequilibra y proliferan microbios patógenos, pueden aparecer las caries o la enfermedad periodontal. Aunque la mayoría pensamos en las caries como en los agujeritos que aparecen en los dientes, el problema comienza ya con la desmineralización de la pieza, a la que deja sin capa protectora. Por suerte, se puede revertir. «Podemos controlar y evitar los factores patológicos de cada paciente y potenciar aquellos que nos ayudan a tener unos dientes y una microbiota compatible con una buena salud oral», explica Solé.
También son útiles determinados productos profesionales que se colocan sobre los dientes por la noche, ricos en fosfato de calcio, que ayudan a recuperar la mineralización de la dentadura; o aquellos con xilitol o flúor, que también devuelven a los dientes su esmalte.
La enfermedad periodontal resulta más complicada: es infecciosa, inflamatoria y crónica, y además destruye los tejidos de soporte del diente: el hueso alveolar. Y pese a que la mayoría de la población desconoce qué es, alrededor del 35 % de los españoles la padece, de acuerdo con un estudio de la Sociedad de Prevención Ibermutuamur-SEPA de 2012.
La primera fase es la gingivitis, o sea, la inflamación de las encías, que es reversible. Cuando se eliminan las bacterias patógenas o se mejora la higiene, el problema desaparece. Ahora bien, en algunos casos evoluciona a periodontitis y se produce pérdida de hueso. “Hay unas bacterias que afectan directamente al esmalte; y otras que colonizan el espacio entre la encía y el diente y que van destruyendo el hueso, hasta que llega un momento en que el diente se mueve y lo puedes perder”, explica Solé.

La detección precoz, esencial

Si se detecta en las primeras fases, el tratamiento permite mantener los dientes, pero si se diagnostica en una fase avanzada, con frecuencia no se puede conservar la dentadura. Una primera pista de que podemos tener periodontitis es que nos sangren las encías con frecuencia. “Pueden sangrar si nos hacemos una herida un día o en situaciones como el embarazo, por los cambios hormonales. Pero un sangrado habitual es síntoma de que hay un problema”, señala Regina Izquierdo, ortodoncista profesora de la Universidad de Valencia y miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA).
La enfermedad periodontal tiene dos consecuencias. La primera es local y supone la pérdida de dientes. La otra es sistémica y puede llegar a ser grave: la presencia de una gran cantidad de bacterias patógenas bajo la encía puede hacer que aquellas pasen a la sangre e invadan diferentes tejidos y órganos. De hecho, una mala salud bucodental se ha relacionado con un aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular, parto prematuro, diabetes y síndrome metabólico, entre otras complicaciones.
La SEPA tiene varios grupos de trabajo en colaboración con otras sociedades, como las de cardiología, diabetes y ginecología, porque “la salud de las encías puede mejorar o empeorar ciertas afecciones sistémicas que, a su vez, si no se controlan, pueden agravar el problema de encías”, comenta la doctora Izquierdo. “Empezamos a encontrar muchos microorganismos presentes en el sarro en órganos distantes que tienen algún problema de salud. Y vemos que cuando eliminamos esos microorganismos, disminuye la prevalencia de esa enfermedad”, explica el doctor Faus.
Las dos enfermedades sistémicas en las que mayor relación se ha descubierto con la periodontitis son la diabetes y las cardiopatías. El riesgo de los diabéticos de sufrir enfermedad periodontal es mucho mayor; y también al revés: la enfermedad periodontal, debido a la inflamación crónica que genera, hace que mediadores de esa inflamación pasen a la sangre, lo que afecta al control metabólico del azúcar.
Asimismo, cuando le diagnostican a alguien periodontitis, el riesgo de padecer una enfermedad del corazón aumenta. De hecho, las personas que han sufrido un infarto de miocardio deben extremar el cuidado de las encías: un estudio reciente de la Universidad de Granada concluía que los infartos eran más frecuentes y graves entre los pacientes con problemas periodontales no tratados.
Por otra parte, el hecho de que España sea uno de los países del mundo en que más implantes se realizan, en palabras del doctor Faus, puede tener una doble lectura: que tenemos excelentes cirujanos orales y que “en España han proliferado más que en otros países de Europa o Estados Unidos un tipo de clínicas dentales que se lucran con su trabajo, sobre todo poniendo implantes. Al fin y al cabo, mantener un diente en la boca es lo más complejo. Un implante, en cambio, es más lucrativo y necesita menos técnica y tiempo”.

«Solo hay que hacer un implante cuando ha fallado todo lo demás», asegura la doctora Izquierdo. “El mejor material para la boca es el propio diente. Es el más biocompatible y se une a la encía de forma perfecta protegiendo de la entrada de bacterias”. Los implantes, al contrario de lo que se suele pensar, no son para toda la vida y tienen un riesgo asociado elevado de que la persona acabe desarrollando periimplantitis, “una enfermedad que implica una pérdida de hueso por infección alrededor del implante”, explica Solé. De hecho, según un estudio de la SEPA, entre un 28 % y un 56 % de los pacientes que llevan implantes la padecen.
Los implantes suelen ser de titanio y, en los últimos años, han evolucionado en tema de diseño, materiales, superficies y tipos de rosca. Incluso también en su colocación: «Ahora hacemos cirugía guiada mediante ordenador. A partir de un TAC de la boca del paciente y mediante un software, podemos virtualmente saber cuál es la mejor opción para realizarle el implante: la angulación, la profundidad o la posición exacta», destaca Solé.
Una vez decidida, se transfiere la información a una guía que luego se coloca sobre la encía, de manera que «se mejora mucho la predictibilidad, se acortan tiempos quirúrgicos y, si el caso lo permite, incluso evitamos levantar la encía, lo que supone mayor comodidad para el paciente. A pesar de todo, los conocimientos y la experiencia del dentista siguen siendo la clave del éxito de estos tratamientos», sentencia Solé.
 
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BRACKETS ESTÉTICOS TIP-EDGE PLUS
Calidad y ventajas al mismo precio que los brackets convencionales.
 
Todas los tratamientos de ortodoncia invisible están ya altamente desarrollados y probados, cientos de miles de personas lo han usado y están felices de haber cambiado su sonrisa. Además de una cuestión estética, tener unos dientes perfectamente alineados proporciona a los pacientes fundamentos biológicos y objetivos de la ortodoncia: la masticación y la estética facial y dental.

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brackets transparentes

 
¿Por qué TIP-EDGE PLUS?
Hasta ahora, todos los brackets preajustados únicamente se “ajustaban” para realizar la angulación final del diente. Esto supone la aplicación de niveles de fuerza más elevados durante el tratamiento inicial, lo que provoca una pérdida de anclaje innecesaria.
 
 
 
 
Los brackets estéticos Tip-Edge PLUS disponen de un diseño patentado que permite planificar el tratamiento de principio a fin. Los dientes se mueven con una menor tensión de anclaje, sin tracción cervical o implantes. Con el tratamiento se puede conseguir un desplazamiento de entre 0.40 mm a 0.56 mm utilizando arcos de acero inoxidable en un único paso.
Brakets-TPO-TipEdge
Brackets-TPO-TipEdge

La versatilidad de los brackets Tip-Edge PLUS permiten un rendimiento superior con máxima comodidad para el paciente ya que están diseñados para mover los dientes de forma natural, usando fuerzas suaves y baja tensión de anclaje, con menos visitas a la clínica y menor tiempo de tratamiento.
 
 
 
Ventajas de TIP-EDGE PLUS
El diseño único de los brackets estéticos Tip-Edge PLUS hace que el tratamiento sea más cómodo para los pacientes y reduce el número de visitas necesarias para el tratamiento.

  • Se reducen las sobremordidas en la etapa inicial del tratamiento, independientemente de la angulación de los caninos
  • Tratamiento de entrecruzamientos significativos sin tracción cervical
  • Control vertical mejorado. Los arcos no se flexionan durante la retracción o cierre de huecos
  • Todos los cambios, tanto dentales como óseos, se consiguen con la aplicación de fuerzas relativamente suaves (28-85 gramos)
  • Acabado sin juego entre el arco y la ranura
  • Acabado flexible sustentado por arcos superelásticos a través de túneles profundos y controlados por arcos rectangulares, de acero inoxidable y tamaño estándar
  • Resultados de mejor calidad con menos visitas y cambios de arco

 
La incorporación de un túnel horizontal posibilita el enderezamiento y torsión mesio-distal gracias a un arco auxiliar pequeño, redondo y superelástico que elimina la necesidad de utilizar resortes de enderezamiento individual y auxiliares de torque.
 
Debido a la eliminación de los resortes de enderezamiento individuales, la acumulación de posibles restos de comida también se reduce y el cepillado resulta más fácil para el paciente. Gracias al look elegante y aerodinámico de los brackets, el paciente experimentará un mayor confort y tendrá una sonrisa más atractiva. Es más, la irritación de labios es mínima y la retirada o daños en los resortes de pacientes no colaboradores se elimina por completo.
 
Una combinación perfecta para cada paciente: Tecnología de igualación de color

Tecnología para la igualacion de color en brakets
Tecnología para la igualación de color en brackets

Los brackets estéticos Tip-Edge PLUS combinan el diseño único de Tip-Edge PLUS con una visión estética superior mediante la Tecnología de Igualación de Color. Los brackets absorben las longitudes de onda de la luz y sólo se percibe el color natural de los dientes.
 
 
 
En Deltadent queremos que consigas tu mejor sonrisa. Coger una cita en nuestra clínica dental en Madrid, totalmente gratuita y te haremos una diagnóstico para que sepas bien qué tipo de ortodoncia estética te conviene. Llama a nuestra línea gratuita 900 82 00 15
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La muela del juicio es, posiblemente, la pieza dental que más problemas suele conllevar. De entrada, cuando sale, en la mayoría de los casos, suele venir acompañada de dolor y una sensación de incomodidad en la boca. El motivo no es otro que las dificultades que puede encontrar para salir correctamente y que, en algunos casos, obliga a su extracción definitiva. ¿Por qué se llama la muela del juicio? Tal y como hemos señalado, es la última pieza de nuestra dentadura en hacer acto de presencia, iniciando su salida alrededor de los 18-20 años.

¿Y LAS MUELAS IMPACTADAS?

Normalmente, las muelas del juicio que se bloquean o enquistan durante su erupción, no se desarrollan adecuadamente y causan dolor. El fenómeno se define como muela impactada, es decir, aquella que no brota correctamente del hueso o la línea de la encía. Cuando ocurre, es generalmente debido a la falta de espacio para su alojamiento, pudiendo quedarse bloqueadas en distintas posiciones. Alrededor de un 90% de la población tiene, hoy en día, al menos un molar de este tipo.

Por todo lo expuesto anteriormente, esperar no suele ser lo más recomendable a la hora de tratar con muelas del juicio impactadas. Las infecciones del periodonto (los tejidos blandos que la rodean) son habituales ya que las muelas posteriores son más difíciles de limpiar que las demás y no es extraño que las bacterias accedan a la encía comenzando una infección que al inflamarse provoca bastante molestia… vamos, que duele. Mucho.

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CONDENADAS A LA EXTINCIÓN

La evolución humana ha hecho que las muelas del juicio resulten innecesarias en los humanos, de hecho se estima que el 85% de estos terceros molares pueden requerir que en un momento dado sean extraídos debido al apiñamiento dental que se ocasiona.

Y es que lo normal es que tengamos cuatro muelas del juicio (hay quien tiene menos) que son las últimas en salir y se sitúan en la parte más posterior de la boca. Aunque comienzan a formarse alrededor de los 9 años, no es sino hasta los 20 cuando erupcionan y resulta visible su corona.

Si hay espacio para que las raíces acaben de formarse y ocupen su lugar en la boca no hay por qué echarle más cuenta que al resto de dientes, es decir, no por obligación hay que sacar siempre las muelas del juicio.

En ocasiones (muchas) las raíces de estas muelas no están rectas sino que debido al escaso espacio suelen curvarse o girarse, ello hace que a la hora de cicatrizar la cosa vaya más lenta y la extracción para el cirujano dental sea más compleja.

Para saber si hay o no -o va a haber en el futuro- muelas impactadas se recurre por los profesionales a las radiografías, que claramente muestran el presente y futuro de nuestros dientes.

Hay que dejar claro que si la encía se inflama no es porque la pobre muela esté haciendo esfuerzos para salir al exterior sino que simplemente hay algún problema que debe ser tratado.

Debemos ser conscientes de que una infección de encía sin tratamiento puede llegar a afectar a la muela del juicio que aún esté en el interior del hueso, fastidiándose muela y hueso a la vez. Lo peor de todo es que esta infección puede desarrollarse durante años sin que el paciente sea consciente.

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Si no hay más remedio ¿cuándo es mejor extraer una muela del juicio impactada?

La respuesta adecuada la debe dar tu dentista de confianza, de todos modos debemos decir que en los adultos podemos encontrarnos con algunas complicaciones tales como:

  • Raíces gruesas que la fijan aún más dificultando la extracción.
  • Problemas en cicatrizar tras la extracción que pueden acabar afectando a la muela de al lado.
  • Anquilosis (fusión del diente con el hueso alveolar)
  • Fractura de mandíbula si hubiera una infección o quiste que ya hubiera debilitado el hueso.

Como siempre si tienes cualquier duda sobre este u otros temas estaremos encantados de responderte desde este mismo blog.
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En Deltadent somos ocho profesionales expertos en todas las áreas de la odontología, dirigidos por tu dentista de confianza en Madrid: el Dr. Alberto Meriñán Sebastián, reconocido odontólogo a nivel internacional.

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